Un edificio.

Un edificio.

Interiorismo

Edu Saz, arquitecto: “Jamás recomiendo a mis clientes comprar estas casas, son un auténtico dolor de cabeza”

El arquitecto Edu Saz advierte sobre los pisos usados que pueden convertirse en una reforma complicada y mucho más cara de lo previsto.

Más información: Un arquitecto nos explica cómo nos engañan al comprar casas nuevas: "Los planos no cuentan toda la verdad"

Publicada

Comprar una casa de segunda mano suele parecer una opción interesante frente al elevado precio de la obra nueva. Sin embargo, no todas las viviendas usadas representan una buena inversión, especialmente cuando se plantea una reforma integral para adaptarlas a las necesidades actuales.

El arquitecto y divulgador Edu Saz, conocido por su contenido sobre arquitectura, vivienda y finanzas personales, advierte que existen ciertos tipos de inmuebles que conviene analizar con especial cautela.

A partir de su experiencia profesional y de casos reales, señala que algunas viviendas esconden problemas que solo aparecen una vez iniciada la reforma.

3 TIPOS DE PISO QUE NUNCA DEBES COMPRAR

Y sus recomendaciones no se basan en simples suposiciones. Según explica, muchos compradores descubren demasiado tarde limitaciones estructurales o legales que complican la obra y encarecen considerablemente el proyecto inicial.

Tomar una mala decisión al comprar una vivienda no solo afecta al presupuesto. También implica tiempo, gestiones inesperadas y un nivel de estrés que muchas veces no se contemplan al principio.

Por eso, Edu Saz identifica tres tipos de viviendas de segunda mano que suele desaconsejar, sobre todo, cuando se pretende reformarlas en profundidad.

El primer caso son las viviendas cuyo acceso se realiza desde una esquina. Este tipo de inmuebles suelen tener una distribución alargada, con pasillos extensos y un diseño poco funcional para los estándares actuales.

Además, al contar con pared medianera en uno de sus lados, la entrada de luz natural queda limitada, lo que condiciona la calidad del espacio interior.

Otro ejemplo son los pisos pequeños con un muro de carga en el centro. En estas viviendas, la estructura divide el espacio y dificulta cualquier intento de crear ambientes abiertos o más flexibles.

Aunque muchos propietarios sueñan con integrar cocina y salón, la presencia de ese muro puede impedirlo o exigir soluciones técnicas costosas como cargaderos o refuerzos estructurales.

El tercer tipo son las conocidas como viviendas tipo tubo, caracterizadas por su forma estrecha y muy alargada, normalmente situadas entre medianeras.

Estos inmuebles suelen tener zonas interiores sin ventanas, cocinas orientadas a patios pequeños o baños sin ventilación natural, lo que complica tanto el diseño como el confort diario.

Además, las reformas suelen ser más complicadas debido a las limitaciones técnicas y administrativas.

¿Por qué recomienda evitarlas?

El arquitecto aclara que no se trata de una regla absoluta, pero sí de una advertencia basada en la experiencia. En general, las reformas en este tipo de viviendas terminan siendo más largas y caras de lo previsto inicialmente.

Entre los problemas más habituales destacan las limitaciones estructurales. Los muros de carga impiden redistribuir espacios libremente, y cualquier modificación requiere intervención técnica especializada, permisos y un incremento notable del presupuesto.

También aparecen dificultades relacionadas con la luz natural y la ventilación. Las viviendas con pocas fachadas o con grandes zonas interiores sin ventanas suelen ofrecer ambientes menos saludables y más costosos de climatizar, afectando tanto al bienestar como al consumo energético.

A ello se suma una distribución poco eficiente: pasillos interminables, rincones desaprovechados y estancias difíciles de adaptar que pueden convertir lo que parecía una buena compra en una fuente constante de incomodidades en el día a día.

Antes de lanzarse a comprar, Edu Saz recomienda analizar el inmueble con detalle. Una de las claves es solicitar planos reales con medidas exactas y compararlos con la vivienda física, ya que los planos que ofrecen algunas inmobiliarias pueden ser orientativos y no reflejar la realidad.

También aconseja estudiar la orientación y el número de fachadas con ventanas, ya que disponer de luz natural en todas las estancias mejora notablemente el confort interior y reduce los gastos energéticos a largo plazo.

Por último, insiste en la importancia de consultar con un arquitecto antes de firmar la compra. La mirada profesional permite detectar problemas ocultos de distribución o estructura y calcular con mayor precisión cuánto costará una reforma viable y funcional.

En definitiva, comprar una vivienda usada puede ser una excelente oportunidad, pero solo si se analiza con criterio. Conocer las limitaciones del inmueble desde el principio ayuda a evitar sorpresas y a tomar decisiones más inteligentes tanto desde el punto de vista económico como del diseño del futuro hogar.