Un enchufe tradicional empotrado en la pared de una vivienda.

Un enchufe tradicional empotrado en la pared de una vivienda. Imagen generada con inteligencia artificial

Interiorismo

Las expertas coinciden: "Para reformar tu casa en 2026, no pongas enchufes tradicionales; mejor instala esta opción sin obras"

Las tomas de superficie permiten añadir puntos de corriente sin abrir rozas, aunque el cableado y la conexión deben planificarse.

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Al reformar una casa, suele aparecer el mismo problema: faltan enchufes donde hacen falta. Ocurre junto al sofá, detrás del escritorio o en una cocina cuya distribución ha cambiado con los años.

Abrir rozas para llevar el cableado hasta cada punto puede complicar una reforma pequeña. Una alternativa son los enchufes de superficie, que se colocan sobre la pared y pueden recibir la corriente mediante una canaleta.

El cableado sigue siendo necesario, pero la canaleta permite conducirlo sin abrir la pared en todo su recorrido. El resultado depende del trazado, del acabado elegido y de dónde esté la toma desde la que se amplía la instalación.

Estos sistemas pueden servir para añadir un punto de corriente allí donde antes se recurría a una regleta. También permiten planificar los enchufes según el uso real de cada estancia: cargar el móvil junto a la cama, conectar un ordenador o evitar cables cruzando el salón.

Cómo se instalan

Los mecanismos de superficie se fijan a la pared y el cableado discurre por una canalización adecuada. Existen soportes que permiten montar varios módulos sobre una misma canaleta, de modo que las tomas pueden agruparse donde se necesitan.

Su principal ventaja en una reforma es que pueden evitar las rozas. Eso no significa que baste con pegar un enchufe a la pared: hay que conectarlo a un circuito apto, elegir los materiales adecuados y respetar las condiciones de la instalación eléctrica. El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión contempla las canalizaciones de superficie y fija las exigencias que deben cumplir.

Si más adelante cambia la distribución de los muebles, una instalación de superficie puede resultar más sencilla de modificar que otra empotrada. La facilidad concreta dependerá de cómo se haya hecho la conexión y del recorrido del cableado; mover una toma no consiste siempre en desplazar un módulo.

Tampoco conviene atribuir a estos enchufes ventajas de seguridad por el mero hecho de ser modulares. Las protecciones dependen del producto y del conjunto de la instalación. Del mismo modo, una regleta adecuada y bien utilizada no es peligrosa por definición: el problema aparece, entre otros casos, cuando se supera su capacidad o se conectan aparatos de gran consumo sin tenerla en cuenta.

Dónde encajan mejor

Las canaletas y los mecanismos de superficie quedan visibles, aunque hay distintos tamaños y acabados. Antes de elegirlos, conviene decidir por dónde pasará el cable y comprobar si ese recorrido encaja con la decoración y con el uso de la habitación.

Pueden ser una opción para pisos antiguos, despachos o segundas residencias en los que se quiere añadir enchufes sin afrontar una obra mayor. Si la vivienda ya va a pasar por una reforma integral, merece la pena comparar esta solución con una instalación empotrada antes de decidir.

La elección también cambia según el lugar. Una toma para un escritorio y otra situada en una zona expuesta a humedad o golpes no tienen las mismas exigencias. Por eso, el modelo y su ubicación deben ajustarse a cada espacio.