Un bar de Madrid.

Un bar de Madrid. Imagen de archivo

Estilo de vida

Es oficial: bares y restaurantes tendrán que evaluar el cierre de terrazas durante las olas de calor extremo

La nueva normativa obliga a reforzar la protección de los trabajadores ante episodios de calor extremo y otros fenómenos meteorológicos.

Más información: Es oficial: España endurece las normas y prohíbe la entrada a viajeros con el pasaporte a pocos meses de caducar

Publicada

Durante el verano, las olas de calor pueden convertirse en un problema tanto para los ciudadanos como para los trabajadores que desempeñan su labor en las terrazas de bares y restaurantes.

Por este motivo, los sindicatos FeSMC-UGT y CCOO Servicios, junto con las patronales Hostelería de España y CEHAT, firmaron el pasado mes de abril la modificación del VI Acuerdo Laboral de ámbito estatal para el sector de la Hostelería (ALEH), incorporando nuevas medidas de prevención.

Uno de los principales cambios busca adaptar el marco laboral a una realidad climática cada vez más extrema. Para ello, se han reforzado las obligaciones destinadas a proteger la salud y la seguridad de los trabajadores.

El acuerdo introduce medidas específicas frente a riesgos climáticos y catástrofes naturales que deberán integrarse en los planes de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) de los establecimientos hosteleros.

Así, bares y restaurantes deberán evaluar la necesidad de restringir o incluso suspender la actividad en las terrazas durante episodios de calor extremo cuando no puedan garantizar unas condiciones de trabajo seguras. Además, deberán contar con protocolos para actuar ante inundaciones, DANAs o grandes nevadas.

Cómo proteger a los trabajadores

La nueva normativa obliga a identificar qué puestos presentan una mayor exposición a estos fenómenos. Esto afecta no solo a quienes trabajan en terrazas, sino también al personal de cocina o reparto.

Cada establecimiento deberá evaluar el riesgo existente y adoptar las medidas preventivas necesarias para preservar la salud de sus empleados.

Si durante una ola de calor la terraza no dispone de suficiente sombra, toldos térmicos o sistemas de refrigeración que permitan trabajar con seguridad, el negocio deberá valorar la suspensión temporal de la actividad en el exterior.

Antes de llegar a esa situación, podrá aplicar otras medidas organizativas, como modificar los horarios para evitar las horas de mayor insolación.

También podrá recurrir a la rotación del personal, facilitar agua fría de forma permanente, proporcionar ropa transpirable o establecer pausas adicionales para reducir la exposición al calor.

Multas de hasta un millón de euros

Si un establecimiento obliga a sus trabajadores a desempeñar su actividad en condiciones de riesgo durante una alerta meteorológica sin adoptar las medidas de protección necesarias, puede enfrentarse a importantes sanciones.

La Inspección de Trabajo puede calificar estos incumplimientos como infracciones muy graves, con multas que superan los 50.000 euros y que pueden alcanzar los 983.736 euros en los casos más extremos.

Además, los trabajadores cuentan con respaldo legal para dejar de realizar aquellas tareas que supongan un riesgo grave para su salud cuando no existan medidas preventivas suficientes.

La nueva regulación pretende reforzar la protección de los empleados del sector hostelero y reducir los riesgos derivados de fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes.

¿Cuándo hay que cerrar las terrazas?

Las medidas que deban adoptar bares y restaurantes dependerán de los avisos emitidos por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Cuando exista una alerta naranja o roja por calor, los establecimientos deberán evaluar el riesgo y adaptar las condiciones de trabajo. Si no es posible garantizar la seguridad de los empleados mediante otras medidas preventivas, podrán verse obligados a restringir o suspender la actividad en las terrazas.

No existe una temperatura fija para toda España. Los umbrales de activación de las alertas varían según la provincia y las condiciones climáticas habituales de cada zona.

El objetivo de estas medidas es evitar accidentes laborales y golpes de calor, un riesgo que aumenta durante los meses de verano.

Por ello, los negocios deberán contar con planes específicos frente al estrés térmico, que incluyan formación para los trabajadores, protocolos de hidratación, pausas obligatorias y espacios climatizados cuando sea posible.

Conviene recordar que sistemas como los pulverizadores de agua no sustituyen las medidas exigidas cuando el riesgo sigue siendo elevado. Además, las restricciones afectan únicamente a las zonas exteriores, por lo que la actividad puede mantenerse en los salones interiores climatizados.

Para el sector hostelero, estas nuevas obligaciones supondrán un importante reto organizativo y económico, ya que exigirán reorganizar turnos e invertir en soluciones que permitan reducir la exposición de los trabajadores a las altas temperaturas.