Una imagen de Lidia Solís un día de trabajo.

Una imagen de Lidia Solís un día de trabajo.

Estilo de vida

Lidia, camionera de 32 años: "Duermo en el camión, salgo de casa un lunes y no vuelvo hasta el sábado"

La asturiana recorre España con su camión, un tráiler de 16 metros al que ha bautizado como "Reguerina".

Más información: Jennifer, cuidadora a domicilio en España: "No soy tu chacha y no tengo que limpiarte la casa, soy una profesional formada"

Publicada

El oficio de camionero existe, en esencia, desde que el ser humano entendió que los caballos dejaban de ser suficientes para sostener el ritmo del comercio moderno. A finales del siglo XIX, concretamente en 1895, nace el primer camión y, con él, arranca una profesión que no tardaría en convertirse en una pieza clave de la economía global.

Hoy, el transporte por carretera sigue siendo uno de los oficios más demandados. Basta con consultar tendencias o incluso preguntar a gigantes como Google para comprobar que esa alta demanda se explica por una combinación clara: seguridad laboral, buenos salarios y la autonomía que implica trabajar en solitario.

Sin embargo, esa imagen de libertad convive con una realidad exigente que no siempre se cuenta. Los propios camioneros lo saben bien y lo dicen sin rodeos. Es un trabajo duro, con largas jornadas, responsabilidad constante y, en muchas ocasiones, una soledad que pesa.

De todo ello ha hablado Lidia Solís, camionera española de 32 años, en una entrevista concedida a La Voz de Asturias, donde pone voz a una profesión tan necesaria como poco comprendida.

Una vocación sobre ruedas

La presencia de mujeres en el sector del transporte por carretera sigue siendo minoritaria, situándose entre el 2% y el 3,8% del total de conductores en España.

Aun así, cada vez son más las que deciden ponerse al volante de un tráiler, rompiendo inercias y demostrando que la carretera no entiende de género. En ese contexto aparece la historia de Lidia, que no solo encarna esa transformación sino que además lo hace desde una vocación profundamente arraigada.

Lejos de esa imagen idealizada que a menudo se asocia a la carretera, la historia de Lidia arranca en un entorno donde el transporte formaba parte de lo cotidiano, casi como un paisaje más.

Criada entre camiones en Cardo, en el concejo asturiano de Gozón, su historia es la de una vocación temprana que, sin embargo, tomó un desvío antes de consolidarse.

Durante años trabajó como auxiliar administrativa, una etapa que le dio estabilidad pero no plenitud. El punto de inflexión llegó cuando su hermano le habló de la venta de un tráiler. Tenía la formación necesaria y, sobre todo, el deseo de cambiar de vida.

Lidia Solís con su camión.

Lidia Solís con su camión.

En abril de 2023 comenzó su andadura como transportista. Mientras tramitaba la compra del camión, completó su formación con permisos clave como el ADR para mercancías peligrosas y el CAP.

"Como ya tenía el carnet C, me preparé para sacar también el de tráiler y el de mercancías peligrosas (ADR) porque tiene muchas salidas y nunca se sabe lo que puede deparar el futuro, además del Certificado de Aptitud Profesional (CAP)", detalla la joven.

Tal y como cuenta al medio citado, sus primeros meses fueron en rutas regionales, recorriendo Asturias de punta a punta, aprendiendo a dominar el vehículo y adaptándose a los ritmos de la carretera. Poco después dio el salto a rutas nacionales.

Hoy, como autónoma que colabora con la agencia Cárcava, recorre España de forma habitual. "Los tres recorridos que realizo con más frecuencia son hacia Barcelona, Valencia y Andalucía", explica, dejando ver, tras esta respuesta, cómo la gran mayoría de sus días transcurren en carretera.

Cada semana repite el mismo patrón: sale de casa un lunes y no regresa hasta el sábado. Entre medias, kilómetros, planificación constante y noches en la cabina de su camión, un tráiler de 16 metros al que ha bautizado como "Reguerina".

Su rutina está marcada por el tacógrafo, que regula estrictamente las horas de conducción. Hay días de nueve horas al volante y otros que se alargan hasta diez, siempre con la presión de cumplir plazos y garantizar que la mercancía llegue en perfectas condiciones.

"Cuando paro a descansar por la noche, o cuando debo detenerme porque no me permiten superar las horas de conducción, procuro elegir lugares vigilados, como áreas de servicio con seguridad 24 horas, o sitios donde sé que no ha habido problemas de robos", asegura Solís.

Los robos de mercancía son una amenaza constante y, por eso, planifica cuidadosamente dónde detenerse a descansar y que todo está en orden antes de salir.

Antes de dormir, revisa el camión y antes de arrancar, vuelve a hacerlo. Es una rutina que refleja hasta qué punto la responsabilidad forma parte del día a día. Aun así, nunca ha sufrido un robo ni situaciones de riesgo, algo que atribuye tanto a la precaución como a la experiencia acumulada.

El salario, según detalla, le permite vivir con cierta holgura. “Me da para cubrir los gastos de combustible, las reparaciones del camión, los seguros, pagar la Seguridad Social... No tengo queja. No vivo al día”, asegura. Y eso, incluso, en un contexto marcado por el encarecimiento del carburante, que le supone un desembolso mensual cercano a los 7.000 euros.

A pesar de la exigencia, Lidia no cambiaría su trabajo. Le apasiona viajar, conocer lugares nuevos, vivir esa sensación de libertad que solo se encuentra en carretera y, pese a ser un trabajo muy solitario, la compañía es lo que menos echa en falta.

En cuanto al machismo de la profesión, la experiencia de Solís ha sido positiva. No ha recibido comentarios discriminatorios y, de hecho, destaca el compañerismo entre profesionales.

"Nunca recibí comentarios machistas ni nada por el estilo. Al contrario. Si alguna vez llego a alguna fábrica que no conozco o si tengo que hacer alguna maniobra complicada con el camión, siempre hay algún hombre dispuesto a ayudarme y a echarme una mano en lo que haga falta", sostiene.

Por su propia experiencia, anima a todas aquellas mujeres que quieren ponerse al frente de un camión a que lo hagan. Ella, como profesional, ya tiene en mente ampliar horizontes y empezar a realizar viajes fuera de España.