Baño de diseño con azulejo blanco y mueble suspendido en vivienda reformada.

Baño de diseño con azulejo blanco y mueble suspendido en vivienda reformada. Medio Estudio Arquitectos (@medioestudio_) / Imagen retocada

Interiorismo

Paulino Domínguez, arquitecto: "El error más común en baños que los hace parecer más pequeños"

En baños pequeños, intentar aprovechar cada centímetro puede ser un error. Un arquitecto explica cómo evitar que el espacio se vea aún más reducido.

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Cuando se reforma un baño pequeño, la prioridad suele ser clara: aprovechar al máximo cada centímetro disponible. La falta de espacio lleva a buscar soluciones que permitan ganar almacenamiento, añadir muebles o incorporar más elementos funcionales.

Sin embargo, esa intención, que en principio parece lógica, puede acabar generando el efecto contrario. En lugar de optimizar el espacio, muchas decisiones terminan saturándolo y haciendo que el baño resulte más incómodo en el uso diario.

El arquitecto Paulino Domínguez, cofundador de Medio Estudio Arquitectos, lo resume de forma clara: el error más habitual en baños pequeños es intentar meter demasiadas cosas.

Menos elementos, más espacio

"Cuando todos los elementos están demasiado pegados entre sí, la estancia se percibe más estrecha", explica Domínguez. Esta sensación no solo es visual, sino también funcional.

Un baño recargado dificulta el movimiento, complica el uso de cada pieza y reduce la comodidad en el día a día. A veces, añadir un mueble más o ajustar al milímetro cada elemento puede parecer una buena idea, pero termina generando un espacio poco práctico.

Por eso, uno de los principios clave en interiorismo es dejar "respirar" la estancia. Es decir, permitir que haya huecos, distancias y zonas libres que aporten equilibrio visual.

En este sentido, existen pequeñas reglas que marcan la diferencia. Por ejemplo, conviene dejar entre 15 y 20 centímetros a cada lado del inodoro para que su uso sea cómodo. También es importante mantener cierta distancia entre el lavabo y otros elementos.

Estos detalles, que pueden parecer menores, influyen directamente en cómo se percibe el espacio. Un baño bien distribuido no es el que tiene más cosas, sino el que está mejor pensado.

Cómo agrandar un baño pequeño

Además de reducir la cantidad de elementos, hay decisiones de diseño que ayudan a ampliar visualmente el espacio. Una de las más efectivas es optar por muebles ligeros o suspendidos.

Al dejar el suelo visible, se genera una sensación de continuidad que hace que el baño parezca más amplio. Este tipo de soluciones, cada vez más habituales, combinan funcionalidad y estética.

Otro recurso clave es el uso de espejos. Un espejo amplio, bien iluminado, puede duplicar visualmente el espacio y mejorar de forma notable la percepción del baño.

La iluminación también juega un papel fundamental. Una luz bien distribuida evita sombras innecesarias y ayuda a que la estancia se perciba más abierta y agradable.

Domínguez insiste en que, en espacios pequeños, cada decisión cuenta. No se trata solo de elegir buenos materiales o acabados, sino de entender cómo se va a usar el baño en el día a día.

En muchos casos, renunciar a una parte del almacenamiento permite ganar en comodidad y en calidad de uso. Es una decisión que puede parecer difícil al principio, pero que a largo plazo mejora la experiencia de vivir el espacio.

Formado en la Universidad Politécnica de Madrid y con experiencia en estudios como Burgos & Garrido Arquitectos, el arquitecto defiende una forma de trabajar basada en la claridad y la funcionalidad.

Desde Medio Estudio Arquitectos, apuesta por soluciones que no solo sean estéticas, sino que también respondan a las necesidades reales de quienes habitan la vivienda.

En el caso de los baños pequeños, esa idea se traduce en una regla sencilla: no intentar llenarlo todo. A veces, dejar espacio es la mejor manera de ganar amplitud.