En la película 'Come, reza, ama' (Ryan Murphy, 2010), el personaje de Julia Roberts está dispuesta a empezar de nuevo.

En la película 'Come, reza, ama' (Ryan Murphy, 2010), el personaje de Julia Roberts está dispuesta a empezar de nuevo. IMDb

Estilo de vida

Septiembre, el mes de los propósitos: cómo conseguir que las ganas de cambiar no se queden sólo en el intento

Mientras la rutina se instala poco a poco de vuelta, la ilusión por los comienzos también hace los propio, prendiendo la mecha de la mejora.

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Septiembre es el nuevo enero. La cuenta atrás para los ocurrentes propósitos ya no sólo se instala en las cabezas al ritmo del reloj de la Puerta del Sol y comiendo uvas. Al regresar de las vacaciones de verano y acercarse el otoño, se abre un nuevo abanico de posibilidades.

Esto se traduce muchas veces en una compra ingente de material escolar aesthetic —a pesar de que haga muchos años que se abandonaron las aulas—, la vuelta a una rutina donde se suelen colar el deporte y la buena alimentación, más tiempo para leer y menos para las pantallas o incluso planes para lograr ahorrar, tarea compleja en esta economía.

Y es que este mes y julio tienen más en común de lo que parece: es el momento de las segundas oportunidades. Ahora, para los proyectos; antes, para ciertos ex o idilios playeros. En lo primero hay más futuro que en lo último.

No obstante, en este impulso no todo es positivo. La presión por tachar todo lo que se escribe en la lista de cosas por hacer puede jugar en contra y convertir lo que pretendía ser una motivación en una fuente de frustración.

"Volvemos de vacaciones con energía y la confundimos con algo infinito. Queremos arreglar 15 áreas de nuestra vida en la primera semana, y eso no lo sostiene nadie", explica la coach en desarrollo personal y gestión emocional Teresa Herrero.

Para ella, el problema no está en querer cambiar, sino en intentar hacerlo todo a la vez: "No se trata de falta de voluntad, sino de aprender a priorizar. Sin eso, todo se derrumba ante cualquier dificultad".

El personaje de Bridget Jones, icono de la cultura pop, arranca haciendo balance de su vida en la película.

El personaje de Bridget Jones, icono de la cultura pop, arranca haciendo balance de su vida en la película. IMDb

De cero

Septiembre tiene tintes virginales. Puede que los chapuzones en el agua salada o en las piscinas con cloro supongan una especie de nuevo bautismo que renueve el alma, dejándola prístina. En cualquier caso, la sensación tiene poco de casual y mucho de psicología.

Esta etapa funciona como transición. La gente viene de un periodo diferente, con cambios de horarios y rutinas que lo trastocan todo, y regresa a una estructura más organizada. Esto facilita una percepción del mes de comienzo, así lo explica la psicóloga María Blanco.

Igualmente, hay un componente cultural, ya que ahora es cuando todo arranca. En moda, por ejemplo, lo más interesante no sucede el 1 de enero, sino el 1 de septiembre. ¡Feliz año nuevo!

"Se genera una sensación de oportunidad", señala Blanco, que destaca que la clave para maximizar este escenario está en cómo lo aprovechamos: "No necesitamos empezar de cero, sino retomar el presente y hacer pequeños cambios que podamos mantener en el tiempo".

Y es que puede ser el momento estrella para replantearse miles de cuestiones. Sin embargo, es fundamental que el objetivo no sea convertirse en una persona distinta en cuatro semanas, sobre todo porque no va a suceder y eso dará pie a descolgarse de la lista de objetivos, que siempre han de ser realistas.

De la nada al todo

Con una lista de nuevos propósitos sucede algo parecido a lo que ocurría antes con un folio en blanco: ante la mirada, una pizarra sin estrenar. ¿El impulso? No dejar ni una sola esquina sin escribir.

De repente, gente que no ha hecho nunca deporte asiste tres semanas de lunes a viernes al gimnasio. El lunes de la cuarta tiene que faltar al trabajo e ir al médico porque desconoce la razón por la que no se puede mover. "¿Qué me pasará?"

