Fotomontaje.

Fotomontaje. iStock / E.E

Estilo de vida

El refugio de Tamara Falcó: un municipio de 3.000 habitantes donde conserva un palacio del siglo XIX rodeado de viñedos y jardines históricos

El histórico enclave, escenario de películas, series y grandes celebraciones familiares, busca adaptarse al futuro sin perder su esencia.

Más información: El refugio de Ana Belén (74): una isla de 100.000 habitantes donde conserva una casa junto al mar y un embarcadero

Publicada

Tamara Falcó es uno de los rostros más conocidos de la crónica social española. Empresaria, colaboradora de televisión y marquesa de Griñón, ha conseguido construir una carrera propia sin dejar de estar ligada a una de las familias más mediáticas del país.

Además de crecer acostumbrada a la exposición pública por pertenecer a una de las familias más conocidas de España, Tamara también ha heredado un importante legado patrimonial. La marquesa de Griñón es hoy propietaria de algunos de los inmuebles más emblemáticos vinculados a los Falcó, un patrimonio histórico y arquitectónico considerado entre los más valiosos de la aristocracia española.

Uno de ellos es, precisamente, el lugar donde se aleja de ese primer punto heredado de su apellido. Se trata de El Rincón, un palacio del siglo XIX situado en Aldea del Fresno, un municipio madrileño de poco más de 3.000 habitantes y que hoy atraviesa una importante rehabilitación con la que Tamara y su hermano Manuel buscan garantizar su conservación.

El Rincón, un palacio con más de 160 años de historia

Ubicado a menos de una hora de la capital, en Aldea del Fresno, El Rincón se ha convertido con el paso de los años en el verdadero refugio de la familia Falcó y en uno de los símbolos del legado que dejó Carlos Falcó, marqués de Griñón.

Aunque hoy resulte imposible desvincular el palacio del apellido Falcó, lo cierto es que su origen se remonta a mediados del siglo XIX. Fue el banquero Juan Manuel de Manzanedo y González, quien posteriormente recibiría el título de duque de Santoña, quien ordenó levantar esta residencia en 1862.

El proyecto apostó por una estética neogótica, muy característica del romanticismo de la época, en la que destacan sus torreones, almenas y una apariencia que recuerda a las fortalezas medievales, todo ello integrado en un entorno privilegiado junto a la ribera del río Alberche.

Décadas después, la finca pasó a formar parte del patrimonio de los Falcó a través de una herencia. Fue Carlos Falcó quien decidió convertirla en una de sus residencias habituales y en el lugar donde gran parte de la familia compartió celebraciones, reuniones y largas temporadas alejadas de Madrid.

Con el tiempo, El Rincón terminó convirtiéndose en uno de los espacios más representativos de la saga.

La magnitud del complejo explica también las enormes dificultades que supone su conservación. El edificio alberga alrededor de treinta habitaciones y tres grandes salones, entre ellos el conocido Salón de los Espejos, una estancia de aproximadamente 230 metros cuadrados iluminada por enormes ventanales que se ha convertido en una de las dependencias más emblemáticas del palacio.

El propio estado de la cubierta refleja el reto al que se enfrentan sus propietarios. En la docuserie La Marquesa, Tamara Falcó explicó que la finca cuenta con más de 5.000 metros cuadrados de tejado, una superficie que necesitaba una intervención urgente para evitar que el deterioro siguiera avanzando.

A ello se suman humedades, grietas estructurales y distintos daños acumulados tras décadas de uso y el inevitable paso del tiempo.

Sin embargo, el interés de El Rincón no reside únicamente en su arquitectura. Sus muros también guardan parte de la historia de España ya que durante la Guerra Civil el edificio fue utilizado como hospital militar por el ejército republicano y todavía conserva algunos recuerdos de aquella etapa, como la hélice de un avión ruso que cayó en las inmediaciones de la finca y que permanece expuesta en uno de sus salones como testimonio de aquel periodo.

A lo largo de los años, Carlos Falcó encontró además una fórmula para contribuir al mantenimiento de semejante patrimonio. Decidió abrir las puertas del palacio a la industria audiovisual y convertir la finca en escenario de producciones cinematográficas y televisivas.

Ya en 1978 acogió el rodaje de La escopeta nacional, la célebre película dirigida por Luis García Berlanga, y décadas más tarde Alejandro Amenábar eligió este enclave para recrear algunas escenas de Mientras dure la guerra.

A ello se suma la celebración de numerosos eventos privados y bodas de alta sociedad, siendo la más mediática la de Tamara Falcó e Íñigo Onieva en julio de 2023, un enlace que devolvió El Rincón a la primera línea de la actualidad.

En la actualidad, la prioridad de Tamara Falcó y de su hermano Manuel pasa por garantizar la supervivencia del conjunto. Ambos han puesto en marcha una importante rehabilitación centrada en consolidar la estructura del edificio, reparar las cubiertas y asegurar la conservación tanto del palacio como de sus históricos jardines.

Paralelamente, trabajan en la actualización de licencias y trámites administrativos que permitan adaptar el inmueble a las necesidades actuales sin alterar su esencia.

Aldea del Fresno, qué ver

Situado a poco más de 50 kilómetros de Madrid, Aldea del Fresno es un tranquilo municipio de algo más de 3.000 habitantes que ha encontrado en la naturaleza su principal seña de identidad.

Rodeado por los ríos Alberche y Perales, ofrece un paisaje de bosques, caminos y amplias zonas verdes que lo convierten en uno de los destinos favoritos para quienes buscan escapar del ritmo de la capital.

Uno de sus lugares más conocidos es la playa fluvial del Alberche, una de las escasas zonas de baño autorizadas de la Comunidad de Madrid durante el verano.

Cada año recibe a miles de visitantes que acuden a disfrutar de sus aguas, áreas recreativas y espacios naturales, lo que ha convertido al municipio en una de las escapadas estivales más populares de la región.

El casco urbano conserva también algunos elementos históricos, como la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, construida en el siglo XVII, además de restos tradicionales vinculados a la historia del municipio.

A ello se suma su estrecha relación con Safari Madrid, un parque de animales ubicado dentro de los terrenos de la histórica finca que fue impulsado, entre otros, por miembros de la familia Falcó.