Decoración de un salón.

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Interiorismo

Un arquitecto, sobre las viviendas de los años 70: "Están muy bien pensadas para la vida cotidiana"

Por qué los pisos de los años 70 siguen siendo una opción inteligente para vivir.

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Las viviendas construidas en España durante los años 70 han vuelto a cobrar atención hoy por su diseño y funcionalidad orientados al día a día, según profesionales de la arquitectura que reivindican su valor más allá de lo puramente estético.

En esta época se produjo un cambio profundo en la forma de concebir la vivienda, con espacios más abiertos, estructura sólida y una clara adaptación a las necesidades familiares de la clase media en expansión.

En consecuencia, el arquitecto Edu Saz, creador de contenido y divulgador con experiencia profesional, destaca que estos inmuebles "están muy bien pensados para la vida cotidiana" por su estructura, luz, distribución y materiales, aun cuando requieren reformas técnicas para adaptarse a los estándares actuales.

Por qué las viviendas de los años 70 son las mejores

Las viviendas de los años 70 en España representan un punto de inflexión en la arquitectura residencial del país, donde se superaron los rígidos modelos de décadas anteriores y se abrieron camino diseños más audaces y funcionales.

Este periodo coincidió con transformaciones sociales y económicas importantes, que reflejaron una clase media más exigente con el espacio, la luz y la vida doméstica.

Hoy, estas casas siguen en pie y, a pesar de que necesitan actualizaciones técnicas, muchos arquitectos coinciden en que su planificación es inteligente y adaptable a la vida cotidiana moderna.

Una de las claves que hacen que estas viviendas de los años 70 "estén muy bien pensadas para la vida cotidiana" es su distribución flexible.

A diferencia de los diseños anteriores, donde las estancias eran rígidas, los pisos de los 70 tendían a incorporar espacios más abiertos y conectados entre sí, facilitando la circulación y el uso de cada área sin barreras innecesarias.

Además, se priorizó una estructura robusta y materiales duraderos como el ladrillo, el hormigón y ciertas maderas, lo que ha permitido que muchos de estos inmuebles sigan en uso hoy sin perder su funcionalidad esencial.

Otro aspecto destacado en la valoración de estos arquitectos es el aprovechamiento de la luz natural, un factor crucial para la comodidad y el confort diario.

Los diseñadores de la época procuraban que las estancias principales estuvieran orientadas para recibir iluminación directa, creando ambientes más agradables y saludables.

En muchos casos, las ventanas amplias y balcones integrados favorecían la entrada de luz, lo que contribuye a reducir la necesidad de luz artificial y mejora la percepción espacial interior.

El empleo de materiales sólidos como ladrillo y hormigón fue habitual en las viviendas de los años 70, lo que ha dado lugar a inmuebles con larga vida útil y gran resistencia estructural.

Estos materiales no solo ofrecían robustez, sino que también brindaban flexibilidad para futuras reformas, una ventaja que muchos propietarios siguen aprovechando hoy.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que sistemas como la instalación eléctrica, fontanería o aislamiento térmico pueden estar obsoletos, por lo que las reformas son necesarias para cumplir con los estándares actuales de confort.

Aunque construidas hace décadas, las viviendas de los años 70 poseen una estructura y distribución que facilitan adaptaciones modernas sin perder su esencia.

Esta adaptabilidad se traduce en la posibilidad de redistribuir espacios interiores, ampliar estancias o integrar soluciones contemporáneas sin alterar la integridad del edificio.

Ese equilibrio entre un diseño pensado para la vida cotidiana y la capacidad de evolucionar con el tiempo hace que estas viviendas sigan siendo una opción atractiva para quienes buscan confort y funcionalidad urbana.