Practicar más deporte, uno de los propósitos estrella de cada mes de septiembre.

Practicar más deporte, uno de los propósitos estrella de cada mes de septiembre. Foto de Danielle Cerullo en Unsplash

Sin duda, esta acumulación de cosas por hacer puede terminar pasando factura. Según Teresa Herrero, saturar la agenda de metas es una de las causas por las que muchas personas llegan agotadas a octubre y noviembre.

"Ponerse objetivos es positivo, porque nos ayuda a focalizar nuestra energía y a avanzar hacia aquello que queremos cambiar. El problema aparece cuando pretendemos hacerlo todo de golpe".

De acuerdo con la experta, aquí entra en juego algo esencial de lo que se habla mucho en la actualidad pero que es difícil de gestionar cuando llega el momento: decir que no y poner límites.

Teniendo esto en cuenta, quizás uno de los propósitos a contemplar debería ser dejar ir y deshacerse de ciertos lastres. Empresa complicada, pero esencial para ver un verdadero avance en el corto, medio y largo plazo.

Quiero y voy a hacerlo

En tiempos de inteligencia artificial resulta interesante acogerse a la sabiduría popular y su refranero siempre es buen pozo del que beber. 'Del dicho al hecho hay un trecho'. ¿Cómo aplica en esta cuestión? Sencillo: una cosa es proponerse algo y otra tener la determinación para hacerlo.

Para ello, lo mejor es comenzar por concretar lo que se desea, es decir, huir de propuestas abstractas, tal y como señala la psicóloga María Blanco. Y es que "quiero hacer más deporte" no es un plan. La diferencia está en bajar la intención a la realidad: decidir qué días, a qué hora y durante cuánto tiempo se va a entrenar. Puede resultar farragoso, pero es muy efectivo.

La profesional recomienda trabajar con objetivos de proceso, es decir, centrarse en las conductas que dependan de nosotras —las únicas sobre las que se tiene verdadera voz y voto— y dividir las grandes metas en pequeños pasos. "La motivación sube y baja; los hábitos y la planificación son los que nos ayudan cuando no tenemos ganas", apostilla.

Ese empuje que se experimenta el 1, el 7 o el 15 de septiembre se va diluyendo cuando la auténtica rutina se instala. Lo que hace que el día 16 se continúe con la to-do list es haber construido una pauta que no dependa de tener ganas.

En primera persona

En cualquier caso, hay otros elementos que también resultan fundamentales para ir haciendo check de todo. Algo muy interesante es el motivo que hay detrás del objetivo, que debería ser personal e intransferible.

En la actualidad, con las redes sociales como principal referencia, es sencillo caer en querer alcanzar ciertas cosas sólo porque hay otra persona aspirando o disfrutando de ellas, pero esa no es una razón suficiente para ello.

Para T.R., septiembre siempre ha sido su verdadero comienzo de año. Quizá porque coincide con su cumpleaños y, de alguna manera, siente que desde ese día empieza un nuevo contador.

"Hace años habría hecho una lista interminable de metas que conquistar en los próximos 365 días. Ahora mi gran reto es más sencillo y, a la vez, más difícil: priorizarme y cuidar mi salud mental"

Su visión se centra en que la rutina no termine convirtiéndose en una vida en la que ella desaparezca. Recuperar pequeños placeres que quizá ha ido dejando a un lado.

"Últimamente he oído mucho eso de que somos una generación egoísta. Y, paradójicamente, también creo que somos la de las apariencias: la de mostrar que todo está bien, la de necesitar constantemente estar acompañados y la que, muchas veces, ha olvidado incluso cómo estar a solas consigo misma", apunta.

Nunca es tarde para cambiar ni para encontrarse a una misma. Escena de 'Come, reza, ama'.

Nunca es tarde para cambiar ni para encontrarse a una misma. Escena de 'Come, reza, ama'. IMDb

Por eso lo que más le motiva es lo contrario: aprender a elegirse sin sentir que eso significa dejar de escoger a los demás, sino saber quererse.

