Cocina reformada con muebles blancos y encimera de madera.

Cocina reformada con muebles blancos y encimera de madera. E.E.

Interiorismo

Una arquitecta, sobre reformar una cocina: "Antes costaba 6.000 euros, ahora ya supera los 10.000 en España"

La arquitecta Elena de Frutos sitúa hoy una reforma básica de cocina entre 8.000 y 15.000 euros, según materiales y alcance de la obra.

Más información: Cristina, albañila desde hace 22 años: "Un jefe de obra me dijo que me fuera a casa a fregar los platos"

Publicada

Reformar una cocina se ha convertido en una inversión mucho mayor que hace unos años. El encarecimiento de los materiales, la mano de obra y las nuevas tendencias de diseño han elevado considerablemente los costes.

Hace unos años era posible plantear la renovación de una cocina estándar por unos 6.000 u 8.000 euros, especialmente cuando no se modificaban demasiado las instalaciones y se elegían materiales contenidos.

En 2019, varios profesionales consultados por Houzz situaban precisamente en esa horquilla algunos proyectos. Carmen Barasona hablaba de unos 6.000 euros como punto de partida, mientras que la arquitecta Lucrezia Arrías calculaba unos 8.000 euros para una reforma integral.

La situación actual es muy diferente. La arquitecta Elena de Frutos, creadora de ArquiSEJOS y con dos décadas de experiencia en obra, sitúa una reforma básica de cocina en 2026 entre 8.000 y 15.000 euros.

Si se trata de una reforma completa con calidades medias, nuevas instalaciones, mobiliario y encimera, la especialista eleva el presupuesto hasta una horquilla de entre 15.000 y 30.000 euros.

De esta manera, superar actualmente los 10.000 euros al reformar una cocina ha dejado de ser algo excepcional, especialmente cuando se renuevan instalaciones o se apuesta por materiales y mobiliario de mayor calidad.

Por qué cuesta más

Uno de los motivos que explica este incremento es el encarecimiento de los materiales utilizados durante la obra.

Azulejos, encimeras, revestimientos, instalaciones de fontanería o componentes eléctricos pueden representar una parte importante del presupuesto, especialmente cuando se eligen gamas medias o altas.

A esto se suma el coste de la mano de obra. Una reforma completa requiere diferentes profesionales, desde albañiles y fontaneros hasta electricistas, instaladores o montadores de mobiliario.

La propia Elena de Frutos estima que, en una cocina de entre 10 y 12 metros cuadrados, la obra y las instalaciones pueden representar aproximadamente entre el 25% y el 35% del presupuesto.

El mobiliario y la encimera constituyen otra de las partidas más importantes. Dependiendo de los materiales y del nivel de personalización, pueden concentrar entre el 30% y el 40% del gasto total.

También influye la logística. El transporte de determinados materiales, los plazos de entrega o la fabricación de piezas específicas pueden terminar incrementando el importe inicialmente previsto.

El diseño también suma

La cocina ha dejado de ser exclusivamente una estancia destinada a preparar los alimentos. Cada vez tiene más peso dentro del diseño general de la vivienda y, en muchos casos, se integra directamente con el salón o el comedor.

Este cambio ha impulsado las cocinas abiertas, las islas centrales, los muebles a medida y las soluciones pensadas para que la estancia tenga continuidad estética con el resto de la casa.

Abrir una cocina al salón también supone un coste adicional. Según las estimaciones de De Frutos, esta intervención puede añadir entre 3.000 y 8.000 euros dependiendo de las características de la vivienda.

A ello se suman elementos como las encimeras de porcelánico o cuarzo, la iluminación integrada, los electrodomésticos encastrados o los sistemas de almacenaje personalizados.

Cuantas más modificaciones se realizan sobre la distribución existente, mayor suele ser también el coste de la reforma.

Mover el fregadero, cambiar la zona de cocción o trasladar electrodomésticos puede obligar a modificar instalaciones de fontanería, electricidad, gas o extracción.

Cómo ahorrar

Una de las formas más eficaces de controlar el gasto consiste en mantener la distribución existente siempre que resulte funcional.

Conservar la ubicación del fregadero, los electrodomésticos y la zona de cocción evita parte de las modificaciones de instalaciones que pueden encarecer considerablemente una obra.

También se puede reducir la inversión apostando por módulos de medidas estándar en lugar de fabricar todo el mobiliario a medida.

Si los muebles se encuentran en buen estado, otra posibilidad consiste en mantener sus estructuras y renovar únicamente los frentes, los tiradores o el acabado exterior.

La iluminación también permite ajustar costes. Una combinación sencilla de luz general y puntos estratégicos bajo los muebles puede ofrecer un buen resultado sin recurrir a sistemas excesivamente complejos.

Antes de comenzar la obra, conviene además solicitar varios presupuestos y comprobar qué incluye cada uno de ellos.

Demoliciones, retirada de escombros, instalaciones, mobiliario, encimera, electrodomésticos y acabados deben aparecer claramente desglosados para saber a qué se destina cada parte de la inversión.

Planificar cada partida con antelación puede ayudar a evitar cambios durante la obra y, sobre todo, impedir que una reforma inicialmente contenida termine disparando el coste final.