Vivienda en alquiler en España

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Interiorismo

María, propietaria de un piso en alquiler: "Dejaron de pagar, destrozaron la casa y vendieron mis muebles en Wallapop"

Alquilar una vivienda en España puede convertirse en una auténtica pesadilla que abarca desde problemas de impagos hasta destrozos materiales.

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María (nombre ficticio) todavía recuerda la sorpresa que se llevó cuando, buscando muebles de segunda mano, reconoció en la pantalla el salón de una de sus viviendas. Los sofás, las sillas, las mesas y hasta el microondas aparecían anunciados para la venta en una app de segunda mano.

No era la primera vez que esta propietaria se enfrentaba a un inquilino que dejaba de pagar. Durante los 25 años que lleva alquilando sus viviendas ha tenido, según cuenta, cinco o seis casos de impagos.

En algunos tuvo que asumir meses de renta pendientes y, en otros, importantes gastos para volver a poner los pisos en condiciones, contaba en una entrevista hace unos meses para el portal de vivienda Idealista.

"Nos han dejado a deber muchísimo dinero y nos han destrozado la casa tantas veces", explica María, que prefiere mantener su identidad en el anonimato.

Su experiencia refleja uno de los problemas a los que se enfrentan algunos propietarios cuando un arrendatario deja de pagar y no abandona voluntariamente la vivienda.

Meses sin cobrar

Uno de los casos que más recuerda ocurrió en una vivienda de Colmenar. El inquilino comenzó pagando con retrasos y acumulando mensualidades pendientes. "Debía tres meses y pagaba uno; luego pagaba un par de meses y dejaba de hacerlo durante cuatro", relata.

Con el paso del tiempo, la deuda llegó a acumularse durante meses. La familia propietaria decidió finalmente dejarla atrás por las circunstancias personales del arrendatario, que tenía dos hijas pequeñas. "Nos daba pena echarle, así que hicimos borrón y cuenta nueva", cuenta.

El problema es que mientras el alquiler no llegaba, los gastos de la vivienda continuaban. María tuvo que seguir afrontando determinados pagos de la comunidad, entre ellos los relacionados con la calefacción central.

La propietaria también recuerda otro episodio en Alcobendas. Una inquilina dejó de pagar durante cinco meses y no abandonaba la casa pese a las peticiones de la propietaria. Finalmente, aceptó marcharse tras hablar directamente con ella.

Cuando María recuperó la vivienda descubrió el estado en el que había quedado. "Era una ruina", explica. La limpieza costó más de 1.300 euros, a los que se sumaron los meses de alquiler pendientes y las reparaciones necesarias para volver a arrendarla.

Pertenencias en segunda mano

Otro alquiler terminó de una forma todavía más inesperada. El inquilino había comenzado pagando con normalidad, pero aproximadamente seis meses después dejó de hacerlo.

Un día, mientras María buscaba muebles en Wallapop, reconoció las fotografías de su propia vivienda. "Encontré fotografías del salón de esa casa, mi casa, y anuncios en los que se vendían todos mis muebles. Sofás, sillas, mesas… ¡Hasta el microondas!", recuerda.

La propietaria terminó enfrentándose al inquilino y consiguió que abandonara la vivienda. Al entrar después descubrieron nuevos desperfectos. Según su relato, algunos muebles habían sido cubiertos con un material aislante y tuvieron que deshacerse de buena parte de ellos.

La venta de bienes que pertenecen al propietario puede tener consecuencias legales y, dependiendo de las circunstancias, puede encajar en distintos delitos contra el patrimonio. El Código Penal contempla, entre otros supuestos, la apropiación de cosas muebles ajenas.

Opciones del propietario ante el impago

El impago de la renta permite al arrendador resolver el contrato, según establece la Ley de Arrendamientos Urbanos. Pero recuperar la vivienda no significa que pueda entrar por su cuenta, cambiar la cerradura o cortar los suministros para forzar la salida del inquilino.

La vía habitual pasa por acudir a los tribunales. En los procedimientos por falta de pago, el juzgado requiere al arrendatario para que, en diez días, desaloje, pague las cantidades reclamadas o se oponga al desahucio en los términos previstos legalmente.

El proceso puede complicarse cuando el arrendatario acredita una situación de vulnerabilidad económica. La normativa vigente contempla mecanismos de suspensión en determinados supuestos y, desde el 29 de septiembre de 2026, se han introducido nuevas medidas relacionadas con estos procedimientos.

La historia no se limita a varios meses sin cobrar. A la deuda pueden añadirse reparaciones, limpieza, daños en el mobiliario y el tiempo durante el que el propietario no puede disponer de su vivienda.

Después de sus experiencias, María asegura que ha cambiado su manera de alquilar. Ahora, cuenta, no lo hace sin contratar un seguro de impago. "No somos ricos y hemos tenido que hacer esfuerzos considerables estos años", lamenta.