Terreno para construir.

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Interiorismo

Los arquitectos coinciden: "Comprar un terreno y construir tu casa es la jugada inmobiliaria más rentable"

La posibilidad de que aumente el valor tanto del terreno como de la vivienda refuerza el atractivo de este modelo como inversión.

Más información: La doble revalorización del suelo y la vivienda, junto a la personalización total, hacen de este modelo una apuesta rentable a medio-largo plazo.

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Con el aumento del precio de la vivienda en muchas zonas de España, cada vez son más las personas que se plantean si realmente compensa comprar una casa ya construida o empezar el proyecto desde cero. Aunque esta segunda opción exige más tiempo y planificación, algunos arquitectos consideran que puede convertirse en una inversión mucho más interesante a largo plazo.

Comprar un terreno y levantar una vivienda propia no solo permite diseñar un hogar completamente adaptado a las necesidades de cada familia. También puede ofrecer un mayor potencial de revalorización con el paso de los años, al combinar el incremento del valor del suelo con el de la propia construcción.

Precisamente sobre esta cuestión se pronunciaba recientemente el catedrático y arquitecto José Luis Esteban Penelas en una entrevista con Telecinco, donde defendía esta fórmula como una de las estrategias inmobiliarias con mayor recorrido.

El experto asegura que comprar un terreno y construir una vivienda representa una doble revalorización: por un lado, el terreno y por otro, la construcción, lo que convierte esta opción en una jugada inmobiliaria más rentable que comprar una casa ya hecha.

Una vivienda diseñada desde el principio

Más allá del posible beneficio económico, construir desde cero ofrece otra ventaja que cada vez valoran más quienes buscan una vivienda definitiva: la posibilidad de personalizar completamente el proyecto.

A diferencia de una casa de segunda mano o incluso de muchas promociones de obra nueva, levantar una vivienda permite decidir aspectos como la orientación, la distribución de los espacios o los materiales que se utilizarán durante la construcción.

También resulta más sencillo incorporar criterios de eficiencia energética desde el inicio, aprovechar mejor la luz natural o dejar prevista una futura ampliación si las necesidades familiares cambian con el paso del tiempo.

Para el arquitecto, esta flexibilidad convierte la construcción de una vivienda propia en una opción especialmente interesante para quienes buscan establecerse durante muchos años en el mismo lugar.

Una inversión pensada para el largo plazo

Según explica también José Luis Esteban Penelas, gran parte del atractivo de esta estrategia reside precisamente en la evolución que suelen experimentar tanto el terreno como la vivienda una vez construida.

El suelo disponible para edificar es un recurso cada vez más limitado en muchas zonas, lo que favorece que su valor aumente con el tiempo. A ello se suma la revalorización de una vivienda moderna, adaptada a las necesidades actuales y diseñada específicamente para su propietario.

La combinación de ambos factores puede traducirse en un patrimonio con mayor capacidad de crecimiento que el de una vivienda adquirida directamente en el mercado. No obstante, el propio arquitecto recuerda que esta alternativa no está pensada para todos los perfiles. Requiere paciencia, capacidad de planificación y una visión a medio y largo plazo.

Costes que hay que tener en cuenta antes

Eso sí, construir una casa también implica asumir una serie de gastos que muchas veces pasan desapercibidos al comparar únicamente el precio final con el de una vivienda ya terminada.

Según señalan los expertos, comprar el propio terreno puede representar entre un 30 % y un 60 % del presupuesto total, dependiendo de la ubicación y de las características de la parcela.

A ello hay que añadir otros desembolsos asociados al proceso, como los honorarios de arquitectos y técnicos, licencias municipales, impuestos, estudios previos o los costes derivados de la propia construcción.

Además, conviene contar con cierto margen económico para hacer frente a posibles modificaciones del proyecto o al encarecimiento de algunos materiales durante la obra.

Construir también exige tiempo

Otro de los aspectos que diferencian esta opción de la compra tradicional es el plazo necesario para disponer de la vivienda.

Mientras que adquirir una casa ya construida permite instalarse prácticamente de inmediato una vez completada la operación, levantar una vivienda desde cero suele requerir entre uno y dos años, dependiendo de la complejidad del proyecto y de los tiempos administrativos.

Durante ese proceso pueden aparecer retrasos relacionados con la meteorología, la disponibilidad de materiales o la coordinación entre los distintos profesionales que intervienen en la obra.

Por ello, los especialistas recomiendan estudiar cuidadosamente la parcela, analizar la normativa urbanística y rodearse de un equipo técnico con experiencia antes de iniciar cualquier proyecto.

¿Compensa construir en lugar de comprar?

Además del ahorro que puede obtenerse al eliminar el margen comercial de un vendedor, construir permite crear una vivienda adaptada al estilo de vida de sus propietarios desde el primer momento.

Portales especializados como Idealista recuerdan que esta fórmula ofrece una mayor libertad para diseñar viviendas eficientes, incorporar soluciones bioclimáticas y elegir tanto la orientación como los sistemas constructivos más adecuados.

Sin embargo, también advierten de que esta mayor libertad implica asumir más responsabilidades durante todo el proceso. La gestión de la obra, las decisiones técnicas y los posibles imprevistos forman parte del camino hasta disponer de la vivienda terminada.

Por ello, los arquitectos coinciden en que construir una casa puede convertirse en una excelente inversión cuando existe tiempo para planificar, un presupuesto bien definido y la intención de disfrutar de ese hogar durante muchos años.

En esos casos, la combinación entre personalización, eficiencia y potencial de revalorización puede hacer que esta opción resulte más rentable que comprar una vivienda ya construida.