Antonio Banderas y su antigua casa.
Antonio Banderas (65) y su día más surrealista en su antigua casa: "Cuando Obama me visitó, no me dejaban entrar”
En una ocasión se organizó una cena en su residencia durante la campaña de reelección de Obama con el objetivo de recaudar fondos.
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Aquel encuentro casi mágico entre Antonio Banderas y Barack Obama ocurrió en su mansión de Los Ángeles, un espacio cargado de historia y extravagancia arquitectónica. Según medios como Arquitectura y Diseño se organizó una cena en su residencia durante la campaña de reelección de Obama con el objetivo de recaudar fondos.
Banderas seguía siendo pareja de la actriz Melanie Griffith durante este período. Entonces, su exmujer y su hija Stella del Carmen habían ido a la peluquería. No esperaban que no pudieran ingresar en su hogar. Lo que fue curioso es que, por las medidas de seguridad, "no nos permitían entrar a un radio de tres millas en torno a la vivienda".
El actor dijo en el programa El Hormiguero que tuvieron que llamar a la Casa Blanca para que él pudiera entrar a su propia casa: "Cuando Obama llegó, tuvieron que llamar a la Casa Blanca para autorizarme la entrada en mi propia casa".
Los organizadores de esa visita acordaron con el presidente y el actor español, por motivos de seguridad, utilizar la contraseña "El Zorro". Tendrán en mente que es el personaje de leyenda que encarnó Antonio Banderas cuando ya tenía un gran reconocimiento en Hollywood.
En esta ocasión era el presidente el que iba a casa del actor. Sin embargo, cabe destacar que en otras ocasiones Obama tuvo la amabilidad de invitar a Antonio Banderas a algunas celebraciones en la Casa Blanca.
Patio de la casa de Antonio Banderas. Hilton & Hyland
La casa donde todo ocurrió era una mansión de inspiración renacentista italiana, ubicada en el distrito de Hancock Park, emblemático barrio de Los Ángeles. Tenía elegantes jardines, amplios salones y espacios pensados para recibir a invitados ilustres.
Durante la velada con Obama, el actor no solo actuó como anfitrión, sino como símbolo de nexo entre la comunidad hispana y la política estadounidense. En el evento se trataron temas como la inmigración y la participación latina en el voto, comprometiéndose el presidente a revisar las leyes correspondientes.
Un salón. Hilton & Hyland
Durante esa noche, el control perimetral fue estricto: se bloqueó el acceso en un radio de tres millas alrededor de la mansión para garantizar el resguardo del evento. Además, Banderas rememoró cómo los agentes del Servicio Secreto requisaron espacios específicos del interior de la casa, mientras personal militar se movía con discreción entre sus estancias.
En un momento surrealista, el actor vio el famoso "maletín nuclear con el teléfono rojo" y preguntó si era real: le confirmaron que sí y hasta se lo mostraron brevemente.
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En consecuencia, este fue un evento político catalizador, celebrado entre la formalidad y la confidencialidad. Además, lo sorprendente es que aquella casa fue también escenario de más encuentros.
Antes de Obama, Bill Clinton compartió mesa y confidencias con Banderas y Melanie Griffith durante otra cena. Fue solo otra noche memorable en ese domicilio que albergó tantos recuerdos.
Un dormitorio. Hilton & Hyland
Con el tiempo, aquella mansión dejó de ser parte del presente de Banderas. En 2015 se vendió por cerca de 14 millones de euros, después de años hacer de epicentro de reuniones culturales y políticas.
La propiedad contaba con 1.400 metros cuadrados, siete dormitorios, diez baños, estudio, biblioteca y piscina, un lujo extremo para una casa con tantas historias dentro.
A pesar de todo, aquella noche con Obama perdura en su memoria como un episodio donde lo político, lo íntimo y lo casi cinematográfico se fusionaron.
Y aunque pasen los años, Antonio Banderas revive con emoción ese momento: cuando ser invitado por un presidente implicaba no poder entrar hasta recitar un código secreto.
Un recibidor muy particular. Hilton & Hyland
Ahora, el actor está centrado en un nuevo proyecto: en Marbella planea construir una mansión sobre los restos de su antigua vivienda llamada "La Gaviota". La demolición se dio por resolución judicial ante irregularidades en licencias. En esa nueva residencia proyectada habrá grandes ventanales, tres plantas y un diseño contemporáneo al gusto del malagueño.