Una persona limpiando almejas.

Una persona limpiando almejas. iStock

Estilo de vida

Los pescaderos avisan: "Para quitar la arena de las almejas, no utilices agua normal, mejor que sea con gas"

Un sencillo truco antes de cocinar las almejas ayuda a eliminar posibles restos de arena y conseguir que lleguen mucho más limpias al plato.

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Las almejas son uno de esos productos capaces de convertir cualquier aperitivo o comida en algo especial. A la marinera, al ajillo o simplemente abiertas con un poco de vino blanco, forman parte de numerosas recetas del recetario español, aunque antes de cocinarlas hay un paso que no conviene pasar por alto.

La arena que pueden conservar en su interior es uno de los problemas más habituales. Basta con que una sola almeja llegue al plato sin estar bien limpia para encontrarnos ese desagradable crujido que puede arruinar un bocado que, hasta ese momento, prometía ser perfecto.

Lo habitual en muchas casas es dejarlas durante un tiempo en agua antes de cocinarlas. Sin embargo, Javier Muñoz, pescadero con tres décadas de experiencia y al frente de la pescadería Saturnino, en el Mercado Central de Zaragoza, propone recurrir a un ingrediente diferente: agua con gas.

El truco del agua con gas

Javier Muñoz pertenece a una familia estrechamente vinculada al oficio de la pescadería y lleva alrededor de 30 años trabajando con pescados y mariscos. Una experiencia que también traslada a sus redes sociales, donde comparte consejos para elegir, preparar y conservar correctamente los productos que pasan por su mostrador.

Entre esos trucos está precisamente el que utiliza para las almejas frescas. Según explica, si queremos ayudarlas a expulsar los posibles restos de arena antes de cocinarlas, podemos sustituir el agua corriente por agua con gas.

"No dejes que tus almejas frescas se estropeen. Hoy te enseño a conservarlas como un pro. Lo que vamos a hacer es coger las almejas, las vamos a meter un poquito en agua y si queréis quitarle la posible arena que tenga, el truco sería ponerlo con agua con gas", desvela.

"Humedecemos las almejas, una vez las tenemos humedecidas es simplemente ponerlas en un plato hondo, lo que haríamos sería humedecer un trapo y ponérselo encima y meterlo en la nevera en el lugar más frío y luego ponerle algo de peso como un tetrabrik de leche", aconseja.

La recomendación es sencilla: utilizar el agua con gas durante el proceso destinado a eliminar posibles restos de arena y, después, preparar correctamente las almejas para conservarlas en frío hasta el momento de cocinarlas.

Cómo conservar las almejas en la nevera

El consejo del pescadero no termina con la limpieza. Una vez humedecidas, Javier recomienda colocarlas en un plato hondo y cubrirlas con un paño también húmedo.

Después hay que llevarlas a la zona más fría de la nevera. Sobre el paño aconseja colocar algo de peso, como un tetrabrik de leche, para mantener las almejas recogidas y protegidas durante su conservación.

Revisarlas antes de llevarlas a la cazuela

Además de limpiarlas correctamente, conviene prestar atención al estado de las almejas antes de utilizarlas. Al tratarse de un producto especialmente delicado, lo recomendable es comprarlas lo más frescas posible y mantenerlas refrigeradas hasta el momento de prepararlas.

También es importante revisar las piezas antes de cocinar. Las almejas que estén rotas o presenten señales de deterioro deben descartarse, al igual que aquellas sobre cuyo estado tengamos dudas.

Unos minutos de preparación antes de encender el fuego pueden evitar que la arena termine apareciendo en el plato.