Ensaladilla rusa.

Ensaladilla rusa.

Estilo de vida

Rusia da una lección a España: la auténtica ensaladilla rusa no lleva atún, se hace con pollo, encurtidos y cebolla

En Rusia preparan esta receta de una forma muy distinta a las ensaladilla que se sirve habitualmente en España con atún y mayonesa.

Más información: Los chefs coinciden: "El arroz blanco no se hace con agua sino con 2 ajos, media cebolla y un buen caldo casero"

Publicada

La ensaladilla rusa es para gran parte de los españoles, uno de esos platos que saben a verano en España.

Esa clásica tapa fría que aparece en bares de barrio, comidas familiares y mesas de playa. Una mezcla cremosa de patata, mayonesa y atún que casi todo el mundo reconoce solo con verla.

Sin embargo, lo que muchos españoles no saben es que en Rusia existe la ensaladilla rusa sí, pero esta no tiene nada que ver con las versiones originales que conocemos en España. Allí, la versión española sorprende tanto como aquí sorprendería una tortilla de patatas sin huevo.

Porque sí, en Rusia existe la ensaladilla rusa. Pero allí la conocen como ensalada Oliver y se prepara de una forma bastante distinta a la que triunfa en España.

Todo empieza en Moscú, a mediados del siglo XIX, cuando el cocinero Lucien Oliver creó esta receta para el restaurante Hermitage, uno de los locales más famosos de la ciudad.

La receta exacta nunca llegó a conocerse del todo. Según varias versiones históricas, Oliver utilizaba ingredientes mucho más lujosos que los actuales, como caviar, venado, langosta o aves de caza.

Con el tiempo, la elaboración fue simplificándose y adaptándose a las cocinas domésticas. Pero el nombre terminó sobreviviendo hasta hoy.

La auténtica ensalada Oliver

Aunque existen muchas variantes según la región o cada familia, la versión más extendida en Rusia mantiene varios elementos que en España apenas utilizamos.

El primero sorprende bastante: no lleva atún. Lo habitual es utilizar pechuga de pollo cocida o algún embutido de ave cortado en pequeños dados. A partir de ahí aparecen ingredientes que sí resultan familiares, como la patata, la zanahoria, los guisantes o el huevo cocido. Sin embargo, hay otros detalles que cambian por completo el sabor.

Ensaladilla rusa Oliver.

Ensaladilla rusa Oliver.

Uno de ellos son los pepinillos encurtidos, fundamentales en muchas recetas rusas. También suele añadirse cebolla y, en algunos casos, incluso manzana verde o pepino fresco. La mezcla final se liga con mayonesa, aunque algunas familias la suavizan con crema agria o yogur natural. El resultado es menos pesado y mucho más fresco de lo que muchos imaginan.

La clave está en el equilibrio entre lo cremoso, lo salado y el punto ácido de los encurtidos. Precisamente ahí es donde la versión rusa cambia por completo respecto a la española.

El papel de los encurtidos

Aquí aparece otro de los grandes contrastes entre ambas recetas. En España, la ensaladilla suele centrarse en la textura cremosa de la mayonesa y el sabor suave de la patata.

En Rusia, en cambio, los encurtidos tienen un papel protagonista. Los pepinillos aportan acidez, frescura y un punto crujiente que rompe con la suavidad del resto de ingredientes. Por eso la ensalada Olivier suele resultar más intensa y menos uniforme en sabor. Cada cucharada mezcla matices distintos.

También cambia la proteína principal. Mientras en España el atún en conserva se convirtió en el ingrediente más popular por comodidad y precio, la tradición rusa siempre estuvo más ligada al pollo cocido o a carnes frías.

Lo curioso es que, pese a todas estas diferencias, ambas recetas comparten la misma idea: aprovechar ingredientes sencillos para crear un plato frío, contundente y fácil de compartir.

Dos versiones únicas

La versión española lleva décadas formando parte de nuestra cultura gastronómica y ya tiene identidad propia. Igual que ocurre con el arroz a la cubana o la pizza hawaiana, las recetas cambian cuando viajan.

Probar una auténtica ensalada Olivier ayuda a entender por qué este plato conquistó medio mundo. El pollo, los encurtidos y la cebolla consiguen una mezcla mucho más compleja de lo que muchos esperan.

Y quizás por eso, muchos se sorprenden al descubrir que la receta original poco tiene que ver con la que llevamos décadas comiendo en España.