Boris y Rosa.

Boris y Rosa. YouTube

Interiorismo

Boris y Rosa llevan más de 16 años sin pagar facturas: "Vivimos en una casa hecha con barro y no nos ha costado ni un euro"

Tras 16 años transformando una finca abandonada, la pareja ha creado un hogar autosuficiente con materiales reciclados, placas solares y huerto.

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Convertir un terreno prácticamente cubierto de vegetación en un hogar donde vivir en plena naturaleza ha sido el proyecto al que Boris y Rosa han dedicado buena parte de los últimos 16 años. Actualmente comparten este espacio con su hijo Riu y su perro Popi.

La finca reúne más de cuatro pequeñas cabañas levantadas utilizando principalmente materiales recuperados, tierra procedente del propio terreno y otros elementos que han encontrado y reutilizado. Una forma de construir en la que prácticamente todo tiene una segunda oportunidad y que han mostrado a través de un vídeo en el canal de Arnau Serrano.

Aunque el proyecto comenzó hace más de una década, la familia lleva cinco años instalada allí de manera permanente. "Viviendo actualmente llevamos 5 años", dice Boris. El resultado poco tiene que ver con el terreno que encontraron inicialmente. "Esta finca era pura zarza y árboles hace 16 años. No había ninguna piedra colocada; no había nada aquí. Ha sido con esfuerzo, cariño y motivación hacia la sostenibilidad lo que nos ha hecho llegar hacia donde estamos".

Una casa construida con tierra

Uno de los rincones más especiales es la denominada 'casa de las setas'. Esta fue la primera construcción que realizaron y también el espacio donde pudieron experimentar con diferentes técnicas antes de continuar levantando el resto de edificaciones.

El presupuesto empleado sorprende especialmente. Boris asegura que "en toda esta bioconstrucción no me he gastado ni un euro". Buena parte de los materiales proceden de la propia finca o han sido recuperados para darles un uso completamente diferente.

La tierra y la paja tienen un papel protagonista, pero no son los únicos elementos. Incluso una antigua lona de camión que encontraron en la carretera terminó formando parte de la cubierta y continúa protegiendo la construcción frente al agua.

También han incorporado botellas de vidrio en algunas paredes para conseguir entradas de luz y pequeños puntos de color. A ello se suman maderas procedentes del bosque y diferentes técnicas tradicionales de construcción.

Casa de barro hecha por Boris y Rosa.

Casa de barro hecha por Boris y Rosa. TikTok

Durante estos años han probado soluciones como el tadelakt marroquí para las zonas que necesitan protección frente al agua y el superadobe, basado en la utilización de sacos rellenos de tierra compactada.

A pesar de todas estas técnicas, Boris tiene claro cuál es el elemento alrededor del que gira su manera de construir. "Mi esencia es el barro, es la materia prima que tengo debajo de mis pies", afirma en el vídeo.

Una finca de 7.000 m² sin cables ni tuberías

El proyecto ocupa aproximadamente 7.000 m² y está pensado para reducir al máximo la dependencia de suministros externos. Ni la electricidad ni el agua llegan hasta la propiedad mediante las redes convencionales.

El agua procede de un pozo que había excavado manualmente el anterior propietario, mientras que la energía necesaria para la vivienda se obtiene mediante placas solares colocadas sobre la cubierta de uno de los almacenes. Esta combinación les ha permitido vivir sin facturas convencionales de agua y electricidad durante estos años.

Boris y Rosa llevan 16 años sin pagar facturas

La autosuficiencia también se traslada a una parte de su alimentación. La familia dispone de huertos orgánicos elevados donde aprovecha restos procedentes de las podas como materia orgánica para enriquecer el terreno.

A ello se suma la cría de gallinas, que les permite disponer de huevos frescos. Son pequeñas decisiones que forman parte de una filosofía mucho más amplia basada en aprovechar los recursos disponibles y generar el menor desperdicio posible.

Un proyecto que ahora comparten con otras personas

Después de años de aprendizaje, Boris y Rosa también han decidido enseñar su experiencia. Lo hacen mediante talleres desarrollados en la finca y a través de sus perfiles en redes sociales bajo el nombre de 'Permacultura por la tierra'.

La intención no es presentar su forma de vivir como una fórmula válida para todo el mundo, sino enseñar que existen alternativas para quienes buscan reducir su dependencia de los sistemas convencionales y acercarse más a la naturaleza.

Dar ese cambio, reconoce Rosa, tampoco resulta sencillo. "Mucha gente no da este paso por miedo, pero para mí compensa", concluye.

Para Boris, además, todo el trabajo realizado tiene una mirada puesta en el futuro y especialmente en sus hijos. Las construcciones, el terreno y los conocimientos adquiridos durante estos años forman parte del patrimonio que quieren dejarles.

"Al final, todo lo que veis aquí es una herencia para nuestros hijos. Queremos concienciar también de que hay maneras posibles. Cada vez más, la gente se está concienciando y quiere tirar para vivir de maneras diferentes, en las cuales dependas lo mínimo del sistema. Obviamente, siempre hay que depender de algo, pero hay que ser un poquito más libre y al final, disfrutar más la vivencia de tu vida y la crianza de tus hijos", asegura.