Un fontanero cambiando un radiador.

Un fontanero cambiando un radiador. E.E.

Interiorismo

Un fontanero, sobre esta subida histórica: "Cambiar los radiadores antes costaba 1.200 euros, ahora supera los 3.000"

Los materiales, la mano de obra y las nuevas instalaciones eficientes han disparado el precio de renovar la calefacción en España.

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Los costes no dejan de crecer en el terreno de la calefacción, y se abre un nuevo escenario en España ante el encarecimiento que se ha vivido en los últimos años. De hecho, un fontanero ha advertido de que "antes cambiar los radiadores costaba 1.200 euros y ahora supera los 3.000".

Aunque el coste medio por radiador puede parecer asequible al valorarlo de manera individual, la suma total para una vivienda completa sí que puede suponer un desembolso significativo. En cualquier caso, nos encontramos con que se triplica su coste con respecto a hace unos años.

Actualmente el precio medio en España por radiador se sitúa entre los 120 y los 240 euros, y si tenemos en cuenta que en una vivienda media en España se necesitan entre 8 y 12 radiadores, podemos encontrarnos con un presupuesto base que se sitúa por encima de los 2.000 euros, sin contar los imprevistos técnicos que puedan surgir.

A pesar de que cada vez suponga un desembolso mayor, hay que tener en cuenta los avances que hacen que exista una mayor eficiencia energética en estos elementos, lo que permite un ahorro a largo plazo. Hoy en día, la cifra de 3.000 euros se considera el nuevo estándar para una reforma integral de emisores térmicos.

¿Por qué suben los precios?

Cambiar un radiador no se limita a "colgar" el aparato, sino que también implica decisiones con respecto a la tecnología y el material elegido, que son factores que afectan de forma directa el precio final.

El coste de sustitución por unidad se encuentra en un rango amplio, que va desde los 50 euros hasta los 280 euros por radiador. Esta variación depende en gran parte del material elegido, siendo el aluminio el que ofrece una buena relación calidad-precio y ligereza.

Por su parte, el hierro fundido ha pasado a convertirse en una opción de "lujo" por su alto coste, mientras que el acero se ha logrado consolidar como una alternativa de diseño moderno y actual.

Entre los factores que más influyen en el incremento del coste de los radiadores se encuentran precisamente los materiales, con un aluminio y acero que dominan el mercado por su eficiencia y conductividad térmica, pero con un precio variable por las materias primas.

También, el número de unidades, puesto que cuantos más radiadores sean necesarios, más aumenta el presupuesto, tanto por materiales como por la mano de obra. A todo ello se suma la complejidad técnica que el profesional puede encontrar, y es que, si necesita añadir nuevas tuberías o soportes, el precio se dispara.

Los costes

El fontanero advierte sobre el aumento de precio del cambio de radiadores, hasta alcanzar los 3.000 euros en la actualidad, lo que supone triplicar el presupuesto de antaño para este tipo de trabajos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el precio base en muchos casos no incluye los trabajos adicionales que son necesarios para que el sistema de calefacción funcione de forma correcta.

Por lo general, el servicio estándar consiste en aprovechar la instalación ya existente, pero si se van a modificar las tomas de agua o se necesitan realizar labores de albañilería, se incrementará el coste final. Estas pasan por el alisado de paredes, sustitución de azulejos, pintura, etcétera.

Uno de los "costes ocultos" que en un primer momento pueden dejarse de lado, pero que encarecen el trabajo del fontanero, pasa por mover radiadores de sitio, lo que requiere una reforma de la instalación y tiene un precio distinto y superior al de una simple sustitución.

En otras ocasiones, el problema que existe no tiene que ver solo con el radiador, sino que afecta a válvulas termostáticas o purgadores deteriorados que deben ser reemplazados de forma individual. Estos trabajos de mantenimiento de piezas críticas encarecen el trabajo.

A ello se suma la propia mano de obra relacionada con la puesta en marcha y retirada de los equipos antiguos, que, aunque ya se suele incluir en los presupuestos de los profesionales, supone una gran parte del coste final.

Cómo ahorrar

Para maximizar el ahorro a la hora de cambiar los radiadores, es imprescindible realizar una adecuada planificación técnica antes de realizar la compra de los mismos y contratar a un profesional.

Es necesario dar especial importancia a la elección del material y su eficiencia. No todos los materiales emiten calor de la misma manera, y aquí está una de las claves para hacer una inversión apropiada.

Los radiadores de aluminio son excelentes para ahorrar por su baja inercia térmica, de manera que se calientan y enfrían rápido, permitiendo un control más preciso de la temperatura ambiente. Para una mayor eficiencia, los radiadores de baja temperatura son ideales para trabajar con aerotermia o calderas de condensación al requerir de menos energía.

Más allá de esta elección, resulta imprescindible elegir el tamaño de los radiadores adecuado. Un error muy frecuente pasa por instalar radiadores más grandes de lo necesario por si acaso es necesario, pero esto implica pagar más en muchos casos por un elemento al que no se le sacará todo el partido.

Realizar un cálculo de frigorías/calorías por estancia permite conocer el número exacto de radiadores necesarios. Con la instalación de elementos del tamaño justo, permite evitar el desperdicio de agua caliente y energía.

Finalmente, recordar que sustituir las llaves manuales por válvulas termostáticas en cada radiador es la manera más rápida de ahorrar. Al poder regular la temperatura de cada habitación de manera independiente, se puede ahorrar más de un 15%.