Cristina Mena-Bernal, fotógrafa y creadora de contenido especializada en bodas, se ha decantado por algo similar. Su reto es lograr desconectar: "Mi verdadero desafío es organizarme mejor para conseguir lo esencial: disfrutar de mi tiempo libre con calidad, presencia y, sobre todo, cero estrés".

La joven, que tras más de una década trabajando para la misma compañía renunció este mismo año e inició un proyecto propio, añade que también se ha propuesto dejar el móvil en un segundo plano cuando está descansando.

Detrás de su meta hay una necesidad real: "Nos cargamos de estímulos y exigencias, y he sentido que recuperar el control de mis momentos de desconexión ya no es un capricho, sino una prioridad para sentirme bien".

La psicóloga María Blanco insiste en esta idea: es mucho más sencillo mantener una conducta cuando responde a una razón propia y no sólo a aquello que creemos que deberíamos hacer.

El tamaño no importa

La virtud está en el término medio, lo que implica un equilibrio. Apostar por hacer cambios sostenibles en el tiempo no significa que todos los objetivos tengan que ser modestos. Hay algunos que serán más propios del día a día y otros que tengan la mira puesta en el horizonte, como el de María Roldán, publicista y fotógrafa.

Su reto es sacarse unas oposiciones porque "la vida es muy cara" y su situación como autónoma —aunque le va bien— la ha llevado a buscar una alternativa. En especial cuando ha visto las trabas que le ponen ciertas entidades bancarias para pedir una hipoteca.

Reconoce que en su decisión también existe algo del llamado efecto septiembre, pero ella no lo ve negativo ni efímero: "Es algo que me motiva más a tener esas ganas de cambio y alcanzar lo que quiero".

Un buen propósito puede ser iniciar un nuevo 'hobby'.

Un buen propósito puede ser iniciar un nuevo 'hobby'. Foto de Thought Catalog en Unsplash

Aquí, sin duda, funciona como ese impulso y es un pensamiento y una herramienta útil siempre y cuando no se confunda con la capacidad de mantener el esfuerzo.

Para Roldán, su clave es una de las palabras más repetidas por las expertas: rutina. "Hacerlo todos los días, al menos los dos primeros meses, logra que mi cerebro lo interiorice", explica.

Te caes, te levantas

Si el camino es de rosas, también es de espinas, ya lo decía Poison allá por los 80 en Every Rose Has Its Thorn, canción que más adelante versionó Miley Cyrus. Así que quizás una de las iniciativas más interesantes en este punto sea asumir que va a fallarse en el cumplimiento de estos objetivos. Y no pasa nada, al final, el mundo siempre sigue girando.

Esos tropezones, sin embargo, representan un punto de inflexión clave, pero no por la zancadilla, sino por lo que se decide hacer tras la caída.

"Lo primero es eliminar la idea de que fallar un día o una semana significa haber fracasado", explica María Blanco, a la par que recuerda que la constancia no consiste en hacerlo todo perfecto, sino en saber volver al camino tras el más que probable desvío.

En lugar del castigo, propone preguntarse qué ha ocurrido. Hacer un pequeño análisis lógico para saber dónde ha estado el fallo. De este modo, el error se convierte en un verdadero aprendizaje.

En línea con esto, Teresa Herrero habla de otro cliché en estas situaciones: el de esperar al momento perfecto. "Cada enero nos decimos 'esto lo cambio en septiembre' y cada septiembre, lo contrario. Mientras tanto, lo único que varía es el calendario", explica.

El mes llega con la promesa de empezar de nuevo, pero no es necesario arrasar con todo. En este rompecabezas que representa la vida en el presente, para marcar la diferencia, quizás baste con mover una de las piezas. Y la acción correcta depende de cada cual, hay que evitar las comparaciones, que siempre son odiosas.

Lo difícil no es llenar una página en blanco, que termina repleta de viñetas sin aparente sentido; lo verdaderamente complejo es seguir escribiendo cuando la segunda oportunidad sabe a derrota. Pero no hay dos sin tres, así que adelante, a por la definitiva.