María José, limpiadora de 60 años.

María José, limpiadora de 60 años. YouTube (@Jaime_Gumiel)

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María José, limpiadora de 60 años: "Ahora mismo limpio tres portales y cobro 300 € al mes; es una miseria"

La trabajadora denuncia los bajos salarios, la falta de reconocimiento y la precariedad que sigue marcando al sector de la limpieza.

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La limpieza es uno de los sectores con peores condiciones laborales en España. A pesar de ser un servicio imprescindible, miles de trabajadoras denuncian salarios bajos, contratos parciales y una falta de reconocimiento que, aseguran, arrastran desde hace décadas.

Según los datos del sector, alrededor del 90% de la plantilla está formada por mujeres. Muchas de ellas encadenan varios trabajos para completar un sueldo digno y, aun así, apenas logran superar el Salario Mínimo Interprofesional cuando trabajan a jornada completa.

De esta realidad ha hablado María José, una limpiadora de 60 años, durante una entrevista en el canal de YouTube del creador de contenido Jaime Gumiel, donde compartió cómo es su día a día y las dificultades que afronta en su profesión.

La trabajadora explica que lleva toda la vida dedicada a la limpieza de portales y garajes. Aunque reconoce que el esfuerzo físico es importante, asegura que uno de los aspectos más duros del oficio es la monotonía, ya que cada jornada consiste en repetir las mismas tareas.

Un trabajo infravalorado

María José considera que la limpieza sigue siendo un trabajo infravalorado. Cree que durante la pandemia la sociedad fue más consciente de su importancia, pero lamenta que ese reconocimiento no se haya traducido en mejores condiciones laborales.

También recuerda que hace décadas ser limpiadora estaba muy mal visto. "Era de lo peor que podías hacer", afirma, aunque reconoce que la percepción ha cambiado ligeramente y que cada vez hay más hombres en el sector, aunque suelen desempeñar otras funciones.

En su caso, asegura que cobra unos 300 euros al mes por limpiar tres portales, una cantidad que considera insuficiente para el esfuerzo que exige el trabajo.

Su jornada suele comenzar a las 9:00 horas y termina entre las 12:00 y las 13:00, dependiendo de las tareas pendientes. Hay días en los que, además de barrer, también tiene que fregar escaleras y zonas comunes.

Durante la entrevista, Jaime Gumiel calculó que su remuneración equivale aproximadamente a cinco euros por hora. María José matiza que solo cuando aparecen horas extra, algo que dice que ocurre muy pocas veces, puede acercarse a los siete euros por hora.

Qué debe cambiar en la limpieza

Para María José, el principal problema del sector son los salarios. Considera que la responsabilidad y el esfuerzo físico que exige el trabajo no están reflejados en la nómina de las trabajadoras.

También reclama una mejor organización de los horarios. Explica que muchas veces la jornada depende del volumen de trabajo asignado y del tiempo que tarde cada limpiadora en terminar sus tareas, lo que dificulta la conciliación.

Además, lamenta que todavía exista un importante desprecio hacia esta profesión. Recuerda que ninguna máquina puede sustituir completamente el trabajo que realizan y cree que debería recibir mucho más reconocimiento social.

"Es un trabajo muy esclavo, en el que pasas frío y tienes que madrugar mucho", resume durante la entrevista.

Un sector marcado por la precariedad

La situación de María José refleja la realidad de muchas trabajadoras de la limpieza en España. Los sindicatos llevan años reclamando mejoras en los convenios colectivos para combatir la precariedad que afecta al sector.

Las principales reivindicaciones pasan por aumentar los salarios, reducir la parcialidad y reconocer como profesionales muchas de las lesiones derivadas del trabajo, especialmente las musculoesqueléticas.

Problemas como el túnel carpiano, las lesiones de hombro o los dolores de espalda son frecuentes entre estas trabajadoras. Sin embargo, denuncian que en muchas ocasiones las mutuas no reconocen el origen laboral de estas dolencias.

Otra de las quejas habituales es que, cuando una empleada está de baja, muchas empresas no sustituyen su puesto. Como consecuencia, el resto de la plantilla debe asumir una mayor carga de trabajo sin recibir una compensación económica.

Por ello, las organizaciones sindicales reclaman salarios más dignos, la ampliación de las jornadas parciales, el mantenimiento íntegro del sueldo durante las bajas médicas y un mayor reconocimiento para un colectivo que consideran esencial, pero que continúa siendo uno de los más precarizados del mercado laboral.