Lolita Flores en un photocall

Lolita Flores en un photocall Gtres

Estilo de vida

Lolita Flores, 68 años: "Tuve una infancia muy feliz, pero aún tengo cosas que reprocharle a mi madre"

La cantante aleja el mito de los escenarios para acercarlo a la realidad cotidiana de una madre apasionada, cariñosa e imperfecta, cuya huella continúa viva.

Más información: Lamine Yamal, 19 años: "Mi infancia no fue la mejor del mundo, pero mi madre hacía que yo solo viera lo bonito"

Publicada

Crecer en una de las familias más famosas de España puede parecer una experiencia difícil de gestionar. Sin embargo, para Lolita Flores, ser hija de dos mitos como Lola Flores y Antonio González "El Pescaílla" significó algo muy distinto.

Para la artista, por encima de todo, supuso vivir rodeada de arte, cariño y una forma de entender la vida absolutamente fuera de lo común.

La cantante y actriz abrió una de las facetas más desconocidas de su vida durante su participación en Planeta Calleja, donde contó sobre cómo fue su infancia en el seno de la familia Flores.

Lejos de los focos, recordó a una madre entregada, brillante y profundamente intuitiva, aunque también reconoció que había pequeños detalles de su personalidad que todavía hoy recuerda con una sonrisa.

A lo largo de la entrevista, Lolita dibujó el retrato más íntimo de la inolvidable "Faraona", una mujer cuya personalidad trascendía los escenarios y que convirtió su hogar en un lugar donde convivían el arte, las reuniones con grandes celebridades y el amor incondicional hacia sus hijos.

'Lola Flores como madre fue la leche'

Cuando se le pregunta por cómo era Lola Flores en la intimidad, Lolita no duda en separar a la artista del personaje público. Para ella, la mujer que conoció en casa era tan extraordinaria como la que conquistó los escenarios.

"Lola Flores como madre fue la leche", aseguró durante la conversación con Jesús Calleja. Una afirmación que resume la enorme admiración que sigue sintiendo por ella.

Además, explicó que su madre poseía una personalidad difícil de comparar con la de cualquier otra persona. "Era una sabia que decía venía de otro planeta y a mí no me extraña en absoluto", afirmó, dejando claro que la intuición y el magnetismo de la artista eran tan evidentes en casa como sobre un escenario.

Según recordó, convivir con Lola Flores significaba no saber nunca qué escena iba a encontrarse al abrir la puerta de casa. "Yo en casa me podía encontrar que no estaba mi madre, que había una fiesta o que estaba en la cama metida leyendo a Lorca".

Ese ambiente creativo hizo que la vivienda familiar se convirtiera durante décadas en punto de encuentro de artistas, intelectuales y celebridades internacionales que querían conocer de cerca a una de las figuras más importantes de la cultura española.

Una casa llena de artistas

Las reuniones organizadas por Lola Flores y "El Pescaílla" eran habituales y reunían a algunas de las personalidades más relevantes del momento. Lolita recuerda aquellas noches con absoluta naturalidad, como parte de su infancia.

Explicó que era su padre quien la despertaba para cantar cuando la fiesta seguía en marcha y los invitados querían escucharla. Por la casa familiar desfilaron nombres que hoy forman parte de la historia del cine internacional.

"Por mi casa ha pasado todo tipo de gente conocida, hasta actores de Hollywood como Sophia Loren, Kirk Douglas, Ava Gardner... No sabíamos hablar inglés, pero no hacía falta porque a mi madre la entendían en todos los idiomas... la música no tiene idioma", relató.

Pese al ambiente festivo y privilegiado en el que creció, la infancia de Lolita también estuvo marcada por las constantes giras internacionales de sus padres. Lola Flores y Antonio González pasaban largas temporadas actuando en América, llegando a permanecer fuera de España durante tres meses.

Aquellas separaciones podrían haber dejado un vacío emocional, pero la artista asegura que nunca las vivió de ese modo.

"Mis padres se iban tres meses en muchas ocasiones a trabajar, pero nunca he sentido su ausencia porque nos llamaban mucho. Ella se iba llorando y echa polvo, no podía ni hablar. Nos quedábamos muy bien cuidados y con gente que eran como de la familia. Cuando volvían, mis padres nos los daban todo y ese amor nos servía para los tres meses que se marchaban".

El único reproche

Lolita también aprovechó la entrevista para hablar de sí misma y de cómo era cuando todavía era una niña. Reconoció que nunca destacó especialmente en los estudios, aunque siempre tuvo un carácter muy despierto.

"Yo era muy mala estudiante y jugaba mucho sola por los años que me llevaba con mis hermanos. Era muy lista y tenía un coeficiente intelectual muy grande y eso a los profesores les daba mucha rabia. Con 16 años empecé a trabajar y me hice cantante".

Su incorporación temprana al mundo de la música terminó marcando una trayectoria artística propia que ha sabido construir durante décadas, más allá del enorme legado familiar.

A pesar de pertenecer a uno de los apellidos más conocidos de España, la intérprete asegura que nunca sintió el peso de esa responsabilidad. "No ha sido complicado ser hija de Lola Flores", aclara.

Sin embargo, también confesó que conserva un pequeño reproche hacia su madre, una anécdota que humaniza todavía más la figura de la artista y que demuestra que, incluso en las familias más célebres, existen situaciones con las que cualquiera puede sentirse identificado.

"A veces prometía cosas que luego nunca cumplía. Eso me pasa a mí también y mis hijos me lo dicen". Con esa reflexión, Lolita mostró que el recuerdo de Lola Flores sigue estando lleno de admiración, pero también de sinceridad.