Lorena, dueña de Bristol Koffee, durante su entrevista con Eric Ponce.

Lorena, dueña de Bristol Koffee, durante su entrevista con Eric Ponce. YouTube

Estilo de vida

Lorena, dueña de una cafetería: "Facturo 12.000 € al mes, pero no hay personal; llamo a 15 y viene 1 persona a la entrevista"

La hostelera explica cuánto cuesta mantener abierto su negocio y por qué contratar trabajadores se ha convertido en su mayor dificultad.

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Encontrar personal se ha convertido en uno de los principales problemas para algunos negocios de hostelería. Una situación que conoce bien Lorena, propietaria de una cafetería que asegura tener serias dificultades para cubrir determinados puestos.

Lorena abrió Bristol Koffee, una cafetería de especialidad situada en Viladecans, Barcelona. Cada jornada comienza temprano: se levanta alrededor de las 7:00 horas para preparar todo lo necesario antes de abrir el establecimiento.

El esfuerzo no le pesa tanto porque tener su propio negocio era un sueño que perseguía desde hacía casi una década. La idea comenzó a tomar forma durante una etapa de su vida en Bristol, donde descubrió el café de especialidad.

Allí quedó especialmente atraída por este tipo de establecimientos, tanto por el producto como por su ambiente acogedor. Con el tiempo decidió trasladar ese concepto a Viladecans, donde consideraba que no existía una propuesta similar.

En una entrevista en el pódcast de Eric Ponce, Lorena explicó que comenzó formándose como barista y trabajando en diferentes cafeterías. Esa experiencia le permitió aprender el funcionamiento del sector antes de lanzar su propio proyecto.

Inversión de 105.000 euros

Para poner en marcha el negocio invirtió alrededor de 105.000 euros. En lugar de comenzar desde cero, optó por el traspaso de un establecimiento para simplificar cuestiones como las licencias y las obras.

El local había funcionado anteriormente como panadería y presentaba algunas restricciones relacionadas con la colocación de mesas. Lorena tuvo que realizar distintas gestiones y asumir los pagos necesarios para poder adaptar el espacio.

Una de las partidas más importantes fue la maquinaria. Entre otros elementos, tuvo que invertir en una cafetera profesional, molinillos de precisión, horno y amasadoras, además de renovar algunos equipos con el paso del tiempo.

Lorena asegura que en un mes medio puede facturar alrededor de 12.000 euros, aunque esta cantidad está lejos de convertirse íntegramente en beneficio.

Solo los gastos fijos, entre alquiler, salarios y Seguridad Social, se sitúan aproximadamente entre los 7.000 y los 7.500 euros mensuales.

A ellos hay que añadir los costes variables. Según explica, destina unos 1.500 euros al café y alrededor de 300 euros a leche fresca de granja, además de lo necesario para refrescos, bubble tea y productos de repostería.

En conjunto, calcula que los gastos pueden situarse entre los 9.000 y los 10.000 euros al mes. Por tanto, el margen que queda después de asumir todos los costes es mucho menor de lo que podría sugerir inicialmente la facturación.

Su punto de equilibrio se encuentra, según sus cálculos, en unos 470 euros diarios. Si la caja queda por debajo de esa cantidad, el establecimiento empieza a perder dinero.

Lorena asegura que ya ha conseguido devolver el préstamo bancario que solicitó para poner en marcha el proyecto. Sin embargo, todavía no ha recuperado por completo los ahorros personales que destinó al negocio.

Según sus previsiones, necesitará alrededor de cinco años desde la apertura para amortizar toda la inversión, por lo que calcula que aún le quedarían aproximadamente tres años.

También sitúa su margen neto de rentabilidad entre el 8 % y el 9 %. Aunque habla de unos 12.000 euros de facturación en un mes medio, cifra la facturación anual del negocio en unos 138.000 euros.

Falta de personal

Más allá de las cuentas, uno de los mayores problemas que encuentra en el día a día es contratar trabajadores. Lorena asegura que puede contactar con numerosos candidatos y que, finalmente, muy pocos acuden a las entrevistas.

"A veces llamo a 15 personas para la entrevista, quedo con 9 y se presenta solo una", explica durante su conversación con Eric Ponce.

La propietaria relata también situaciones en las que algunos trabajadores han avisado con apenas unas horas de antelación de que no podían acudir a su puesto, además de bajas laborales o dificultades para compatibilizar determinados horarios.

Entre las experiencias que recuerda está la de una empleada que dejó el establecimiento aproximadamente una semana después de incorporarse. También menciona el caso de otra trabajadora que se dio de baja justo antes de unas vacaciones familiares.

Pese a estas dificultades, Lorena asegura estar satisfecha con el equipo que tiene actualmente. Llegar hasta él, reconoce, ha requerido tiempo y le ha dejado varias enseñanzas sobre cómo organizar la plantilla.

Una de ellas es que prefiere contar con dos personas a media jornada antes que con una sola a jornada completa. De esta manera, explica, tiene más capacidad para reorganizar los turnos si se produce una ausencia.

También asegura que algunas de sus mejores incorporaciones no han llegado a través de portales de empleo, sino mediante recomendaciones de personas de su entorno.

Además, considera que la experiencia previa no siempre es lo más importante. En su caso, valora especialmente a quienes llegan con actitud, ganas de aprender y compromiso, aunque nunca hayan trabajado anteriormente en hostelería.

Según explica, estos perfiles pueden aprender rápidamente el funcionamiento del establecimiento y terminar convirtiéndose en trabajadores responsables y comprometidos con el proyecto.

Lorena no se arrepiente de haber abierto su propio negocio porque considera que cada dificultad le ha servido para aprender. Si pudiera comenzar de nuevo, eso sí, cambiaría la manera de organizar la plantilla desde el principio.

Su principal modificación sería contratar desde el primer momento a dos trabajadores a media jornada en vez de depender de una única persona a jornada completa.

El resto, asegura, lo haría prácticamente igual. Con Bristol Koffee ha conseguido sacar adelante el negocio que llevaba años imaginando y atraer incluso a clientes de otras zonas para probar su café de especialidad y productos como su bizcocho de limón.