María Jesús Montero Miembro del Congreso de los Diputados de España.

María Jesús Montero Miembro del Congreso de los Diputados de España. Imagen de archivo

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Austria da una lección a España con el Impuesto de Sucesiones: los padres e hijos están exentos de pagar el tributo

El país centroeuropeo eliminó este impuesto hace años y solo mantiene obligaciones fiscales para determinadas transmisiones patrimoniales.

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Los españoles llevan mucho tiempo quejándose con respecto al Impuesto de Sucesiones, que debe ser pagado por todos aquellos que reciben una herencia. Aunque hay algunas comunidades autónomas que reducen mucho la carga fiscal, en otros casos la cuantía sigue siendo importante.

El sistema fiscal que se aplica en España para las herencias es muy diferente a lo que sucede en otros países europeos, donde destaca especialmente el caso de Austria, donde padres e hijos están exentos de pagar dicho tributo, con la ventaja que ello supone.

En Austria, a diferencia de lo que ocurre en Suiza o Alemania, no se aplica el impuesto general sobre sucesiones, aunque hay que recalcar que esto no supone que no haya que pagar absolutamente nada por la herencia ni que no haya que realizar ciertos trámites, pero sí que supone una menor carga fiscal para los legatarios.

Fin del Impuesto de Sucesiones en Austria

En el año 2008, Austria decidió eliminar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, llamado Erbschaftssteuer, después de que su Tribunal Constitucional considerase que iba en contra de su Constitución por la manera en la que eran valorados los bienes.

Es por ello que, desde entonces, las herencias que consisten en dinero en efectivo, cuentas bancarias o acciones están exentas de tributación, y es así incluso en aquellos casos en los que las personas no tienen parentesco entre ellas.

A pesar de ello, hay que dejar claro que el hecho de que se haya suprimido este impuesto no quiere decir que se puedan realizar transferencias de bienes sin control fiscal, pues las autoridades austríacas obligan a notificar determinadas donaciones y transferencias patrimoniales de relevancia.

Concretamente, en Austria se deben declarar aquellas que superen los 50.000 euros en un periodo de cinco años si se trata de familiares cercanos o cónyuges, o de 15.000 euros en un periodo de cinco años para aquellos casos en los que los donantes sean terceros sin vínculo directo.

Tributación de inmuebles en Austria

Uno de los aspectos a tener en cuenta con respecto a lo que sucede con la tributación en Austria es que la exención mencionada no se aplica a todos los bienes. Por ejemplo, en el caso de los inmuebles, sí que deben abonar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales (Grunderwerbsteuer).

En cualquier caso, este impuesto es más favorable para los herederos que en otros países, ya que, en el caso de hijos o cónyuges, se aplica una tarifa progresiva reducida de entre un 05% y un 2%.

A ello hay que sumar que el tributo no se calcula sobre el valor de mercado, sino sobre el Grundstückswert, que es un valor fiscal que suele ser inferior, por lo que la cuantía final a desembolsar en estos casos es inferior a lo que supondría hacer esta operación en España.

En lo que sí ponen el foco es en las "cadenas de donaciones", que tienen lugar en aquellos casos en los que se transfieren bienes entre varias personas en poco tiempo para evitar impuestos. En esos casos, se puede recalificar la operación y exigir el pago correspondiente.

El Impuesto de Sucesiones en España

En España, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones tiene carácter estatal, pero está cedido a las comunidades autónomas, lo que lleva a que haya grandes diferencias entre lo que debe pagar una persona por recibir unos bienes dentro del legado de un fallecido.

La escala estatal del impuesto contempla tipos que oscilan entre el 7,65% y el 34%, aunque posteriormente se aplican distintas bonificaciones y reducciones que dependen de cada comunidad autónoma. Además, en determinados supuestos pueden entrar en juego coeficientes multiplicadores que incrementan la carga fiscal.

La base imponible se calcula a partir del valor total heredado, una vez descontadas las deudas, las cargas y algunos gastos como es el caso de los servicios funerarios. A partir de ahí, se aplican distintas reducciones en función del grado de parentesco, la edad o discapacidad del heredero.

Todas estas reducciones pueden hacer que se alivie notablemente la carga fiscal que deben soportar los beneficiarios. No obstante, el hecho de que un ciudadano pueda pagar más o menos en función de dónde se viva es una de las grandes diferencias con Austria.

Existe una desigualdad territorial en España que provoca que haya regiones como Madrid o Andalucía en las que las herencias entre padres e hijos están prácticamente exentas de pago, con bonificaciones que llegan incluso al 99%, mientras que en otras regiones la carga fiscal es muy superior.

Las diferencias entre comunidades son especialmente visibles cuando existen parentescos más lejanos o herencias de elevado importe. En este sentido, regiones como Asturias o Cataluña suelen mantener una mayor carga fiscal en determinados supuestos que otras como Madrid o Andalucía, donde las bonificaciones para familiares directos son mucho más amplias.

De esta manera, el impacto del impuesto en España depende en gran medida de dónde se resida, algo que no sucede en Austria, donde da una lección a España al contar con un sistema homogéneo a nivel nacional.

Uno de los aspectos a tener en cuenta sobre el pago del Impuesto de Sucesiones es que este impuesto se liquida en la comunidad autónoma de residencia del fallecido, no donde viven los herederos ni el lugar en el que se encuentren los bienes que forman parte del caudal hereditario.