Montaje de la comparativa entre fregar a mano y lavar con lavavajillas.

Montaje de la comparativa entre fregar a mano y lavar con lavavajillas.

Interiorismo

Los expertos, sobre qué gasta más: “La diferencia entre lavavajillas y lavar a mano está en el uso de la máquina”

Por qué el consumo no depende tanto de lavar a mano o usar lavavajillas, sino de los hábitos, los programas elegidos y la eficiencia del electrodoméstico.

Más información: Celia, madre de 8 hijos, sobre cómo ahorrar en casa: “Mejor una sudadera antes que encender la calefacción”

Publicada

En 2026, el eterno debate sobre si lavar los platos a mano o en lavavajillas continúa entre consumidores preocupados por ahorrar agua, energía y dinero.

Según los expertos, la clave no está en la herramienta en sí, sino en cómo se usa cada método y en la eficiencia del electrodoméstico elegido.

Cada vez hay más evidencia científica y análisis de consumo que demuestran que los lavavajillas modernos, especialmente los que tienen etiqueta energética eficiente, pueden reducir considerablemente el gasto de recursos.

La investigación muestra cómo tecnología, hábitos y carga completa influyen directamente en los resultados finales.

En consecuencia, es necesario explorar con datos comprobados las diferencias de gasto entre lavavajillas y lavarlo a mano, con consejos prácticos para sacar el mayor rendimiento a tu aparato y ahorrar en tus facturas del hogar.

La diferencia principal entre ambos métodos es el uso eficiente de recursos. Los lavavajillas modernos gastan entre 8 y 15 litros de agua por ciclo, frente a los aproximadamente 40-60 litros que puede consumir lavar a mano, según varios estudios recientes.

De hecho, algunas organizaciones han concluido que los lavavajillas pueden llegar a usar hasta un 80% menos de agua que el lavado manual cuando se lava una carga completa.

Esto significa que, aunque parezca contradictorio, dejar el agua correr al fregar puede generar un gasto considerablemente mayor que emplear una máquina eficiente.

El uso de energía también favorece al lavavajillas en muchos casos. Estudios señalan que estos aparatos, al necesitar menos agua caliente, consumen menos electricidad que calentar grandes volúmenes de agua para lavar a mano, lo que se traduce un ahorro energético a largo plazo. 

Aunque la compra de un lavavajillas supone un gasto inicial, su uso regular con programas eficientes puede traducirse en ahorros importantes en agua y energía.

Por ejemplo, la OCU y estudios de consumo señalan que lavar a mano puede costar más que usar un lavavajillas bien gestionado, especialmente cuando se calienta agua con electricidad o gas.

Desde el punto de vista medioambiental, las investigaciones muestran que el lavavajillas reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el lavado manual, especialmente si se utiliza con una carga completa y en modos "eco".

El simple hecho de tener un lavavajillas no garantiza automáticamente el menor gasto. Los expertos recomiendan:

  • Llenar completamente la máquina antes de ponerla en marcha para aprovechar al máximo cada ciclo.
  • Usar programas ecológicos que reducen el consumo de energía y agua.
  • Evitar preenjuagar los platos bajo el grifo, ya que esto puede duplicar el gasto de agua comparado con confiar en el ciclo del lavavajillas.
  • Seleccionar modelos con alta eficiencia energética.

La opinión de los expertos coincide: no se trata únicamente de elegir entre lavavajillas o lavarlo a mano, sino de emplear prácticas eficientes que reduzcan el desperdicio de agua y energía.

Los lavavajillas modernos, cuando se usan correctamente y con cargas completas, suelen gastar menos agua y energía que lavar a mano, lo que impacta positivamente a tu economía y en el medioambiente.