Sara (32 años), albañila.

Sara (32 años), albañila. YouTube

Estilo de vida

Sara, albañila en España: "Ahora me dejo la espalda por 1.500 euros, antes cuidaba ancianos y no tenía vida"

El sector de la construcción necesita mano de obra y cada vez más mujeres como Sara deciden abrirse camino en él.

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Cada año, miles de mujeres inmigrantes llegan a España buscando una oportunidad para empezar de nuevo. Muchas encuentran su primer empleo en el servicio doméstico o en el cuidado de personas mayores (alrededor del 41 %), uno de los sectores con mayor demanda del país en un contexto en el que casi 10 millones de personas superan los 65 años y más de 1,7 millones tienen reconocida una situación de dependencia.

Sin embargo, no todas deciden quedarse ahí y ese fue el caso de Sara, una mujer hondureña que decidió dar un giro radical a su vida laboral. Después de trabajar como cuidadora, cambió los hogares por las obras y descubrió una profesión en la que nunca se había imaginado antes.

"No nací para estar trabajando en una casa", asegura durante una entrevista en el canal de YouTube de Quique Vásquez, donde relata cómo terminó dedicándose a la albañilería pese a no haber cogido una herramienta en su vida.

Su llegada a España comenzó como la de muchas otras mujeres migrantes: trabajando como interna al cuidado de personas mayores. Una etapa que recuerda con dureza por las largas jornadas y la falta de tiempo para ella misma.

"Estuve once meses encerrada, de lunes a domingo y sin descanso. No hay vida", explica. Cansada de esa situación, decidió buscar una alternativa.

"Me levanto con ganas de ir a trabajar"

Empezó aceptando pequeños trabajos de pintura en obras y poco a poco fue aprendiendo el oficio hasta que una empresa le ofreció un puesto como ayudante de albañil.

Hoy su jornada transcurre entre cemento, escombros, paredes y herramientas. Preparar mortero, abrir huecos para puertas, retirar materiales o colaborar en distintas tareas de la obra forman parte de su día a día. Su salario base es de 1.200 euros mensuales, una cantidad que puede alcanzar los 1.500 euros si realiza horas extra.

Aunque reconoce que físicamente es un trabajo exigente, asegura que nunca se había sentido tan realizada. "Es un trabajo cansado, pero me gusta mucho. Cada mañana me levanto con ganas de venir a trabajar".

Uno de los aspectos que más valora es que cada jornada es diferente y siempre tiene la oportunidad de aprender algo nuevo, algo que, según cuenta, hace que el trabajo nunca sea monótono.

"Ningún trabajo es para hombres"

Sara también destaca el apoyo que ha encontrado dentro del sector: "Gracias a Dios he tenido buenos compañeros que me respaldan y no permiten que me falten al respeto", asegura.

Su jefe de obra, de hecho, la define como una trabajadora comprometida: "No se echa para atrás con nada, lo que se le dice lo hace sin mala cara ni quejas".

Pero si hay una frase que resume su experiencia es la que ella misma utiliza para responder a quienes todavía consideran que determinados oficios tienen género. "Ningún trabajo es para hombres, los trabajos son para personas. Todo depende si tú quieres desenvolverte ahí".

Más calidad de vida que antes

Actualmente vive en Las Rozas (Madrid) y trabaja de lunes a viernes con un horario que, asegura, le ha permitido recuperar algo que antes no tenía: tiempo para ella y para su familia.

"Me dejo la espalda, pero tengo vida, tengo mis horarios, puedo hablar con mi familia y ayudar a mi madre en Honduras", confiesa.

Para ahorrar tiempo y dinero, se desplaza cada día a la obra en monopatín. Aun así, no se conforma. Su objetivo pasa por seguir formándose y algún día, emprender: "Busco hacer cursos, estudiar mejor y poner mi propia empresa. España te da oportunidades, solo hay que esmerarse".

Y a quienes dudan en dar un giro profesional les lanza un mensaje claro: "Que se atrevan. Da miedo, pero todo se aprende. Yo no nací aprendida y aquí aprendí".

Y termina con una reflexión que resume todo el camino recorrido desde que llegó a España: "Lo importante es hacer lo que te haga feliz. Cuando el trabajo te hace feliz, estás cómoda y ahí es donde hay que estar".