Museo de piezas históricas de Christian Dior.
Un viaje a la infancia de Christian Dior y un recuerdo a la banda sonora de los 90, entre los planes de Magas
Una selección para disfrutar sin prisas, descubrir nuevos espacios y dejarse sorprender por experiencias que mezclan cultura, creatividad y estilo.
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Hay semanas que invitan a mirar las ciudades de otra manera, ya sea a través del arte, de la música o de esos espacios que consiguen transformar una tarde cualquiera en algo especial. Entre propuestas culturales, citas creativas y escenarios con mucha personalidad, la agenda llega cargada de propuestas para salir de la rutina.
También hay lugar para disfrutar sin prisas: descubrir nuevas formas de entender el lujo, acercarse al diseño desde un punto de vista más artesanal o simplemente dejarse llevar por un entorno que invita a parar, observar y disfrutar del momento.
Una selección pensada para quienes buscan algo más que llenar la agenda. Porque a veces el mejor plan es precisamente ese que mezcla cultura, creatividad y una buena excusa para mirar alrededor con otros ojos.
El lado más personal del maestro
Recopilación de piezas históricas de la firma. Cedida
Antes de convertirse en uno de los nombres más importantes de la historia de la moda, Christian Dior fue un niño que creció frente al mar, rodeado de jardines y de una casa cuyos colores terminarían acompañándole durante toda su carrera.
Esa primera etapa de su vida es precisamente el punto de partida de À la recherche des couleurs de l’enfance, la exposición que puede visitarse hasta el 1 de noviembre en Granville, la ciudad normanda donde nació el diseñador.
El escenario tampoco podría ser más especial. La muestra ocupa Les Rhumbs, la antigua residencia familiar y actual Museo Christian Dior, una villa situada frente al mar que se convirtió en uno de los grandes refugios del couturier. Sus tonos gris y rosa, los jardines que rodeaban la casa y el paisaje de la costa acabarían apareciendo, de una forma u otra, en los códigos estéticos de la maison.
Coincidiendo además con el 80 aniversario de la fundación de la casa Dior, el recorrido vuelve a las primeras décadas del siglo XX para descubrir de dónde surgieron algunas de las obsesiones creativas del diseñador.
La moda de playa, el arte del disfraz, la influencia británica o su fascinación por los vestidos de baile aparecen como recuerdos de juventud que más tarde serían reinterpretados tanto por él como por los diferentes directores creativos que continuaron su legado.
El recorrido también permite entender hasta qué punto la casa y su entorno fueron algo más que un simple escenario de infancia. Los jardines, la cercanía del mar y esa mezcla de elegancia doméstica y paisaje costero terminaron convirtiéndose en una especie de archivo emocional para Dior, una fuente de referencias que reaparecería una y otra vez en su manera de trabajar el color, las formas y la idea misma de belleza.
La experiencia se detiene, además, en los gestos cotidianos y las pequeñas obsesiones que acabarían definiendo al creador: el gusto por las flores, la fascinación por las fiestas, la atención al detalle o esa atracción por una elegancia muy ligada al entorno en el que creció. Elementos aparentemente íntimos que, con el tiempo, se transformarían en algunos de los códigos más reconocibles de la firma.
En total, la exposición reúne 250 piezas de archivo, entre vestidos, perfumes y fotografías, con las que reconstruir ese universo íntimo. También hay espacio para entender la influencia de su familia: de su madre heredó el amor por las flores y la naturaleza; de su padre, el espíritu emprendedor. Incluso las fiestas, los carnavales y los casinos que marcaron sus años de juventud acabarían dejando huella en su manera de entender la elegancia.
Un recorrido por el legado de Dior. Cedida
Más que recorrer la trayectoria de un diseñador consagrado, la muestra propone regresar al lugar donde todo empezó y descubrir cómo un jardín, una combinación de colores o una vista al mar pueden terminar construyendo todo un lenguaje creativo.
Una parada especialmente atractiva para quienes quieran acercarse a Dior desde su lado más personal y entender qué había detrás de algunos de los códigos que todavía hoy definen a la firma.
¿Dónde? Museo Christian Dior, villa Les Rhumbs, Granville, Francia.
Arte en Palma
Colección de arte contemporáneo en Palma.
Durante unas horas, galerías, museos y espacios culturales abrirán sus puertas al mismo tiempo para transformar Palma en un gran recorrido artístico. El próximo 19 de septiembre, la ciudad celebra la 30.ª edición de la Nit de l’Art, una cita que durante tres décadas ha acercado el arte contemporáneo a las calles y que convierte la capital balear en uno de los grandes puntos de encuentro culturales del final del verano.
