Elma Saiz, ministra de Seguridad Social y Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno

Elma Saiz, ministra de Seguridad Social y Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno EFE

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Es oficial: los parados mayores de 52 años podrán cobrar a la vez el Ingreso Mínimo Vital y el paro hasta la jubilación

En España, las personas en situación de desempleo superan los dos millones, de los cuales, más del 30% son mayores de 50 años.

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Las personas desempleadas mayores de 52 años que cumplan las condiciones exigidas pueden compatibilizar el subsidio por desempleo con el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

Esta combinación permite aumentar los ingresos mensuales mientras no encuentren trabajo y hasta que accedan a la jubilación. Un colectivo que representa más del 30% de parados en España.

Esta posibilidad está respaldada por la normativa vigente y se ha convertido en una de las principales vías de protección para quienes agotan la prestación contributiva y siguen sin poder reincorporarse al mercado laboral.

Además, ambos apoyos pueden mantenerse durante años siempre que el beneficiario continúe reuniendo los requisitos establecidos.

Según los últimos análisis de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), la compatibilidad entre ambas prestaciones es especialmente frecuente a partir de los 52 años, una etapa en la que el subsidio adquiere carácter indefinido y pasa a funcionar como una red de seguridad hasta la edad de jubilación.

Más de 980 euros al mes

El subsidio para mayores de 52 años tiene una particularidad que lo diferencia del resto de ayudas por desempleo: se puede percibir de forma continuada hasta alcanzar la edad ordinaria de jubilación, siempre que el beneficiario mantenga las condiciones exigidas.

Durante ese tiempo, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) continúa cotizando por la persona beneficiaria a efectos de jubilación, lo que evita lagunas de cotización y protege la futura pensión.

En 2026, este subsidio asciende a 480 euros mensuales, equivalentes al 80% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM).

A esa cantidad puede sumarse el Ingreso Mínimo Vital, cuya cuantía depende de la composición y situación económica de cada hogar. Los datos del Ministerio de Inclusión muestran que la prestación media abonada en junio rondó los 507 euros por unidad de convivencia.

En consecuencia, un desempleado mayor de 52 años que reúna los requisitos para ambas ayudas puede percibir alrededor de 987 euros al mes entre las dos prestaciones, aunque la cifra final dependerá de las circunstancias personales y familiares de cada caso.

La AIReF destaca que esta compatibilidad no es una excepción. Su estudio sobre el funcionamiento del IMV concluye que el subsidio por desempleo es la prestación que más habitualmente se combina con esta ayuda destinada a prevenir la pobreza.

Aumenta la compatibilidad

La AIReF, organismo independiente, señala que el 16,6% de los titulares del Ingreso Mínimo Vital también cobra un subsidio por desempleo durante su primer año como beneficiario.

Además, aproximadamente uno de cada seis expedientes de subsidio termina dando paso posteriormente a una solicitud del IMV. En casi la mitad de esos casos, la petición se presenta cuando el subsidio ya ha finalizado.

Sin embargo, el comportamiento cambia de forma significativa al cumplir los 52 años. A partir de esa edad, la simultaneidad entre ambas prestaciones prácticamente se duplica, ya que el subsidio deja de tener una duración limitada y puede mantenerse hasta la jubilación.

Los datos también muestran que el IMV suele convertirse en un apoyo estable para muchas familias. Según la AIReF, el 46% de los hogares que comienzan a recibir esta prestación continúa cobrándola cinco años después.

El porcentaje aumenta entre quienes presentan una situación económica más vulnerable.

Requisitos

El hecho de percibir el subsidio para mayores de 52 años no garantiza automáticamente el acceso al Ingreso Mínimo Vital. Ambas prestaciones son compatibles, pero cada una exige cumplir sus propios requisitos.

Para acceder al IMV es necesario tener residencia legal y efectiva en España de forma continuada durante, al menos, un año, salvo determinadas excepciones previstas por la ley, como las víctimas de violencia de género, trata o explotación sexual.

También es imprescindible acreditar una situación de vulnerabilidad económica. Para ello, la Seguridad Social analiza los ingresos, el patrimonio y los activos de la persona solicitante o de su unidad de convivencia.

En los hogares formados por varias personas, la unidad de convivencia debe estar constituida, con carácter general, desde hace un mínimo de seis meses antes de presentar la solicitud.

La Seguridad Social revisa periódicamente que los beneficiarios continúan cumpliendo todas las condiciones exigidas para mantener la prestación. Si desaparece la situación de vulnerabilidad o se incumple alguno de los requisitos, el derecho al Ingreso Mínimo Vital puede extinguirse.

Por su parte, el subsidio para mayores de 52 años también exige mantener la inscripción como demandante de empleo y cumplir las obligaciones establecidas por el SEPE para conservar la ayuda hasta la jubilación.