Imagen de un gato.

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Estilo de vida

Ya está en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar sin supervisión a los gatos durante más de 3 días

Las sanciones por dejar a un gato solo más de tres días pueden alcanzar los 10.000 euros según la Ley, dependiendo de la gravedad de la situación.

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La entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal ha supuesto un cambio importante en la forma en la que se entiende la convivencia con las mascotas en España.

Entre las medidas que más debate han generado destaca la limitación del tiempo que un animal puede permanecer solo en casa, una cuestión que hasta ahora dependía casi exclusivamente del criterio de cada propietario.

Mientras —casi— todos sabemos que un perro no puede pasar más de 24 horas solo, durante años se ha extendido la idea de que los gatos pueden arreglárselas sin apenas atención gracias a su carácter independiente.

Sin embargo, veterinarios y especialistas en comportamiento animal llevan tiempo advirtiendo de que esa percepción no siempre se corresponde con la realidad. Un felino doméstico sigue necesitando cuidados constantes, control de su estado físico y un entorno seguro para evitar situaciones de riesgo.

La nueva regulación busca precisamente reforzar esa responsabilidad y convertir en obligación legal lo que antes era una recomendación ética. Según indica la Ley, no se recomienda dejarlos solos más de 24-48 horas; sin embargo, el límite está en las 72, es decir, tres días.

Las ausencias prolongadas con mascotas

La Ley 7/2023 de Bienestar Animal establece de manera expresa que los gatos no pueden permanecer sin supervisión durante más de 72 horas consecutivas.

Con esta medida, el Gobierno introduce por primera vez un límite temporal concreto para garantizar que los animales de compañía reciban atención periódica y no queden desatendidos durante vacaciones, escapadas o viajes de trabajo.

La norma parte de una idea fundamental: aunque los gatos tengan mayor autonomía que otros animales domésticos, eso no significa que puedan quedarse completamente solos durante largos periodos de tiempo.

La legislación entiende que cualquier mascotadepende de una vigilancia mínima para asegurar su bienestar físico y emocional.

Imagen de un gato.

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El texto legal diferencia además entre especies. Mientras que en el caso de los gatos el límite se sitúa en tres días, para los perros la restricción es todavía más estricta y reduce el tiempo máximo a 24 horas.

Esa diferencia responde a las necesidades específicas de cada animal, especialmente en cuestiones relacionadas con paseos, actividad física y socialización.

Uno de los aspectos más relevantes es que la supervisión no implica necesariamente que el propietario tenga que permanecer junto al animal de forma permanente. La ley contempla que otra persona pueda encargarse de comprobar periódicamente el estado del gato.

Lo importante es que exista una revisión efectiva de sus condiciones de vida, verificando que dispone de agua fresca, alimento suficiente y un entorno seguro.

Qué puede ocurrir si el gato está solo mucho tiempo

La medida también trata de desmontar ciertos mitos muy arraigados sobre los felinos domésticos. Muchos dueños consideran que dejar varios comederos llenos y suficiente agua puede ser suficiente para cubrir las necesidades de un gato durante varios días.

Sin embargo, la experiencia demuestra que pueden producirse numerosos imprevistos dentro de una vivienda vacía.

Un corte eléctrico puede inutilizar un comedero automático, una fuga de agua puede alterar las condiciones del hogar o el animal puede sufrir una enfermedad repentina sin posibilidad de recibir ayuda.

Incluso situaciones aparentemente menores, como que el gato vuelque el recipiente del agua o quede atrapado en una habitación, pueden convertirse en un problema grave si nadie acude a revisarlo.

A ello se suma el componente emocional. Aunque los gatos suelen tolerar mejor la soledad que los perros, los especialistas recuerdan que también desarrollan vínculos afectivos y rutinas con sus propietarios.

Los cambios bruscos y las ausencias prolongadas pueden generar ansiedad, estrés o alteraciones de conducta, especialmente en animales acostumbrados al contacto diario con personas.

La ley considera que la responsabilidad del propietario no desaparece durante vacaciones o viajes cortos, por lo que está obligado a planificar previamente el cuidado de la mascota.

La solución puede pasar por familiares, amigos, vecinos de confianza o incluso cuidadores profesionales que acudan al domicilio para comprobar el estado del animal y atender sus necesidades básicas.

No basta con garantizar comida y agua, la Ley también exige que el entorno sea adecuado, higiénico y seguro, evitando condiciones que puedan poner en peligro la salud del gato o deteriorar su calidad de vida.

Sanciones y denuncias

Las autoridades pueden intervenir en caso de incumplimiento si reciben una denuncia o detectan indicios de abandono temporal. De hecho, dejar a un gato solo más tiempo del permitido puede constituir una infracción administrativa.

Las sanciones económicas previstas para este tipo de conductas oscilan entre los 500 y los 10.000 euros, dependiendo de la gravedad de la situación y de las consecuencias para el animal.

Junto a esta limitación temporal, la Ley de Bienestar Animal incorpora otras prohibiciones relacionadas con el cuidado cotidiano de las mascotas.

La normativa impide mantener de forma habitual a los animales en terrazas, balcones, trasteros, sótanos o vehículos, espacios que pueden comprometer su seguridad o provocar situaciones de sufrimiento.

El objetivo general de la legislación es reforzar la idea de tenencia responsable. El Gobierno busca que los animales de compañía dejen de ser considerados únicamente una propiedad privada y pasen a entenderse como seres vivos con necesidades específicas que requieren atención constante.