La eficiencia energética de una vivienda.

La eficiencia energética de una vivienda.

Interiorismo

Ya es oficial: los españoles podrán deducirse hasta 9.000 euros en la Renta por mejorar la eficiencia energética de su vivienda

El Gobierno prorroga y amplía las deducciones en el IRPF para incentivar reformas que ahorren energía y modernicen hogares.

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España ha aprobado formalmente en el Boletín Oficial del Estado la prolongación de las deducciones fiscales por obras que mejoren la eficiencia energética en viviendas hasta 2026, e incluso hasta 2027 en edificios completos.

La medida permitirá a contribuyentes reducir su cuota de la Renta por inversiones en eficiencia energética, con un tope acumulado de 9.000 € en varios ejercicios fiscales.

Estas deducciones no solo fomentan la mejora del parque inmobiliario, sino que también responden a la necesidad de ahorrar energía en un país donde la mayoría de viviendas aún tienen calificaciones energéticas bajas.

Según datos recientes, más del 80% de los edificios en España tienen certificaciones poco eficientes (E, F o G), lo que hace que estas reformas sean fundamentales para reducir el consumo y costes.

Con esta normativa, los contribuyentes podrán planificar actuaciones en su vivienda habitual o en inmuebles destinados al alquiler, siempre que la obra acredite una mejora efectiva de la eficiencia energética mediante certificados antes y después de la intervención, tal y como exige la Agencia Tributaria.

El beneficio fiscal no es una única cantidad fija, sino un conjunto de tres niveles de deducción aplicables según el impacto energético de las obras realizadas en la vivienda.

La deducción básica del 20% se aplica cuando las reformas consiguen reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración. En este caso, la base máxima anual de gasto sobre la que aplicar la deducción es de 5.000 euros, lo que permite deducir hasta 1.000 euros por ejercicio.

La deducción intermedia del 40% exige un impacto mayor: reducir un 30% el consumo de energía primaria no renovable o lograr que la vivienda pase a tener calificación energética "A" o "B". Aquí la base máxima del gasto sube a 7.500 euros, y la deducción máxima anual puede llegar a 3.000 euros.

La deducción superior del 60% se aplica sobre actuaciones en comunidades de propietarios o rehabilitaciones completas, con una base anual de 5.000 euros y posibilidad de acumular hasta 15.000 euros de base deducible repartidos en varios ejercicios, lo que permite un ahorro fiscal total de hasta 9.000 euros.

Para poder aplicar estas deducciones en el IRPF, la normativa exige varios requisitos formales y técnicos:

  1. Certificados de eficiencia energética antes y después de la obra: la mejora debe estar acredita con documentación técnica oficial que compare el consumo antes y después de las reformas.
  2. Plazos de ejecución y certificación: las obras deben finalizarse antes del 31 de diciembre de 2026 para viviendas individuales, y el certificado final de expedirse antes del 1 de enero de 2027. En el caso de rehabilitaciones completas de edificios, estos plazos se extienden un año adicional.
  3. Pagos rastreables: los pagos por las obras deben realizarse mediante medios bancarios que permitan su trazabilidad (transferencias, tarjetas o cheques nominativos), ya que los pagos en efectivo no dan derecho a deducción.
  4. Ámbito de aplicación: la deducción es válida tanto en vivienda habitual como en inmuebles destinados al alquiler o en expectativa de alquiler, siempre y cuando se cumplan los requisitos temporales y de certificación.

Qué obras pueden beneficiarse de la deducción

No todas las reformas caseras dan derecho a deducción fiscal: la clave está en su impacto sobre la eficiencia energética real del inmueble.

  • Sustitución de ventanas y mejora del aislamiento térmico, que ayudan a reducir la demanda de calefacción y refrigeración.
  • Instalación de sistemas de climatización más eficientes, como bombas de calor o calderas de alta eficiencia.
  • Rehabilitación energética integral del edificio, que puede suponer mejoras importantes en el conjunto estructural y térmico.

Sin embargo, actuaciones menores que no impliquen reducción significativa de consumo o mejora acreditada de la eficiencia energética no dan derecho a estas deducciones, por lo que es esencial planificar las obras con criterios técnicos y consultar a especialistas antes de comenzar.