De 18:00 a 23:00 horas, la programación se extenderá por distintos puntos de la ciudad con exposiciones de pintura, fotografía, escultura, instalaciones y nuevos medios.
Este año participarán 16 galerías asociadas a Art Palma Contemporani, además de instituciones y espacios colaboradores que completarán una noche pensada tanto para quienes siguen de cerca la escena artística como para aquellos que simplemente quieran dejarse llevar por el recorrido.
La edición tiene un significado especial. La Nit de l’Art nació en 1997, cuando varias galerías de la isla decidieron abrir simultáneamente hasta medianoche, convirtiendo a la ciudad en pionera europea de este formato. Tres décadas después, la iniciativa se ha consolidado como una de las grandes citas culturales de Mallorca y el punto de partida de su temporada expositiva.
Para celebrar el aniversario, el programa se amplía con visitas guiadas gratuitas en varios idiomas, conciertos y encuentros en espacios como Es Baluard Museu d’Art Contemporani, Fundació Miró Mallorca, Fundación Juan March, CaixaForum Palma, Casal Solleric o La Llotja. Una oportunidad para entrar en algunos de los rincones culturales más interesantes de la isla y descubrirlos desde una perspectiva diferente.
Un plan para recorrer Palma sin prisas, enlazando galerías, exposiciones y edificios históricos mientras la ciudad se llena de arte hasta bien entrada la noche.
¿Dónde? Diferentes galerías, museos y espacios culturales de Palma de Mallorca.
Los 90 con Café Quijano
Grupo Café Quijano cabeza de cartel.
Hay canciones capaces de devolvernos a una época concreta con apenas unos acordes. Esa es precisamente la idea que Café Quijano llevará a la Plaza de Toros de Utrera con Miami 1990, el espectáculo con el que los hermanos Manolo, Óscar y Raúl recuperan parte del sonido que marcó sus primeros años y que los convirtió en uno de los grupos más reconocibles del panorama español.
El concierto forma parte del Festival del Patio + Metrópolis, una iniciativa que lleva grandes propuestas musicales a distintos municipios de la provincia de Sevilla.
En este caso, la cita gira alrededor de un disco compuesto por diez canciones que hablan de amor, aventura, carretera y recuerdos, con ese estilo a medio camino entre el pop rock y el bolero que les ha acompañado durante más de tres décadas.
El título tampoco es casual. Fue precisamente en Miami, en 1990, cuando los Quijano recibieron la primera llamada de una compañía discográfica, dando comienzo a una historia que todavía continúa. Ahora, aquel recuerdo sirve como punto de partida para un trabajo con ecos noventeros y una marcada inspiración cinematográfica.
La propuesta se integra en una programación que continuará llevando música en directo por distintos puntos de Sevilla, con nombres como Pablo López, Luz Casal o La Plazuela. Una buena excusa para disfrutar de una noche de canciones conocidas, nuevas historias y ese punto de nostalgia que siempre acompaña a quienes llevan tantos años poniendo banda sonora a varias generaciones.
¿Dónde? Plaza de Toros de Utrera, Sevilla.
Luz, color y geometría
Obras de la exposición de Sergi Sala
En una ciudad acostumbrada a no detenerse, hay espacios que invitan justo a lo contrario. Del 24 de septiembre al 24 de octubre, el lobby del hotel Thompson Madrid se transforma en un punto de encuentro entre arte, arquitectura y percepción con una exposición de Sergi Sala, artista catalán conocido por trabajar con la abstracción geométrica, el color y la luz.
La muestra reúne tres obras de gran formato que se integran directamente en la arquitectura del establecimiento, de manera que no se contemplan como piezas aisladas, sino como parte del recorrido cotidiano de huéspedes y visitantes.
La idea es sencilla: convertir un lugar de paso en un espacio en el que apetezca frenar, observar y mirar con más atención.
Las composiciones de Sala juegan con líneas, proporciones, ritmos y repeticiones, pero también con la manera en la que cambia una obra según la luz, la distancia o el punto desde el que se contemple.
El resultado son estructuras tridimensionales que nunca se perciben exactamente igual y que obligan a desplazarse alrededor de ellas para descubrir nuevas formas y volúmenes.
Una propuesta pensada para quienes quieran acercarse al arte contemporáneo desde un escenario menos convencional y, de paso, regalarse unos minutos de calma en mitad de la ciudad. Porque aquí la visita no consiste tanto en recorrer una sala como en detenerse y dejar que la mirada haga el resto.
¿Dónde? Thompson Hotel, Plaza del Carmen, 28013 Madrid.