La dueña de un restaurante durante su jornada

La dueña de un restaurante durante su jornada Recorte de la emisión

Estilo de vida

María, dueña de un restaurante en España: "Facturamos más de 480 euros al día solo con los menús, pero solo gano 1.500 al mes"

A pesar de mover cientos de euros en una jornada, el sector de la hostelería asume mensualmente altos precios en facturas y salarios.

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Vender 40 menús al día puede parecer un negocio rentable. A 12 euros por comensal, la caja suma 480 euros diarios solo con este servicio. Sin embargo, cuando empiezan a descontarse alimentos, luz, agua, gas, impuestos y el resto de gastos, la realidad cambia por completo.

Eso es precisamente lo que explica María, propietaria de un restaurante junto a su socio José. Según su testimonio, después de largas jornadas de trabajo y de mantener el negocio prácticamente sin empleados, cada uno termina percibiendo alrededor de 1.500 euros al mes.

Su experiencia se dio a conocer originalmente en un reportaje emitido en junio de 2025, aunque ha vuelto a circular durante 2026 por continuar siendo uno de los principales problemas en el sector de la hostelería, donde ingresar cientos de euros al día no significa necesariamente obtener grandes beneficios.

Ganancias irrisorias

El restaurante de María sirve una media de 40 menús diarios. La propuesta consiste en siete primeros y siete segundos entre los que pueden encontrarse platos como paella mixta, macarrones gratinados o revuelto de la casa.

El precio por persona es de 12 euros, por lo que llenar esas 40 comandas supone ingresar unos 480 euros. Pero esa cifra está muy lejos de representar el beneficio del establecimiento.

María calcula que preparar cada menú cuesta entre 8 y 8,50 euros únicamente en producto. Es decir, de los 480 euros facturados, entre 320 y 340 euros se destinan directamente a elaborar la comida.

Antes incluso de pagar cualquier otro gasto, el margen se reduce así a entre 140 y 160 euros diarios. De cada menú vendido por 12 euros quedarían inicialmente apenas entre 3,50 y 4 euros para afrontar todo lo demás. Y dentro de ese "todo lo demás" se encuentran buena parte de los costes que más presionan actualmente a cualquier negocio hostelero.

Más de 3.300 euros en facturas

La materia prima supone uno de los desembolsos más importantes. María cifra ese gasto en aproximadamente 2.500 euros mensuales. A ello hay que añadir alrededor de 600 euros de electricidad, entre 90 y 95 euros de agua y hasta 200 euros de gas. Solo estas partidas suman entre 3.370 y 3.395 euros todos los meses.

Y no son necesariamente todos los gastos del establecimiento. Durante el reportaje, la hostelera mostró además una factura de pescado de 98 euros correspondiente a un único reparto.

Controlar cada compra se convierte, por tanto, en una parte fundamental del negocio. Cuando determinados productos frescos disparan su precio, María reconoce que en ocasiones recurren a alternativas congeladas para mantener el menú dentro de unos márgenes asumibles.

El otro gran ahorro procede de su propio trabajo. María y José sostienen prácticamente solos el restaurante y evitan contar con una plantilla estable.

Sus jornadas comienzan antes de las ocho de la mañana y pueden prolongarse hasta pasadas las siete de la tarde. Pese a esas horas, María asegura que al terminar el mes cada uno obtiene unos 1.500 euros.

La propietaria relaciona esta decisión de trabajar sin apenas empleados con el coste que supondría incorporar más personal. Para un establecimiento pequeño, una contratación adicional puede modificar por completo el equilibrio de las cuentas.

Precios muy asequibles

Los 12 euros que cobraba el establecimiento de María también llaman la atención al compararlos con el precio medio del menú del día en España.

Según una encuesta de Hostelería de España elaborada junto a Edenred, el precio medio alcanzó los 14,20 euros en 2025. Su menú era, por tanto, 2,20 euros más barato, aproximadamente un 15,5% por debajo de aquella referencia nacional.

La comparación tiene sus límites, ya que el precio de un menú varía considerablemente según la ciudad, el tipo de restaurante o los platos incluidos. Aun así, permite entender mejor las dificultades para mantener precios atractivos sin sacrificar el margen.

El caso tampoco significa que todos los restaurantes que ofrecen menú del día se encuentren en la misma situación. Cada establecimiento tiene sus propios alquileres, proveedores, empleados y volumen de clientes.

Pero las cuentas de María sí reflejan una realidad habitual en pequeños negocios: detrás de una caja que factura varios cientos de euros diarios puede esconderse un margen mucho más reducido de lo que parece.