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A lo largo de los años la decoración ha tenido mucho de aspiracional. El objetivo, durante temporadas, ha sido el de replicar la estética de las casas de las celebrities o de los prescriptores de este ámbito en el terreno de cada cual. Viviendas grandes, estancias definidas, espacios pensados más para ser mirados que habitados.

Sin embargo, la realidad dista mucho de las propuestas que copan las cuentas de Instagram y TikTok, además de reportajes en publicaciones de esta temática. Y es que el relato ha cambiado. Hoy en día la vida se hace en hogares con menos metros cuadrados de los esperados. En lugares que poco tienen que ver con aquellos en los que se creció.

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En ese contexto, donde además los ritmos que mueven la rutina son frenéticos, aparecen, casi de forma obligada, la practicidad y funcionalidad como mejores aliadas. Aunque esto no tenga que tener una relación proporcional con la elegancia y la posibilidad de crear rincones de lo más especiales.

Decorar ya no va de acumular —un gesto clásico durante décadas que siempre se traducía en interminables tareas de limpieza, ¡y cuidado con tirar con el plumero las figuritas de Lladró!—, sino de elegir bien. Al igual que sucede en otros planos, como en el de las amistades, en casa hay que rodearse de objetos que resuelven, acompañan y, además, aportan algo a la atmósfera del hogar.

Los productos que hoy marcan la diferencia son aquellos capaces de adaptarse: muebles ligeros, mesas auxiliares que aparecen cuando se necesitan y desaparecen cuando no, lámparas que crean ambientes sin ocupar espacio visual.

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Todas estas soluciones están pensadas para optimizar metros, pero también para aligerar la vida. Porque en viviendas pequeñas, cada detalle cuenta y nada debería estar ahí por casualidad. Estas propuestas cumplen su función y, al mismo tiempo, aportan textura, color o calma. La casa deja de ser un catálogo y se convierte en un lugar real, vivido.

Esta mirada también responde a una nueva forma de habitar cargada de sentido común y con un 'postureo' mucho más rebajado. Hay espacio para el cuidado de la parte más estética, pero siempre con mesura y con una visión consciente de las necesidades y, también, de la economía.

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    Por arte de magia

    Cuando al abrir la puerta de casa se atisba prácticamente todo el espacio disponible, hay que olvidarse de esa clásica división entre salón y comedor... ¡Qué tiempos aquellos!

    No obstante, este detalle no implica que no siga apeteciendo albergar alguna que otra cita en casa, especialmente en determinadas épocas del año, como las Navidades.

    En estos casos, lo mejor es optar por una mesa extensible, es decir, por un diseño que normalmente ocupe poco, pero que, si es necesario, dé lugar a un mueble mucho más amplio, capaz de acoger a varios comensales a su alrededor. 

    El modelo de la imagen está disponible en Amazon por 189,99 euros.

    Amazon
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    Dos en uno

    Entrar en portales de venta y alquiler de viviendas es todo un reto. Por una parte, los precios de las mismas, dependiendo de la ciudad, son demenciales. Y, por otro lado, incluso cuando la mente ya está predispuesta a la mudanza, toca preguntarse qué se puede amoldar a según qué espacios.

    Cuando los metros no superan los 50 o 60 —pecando de generosidad— los muebles y objetos multifunción son un must. En esta categoría, los bancos que también se utilizan como baúles para almacenaje son los reyes. 

    Este, forrado además con una de las tendencias del momento en decoración, el borreguillo es de Westing, está disponible en cuatro colores —todos tonos neutros— y se puede ubicar en el salón o a los pies de la cama. 

    Su precio es de 369 euros.

    Westwing
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    Ideas brillantes

    Las lámparas —ahora que se rehúye de la luz fría— aportan calidez al espacio y es fundamental tenerlas en casa para que esta resulte un lugar mucho más acogedor. 

    No obstante, si se trata de una habitación con techos bajos o no muy amplia, quizás no sea recomendable optar por modelos de pie o de techo. Esta propuesta de Sklum —Boyi, 29,95 euros— va anclada a la pared y funcionaría a la perfección en el salón, así como en el dormitorio, para evitar también ubicar un par de mesitas de noche.

    Sklum
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    Múltiple

    Y no, el título de esta imagen no hace referencia a la película protagonizada por James McAvoy, sino a esta alargadera —con una estética bastante cuidada tratándose de este tipo de producto— de Ikea, que además ocupa poco espacio.

    Una aliada infalible en tiempos de teletrabajo y cuando los gadgets lo copan todo: desde móviles, hasta tablets, pasando por ordenadores o baterías portátiles.

    Tiene un precio de 12,99 euros y también se encuentra disponible en color negro. 

    Ikea
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    En orden

    Las estanterías visten los espacios porque su diseño, además, queda personalizado según cómo se completen. No solo los libros las visten, sino también jarrones plagados de flores, joyeros o platos de cerámica. 

    En este caso, la propuesta de Hannun es perfecta porque va directamente anclada a la pared y no ocupa lugar en el suelo. Por lo tanto, en parte, también facilita la limpieza, y además se puede ubicar incluso en pasillos o subidas de escalera. 

    Este modelo —el Aloma— es modular y está disponible en seis colores diferentes. Su precio es de 159,90 euros (antes 174,90).

    Hannun
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    'Mix and match'

    A veces no queda más remedio que elevar la cualidad de la practicidad de forma exponencial. Esta solución es de ese tipo.

    Cuando zona de retoque y trabajo comparten espacio, quizás sea interesante hacer una mezcla entre ambos momentos aprovechando el mobiliario.

    ¿Y si el escritorio también fuera la mesa de tocador idónea? Un espejo adecuado arriba, ¡y adelante! Los cajones se pueden dividir entre material de oficina y beauty, organizados con diferentes compartimentos mediante accesorios de metacrilato.

    El primer producto de la imagen —muy glam— es de Flamingueo y está a la venta en Amazon por 58,65 euros (antes 69). El segundo, de Jysk, cuesta 50 euros (antes 79,99). 

    Amazon y Jysk
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    Nada más llegar

    En los pisos y casas pequeñas no suele haber grandes armarios. De ahí que la instalación de almacenaje extra sea esencia, especialmente cuando bajan la temperatura y comienzan a engrosarse las prendas.

    Para ahorrar un poco de espacio en los roperos, nada mejor que un buen perchero que no ocupe demasiado y que se pueda ubicar fácilmente en la entrada de casa. Perfecto para dejar los abrigos y americanas que más se utilicen en el día a día.

    La propuesta de la imagen es de Kave Home y tiene un precio de 119 euros.

    Kave Home
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    Por piezas

    Conforme los años van pasando, la infancia se escapa. Sin embargo, siempre hay lugares donde permanecen gestos que marcaban la rutina de la niñez y que le devuelven un poco de magia a la vida.

    Lo de pasar las tardes con juegos de construcción tiene su evolución en la adultez en el montaje de muebles, esa tarea que ha tocado asumir para abaratar costes.

    Este comportamiento estriba ahora en la tendencia de los sofás modulares, que no sólo adaptan su diseño al gusto del consumidor, sino también a las necesidades del espacio. 

    Este modelo que atiende a tal definición es de The Masie y tiene un precio de 559,95 euros (antes 784,85). 

    The Masie