Trabajador de la construcción

Trabajador de la construcción iStock

Estilo de vida

Un albañil marroquí, tras 18 años en España: "El problema no es trabajar, es poder hacerlo legalmente"

Las estadísticas migratorias no siempre muestran la realidad de las personas que llegan al país para buscar un futuro mejor y no pueden debido a la burocracia.

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Durante años, su vida en España estuvo marcada por jornadas de obra, madrugones y un sueldo que apenas alcanzaba para salir adelante. Ahora, después de 18 años en el país, el problema ya no es encontrar un empleo duro o aceptar condiciones difíciles. Es poder trabajar sin salirse de la legalidad.

Este hombre marroquí llegó a España en 2008 con la intención de empezar de nuevo. Su primer trabajo fue como albañil y, según ha contado en el programa Talent Match, cobraba alrededor de 500 euros al mes por una jornada completa.

No era suficiente para cubrir con holgura sus necesidades, pero durante años siguió adelante. La situación cambió en 2014. Desde entonces, explica, dejó de trabajar debido a los problemas relacionados con su situación administrativa.

"Estoy tratando de regularizar mi situación administrativa para poder volver a salir a buscar trabajo", relata durante la conversación. Una realidad que en España se lleva viviendo desde hace años.

Querer incorporarse al mercado laboral y encontrarse con que la falta de autorización acaba convirtiéndose en una barrera mucho mayor que la propia búsqueda de empleo.

Trabajar legalmente

Durante la entrevista, una de las reflexiones resume su experiencia: "El primer problema no es tener ganas de trabajar, es poder trabajar legalmente".

La falta de documentación condiciona prácticamente todos los pasos posteriores. Sin permiso para trabajar, acceder a un contrato se vuelve extremadamente complicado y aumenta el riesgo de acabar en empleos informales, peor pagados o con menos garantías.

En su caso, la construcción fue la puerta de entrada al mercado laboral español. Había llegado desde Marruecos buscando unas oportunidades que consideraba difíciles de encontrar en su país de origen.

Cuando le preguntan qué esperaba encontrar al cruzar hasta España, su respuesta es breve: "La vida". A pesar de los años complicados que han venido después, asegura que no se arrepiente de haber tomado aquella decisión y mantiene la idea de que España puede ofrecer oportunidades a quienes llegan desde otros países.

El gran obstáculo, insiste, continúa siendo conseguir la documentación necesaria para poder acceder a ellas.

La regularización

Las consecuencias de permanecer fuera del mercado laboral durante tanto tiempo van mucho más allá de no recibir un salario. El trabajador reconoce que ha atravesado momentos especialmente difíciles para cubrir necesidades tan básicas como la alimentación.

"No tengo dinero, no como nada", llega a afirmar al describir algunos de los episodios más duros que ha vivido durante estos años. Aunque su principal apoyo ha sido su propia familia, que también reside en España. Gracias a ella, explica, ha conseguido mantenerse mientras intenta resolver su situación administrativa y recuperar cierta estabilidad.

La precariedad económica se convierte así en una especie de círculo difícil de romper. Sin documentación resulta complicado trabajar; sin empleo, no existe una fuente estable de ingresos; y sin ellos, cualquier gasto cotidiano puede convertirse en un problema.

Para alguien acostumbrado a trabajar en un sector físicamente exigente como la construcción, permanecer inactivo no responde, según su relato, a una falta de voluntad. Su objetivo es conseguir los permisos necesarios para volver al mercado laboral y poder mantenerse con su propio salario.

Su situación coincide con el proceso de regularización extraordinaria puesto en marcha en España durante 2026 para determinadas personas extranjeras que se encontraban en situación administrativa irregular.

El procedimiento permite, siempre que se cumplan los requisitos establecidos, acceder a una autorización temporal de residencia y trabajo. Para personas que llevan años viviendo en España, este tipo de permisos puede marcar la diferencia entre permanecer fuera del mercado laboral o poder firmar un contrato.