Jude Bellingham, junto a su madre Denise.

Jude Bellingham, junto a su madre Denise. Redes sociales.

Estilo de vida

Jude Bellingham: "De pequeño no me gustaba el fútbol, mientras los demás jugaban yo hacía collares de flores para mi madre"

La estrella inglesa atribuye buena parte de su éxito a la libertad con la que creció y a los valores que le inculcó su familia desde niño.

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Con solo 23 años, Jude Bellingham se ha consolidado como uno de los futbolistas más influyentes del panorama internacional. Su irrupción en la élite fue meteórica, pero su fichaje por el Real Madrid en 2023 terminó de convertirle en una de las grandes estrellas del fútbol, con el cinco a su espalda y 17 goles con la camiseta blanca el primer año que llegó.

Tres años después de este impulso, su protagonismo no ha dejado de crecer y, durante el Mundial de 2026, el centrocampista inglés está siendo uno de los nombres propios del campeonato. Sus siete goles y el doblete firmado en los cuartos de final ante Noruega, confirman el extraordinario momento que atraviesa tanto a nivel individual como colectivo.

Por eso sorprende descubrir que, durante su infancia, el fútbol no ocupaba un lugar privilegiado entre sus intereses. Quien hoy deslumbra por su visión de juego, su inteligencia táctica y su facilidad para dominar el centro del campo reconoce que de niño prefería recoger flores antes que perseguir un balón.

De los collares de flores a una estrella mundial

Resulta difícil imaginar que uno de los futbolistas más completos del planeta no sintiera una pasión inmediata por el deporte que acabaría cambiándole la vida. Sin embargo, esa es precisamente la historia de Jude Bellingham.

El internacional inglés ha reconocido que, cuando era niño, el fútbol no despertaba en él el entusiasmo que sí mostraban la mayoría de los niños de su edad. Mientras otros aprovechaban cualquier oportunidad para jugar al balón, él encontraba diversión en actividades muy diferentes.

Así lo explicó en una entrevista concedida al diario francés L'Équipe, donde confesó que él pasaba el tiempo libre recogiendo hierbas y flores silvestres para confeccionar pequeños collares o ramos de margaritas que regalaba a su madre, Denise Bellingham, una persona a la que siempre ha considerado imprescindible en su vida.

"No me gustaba el fútbol. Es una locura, lo sé. Si alguien me quita el fútbol ahora me volvería loco", aseguraba el futbolista al medio citado.

Lejos de presionarle para que siguiera una carrera deportiva, sus padres optaron por darle libertad para descubrir aquello que realmente le hacía feliz. El propio deportista ha contado que su padre, Mark Bellingham, jamás le obligó a jugar.

"Si quieres jugar al pilla-pilla, juega o vete a recoger flores", le decía con naturalidad, dejando claro que el deporte debía ser una elección y nunca una imposición.

Eso no significa que en casa no existieran normas. Al contrario, la educación siempre ocupó un lugar prioritario. Tanto Jude como su hermano pequeño, Jobe Bellingham, crecieron sabiendo que los estudios estaban por encima del fútbol y que cualquier problema en el colegio tendría consecuencias inmediatas en su actividad deportiva.

Con el paso de los años, aquella falta de interés inicial fue transformándose en una pasión absoluta. El joven que prefería hacer collares de flores acabó desarrollando unas condiciones futbolísticas extraordinarias hasta convertirse en una de las mayores promesas del fútbol inglés.

Su progresión fue tan rápida que, con apenas 17 años, dio el salto al Borussia Dortmund, uno de los clubes europeos con mayor tradición en el desarrollo de jóvenes talentos.

Aquel movimiento cambió también la vida de toda la familia. Denise Bellingham decidió dejar su carrera profesional en el departamento de Recursos Humanos de una empresa inglesa para acompañar a su hijo durante su aventura en Alemania.

Años después volvió a hacer lo mismo cuando Jude fichó por el Real Madrid en el verano de 2023, demostrando hasta qué punto la familia ha estado presente en cada uno de los grandes pasos de su carrera.

Sin embargo, la influencia de Denise va mucho más allá del apoyo logístico. El propio Jude ha explicado en numerosas ocasiones que su madre representa el equilibrio emocional que necesita para afrontar una carrera sometida a una enorme presión mediática.

"Sin ella, a veces me hundiría demasiado en los malos momentos o me emocionaría demasiado en los buenos. Me mantiene humilde porque la tengo cerca", confesó el centrocampista, reflejando la importancia que tiene su presencia en el día a día.

Esa cercanía ha dado lugar incluso a anécdotas que muestran la absoluta normalidad con la que intenta vivir pese a su enorme popularidad. Durante el Mundial de Qatar 2022 sorprendió al revelar, entre risas, que su madre seguía haciéndole la cama.

"Creo que el peso de mi madre es mayor que el de ningún otro, incluso posiblemente que el de mis entrenadores o managers, si soy sincero", llegó a afirmar.

En esa misma entrevista, Bellingham también describía cómo intenta preservar una vida lo más normal posible cuando regresa a casa. Ver películas con su madre, conversar durante horas, bailar, reír con sus amigos o disfrutar de momentos alejados del foco mediático forman parte de una rutina que considera imprescindible para mantener el equilibrio.

"No quiero ser demasiado maduro todo el tiempo", resumía el futbolista.