Teresa Ribera, Comisario europeo de Competencia.

Teresa Ribera, Comisario europeo de Competencia. Imagen de archivo

Estilo de vida

Ya está listo para entrar en vigor: a partir de noviembre pagarás 10 céntimos por cada botella y lata en el supermercado

Al comprar bebidas pagarás un depósito extra que recuperarás al devolver el envase, un cambio clave para impulsar el reciclaje en España

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La forma de reciclar en España está a punto de cambiar de manera significativa. Aunque cada vez hay más conciencia sobre el cuidado del medioambiente, la realidad es que el sistema actual no está dando los resultados esperados.

Durante años, el reciclaje se ha apoyado en la separación de residuos a través de contenedores por colores. Sin embargo, los datos siguen situándose por debajo de los objetivos fijados por la Unión Europea, especialmente en lo que respecta a envases de plástico.

Ante este escenario, el Gobierno ha optado por introducir un cambio de modelo que afectará directamente a la forma en la que los ciudadanos compran y reciclan bebidas envasadas.

Sistema de devolución de envases

El eje de esta transformación es la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, conocido como SDDR, cuya entrada en vigor está prevista para noviembre de 2026.

Este sistema introduce una mecánica sencilla pero con impacto directo en el bolsillo. Cada vez que un consumidor compre una bebida en lata, botella de plástico o brik —siempre que no supere los 3 litros— tendrá que pagar un pequeño depósito adicional.

Ese importe será, como mínimo, de 10 céntimos por envase. La diferencia con el sistema actual es que ese dinero no forma parte del precio final, sino que se recupera al devolver el envase vacío.

El proceso será similar al que ya funciona en otros países europeos. El consumidor compra el producto, lo consume y posteriormente devuelve el envase en el mismo establecimiento o en máquinas habilitadas, recuperando así el depósito.

Este cambio no surge por iniciativa aislada. Responde a una obligación legal derivada de no haber alcanzado en 2023 los niveles mínimos de recogida de envases exigidos por la normativa europea.

A partir de ese incumplimiento, la legislación establece que debe implantarse un sistema alternativo que garantice mejores resultados en un plazo de dos años.

Un cambio con impacto real

La implantación del SDDR supondrá un cambio en la rutina diaria de millones de personas. A partir de su entrada en vigor, cada compra de bebidas incluirá ese pequeño depósito, que aparecerá desglosado en el ticket.

El funcionamiento es sencillo, pero introduce un incentivo claro. Si el consumidor devuelve el envase, recupera su dinero. Si no lo hace, pierde ese importe.

Este elemento económico es precisamente el que ha demostrado ser más eficaz en otros países. En lugares donde el sistema ya está implantado, como Alemania, Países Bajos o los países nórdicos, se alcanzan tasas de recogida cercanas al 90%.

En España, sin embargo, la cifra actual apenas supera el 40%. El objetivo es acercarse a esos niveles europeos y mejorar la eficiencia del reciclaje.

El impacto no será solo para los ciudadanos. Los comercios también tendrán que adaptarse a este nuevo modelo, incorporando sistemas de recogida o colaborando en la devolución de envases.

Esto implica cambios logísticos importantes. Desde la instalación de máquinas hasta la gestión del almacenamiento de envases vacíos, el proceso requiere una infraestructura que todavía está en desarrollo.

A esto se suma la complejidad organizativa. Aún hay aspectos por concretar, como quién será el encargado de gestionar el sistema a gran escala o cómo se coordinará en todo el territorio.

Por este motivo, no son pocos los expertos que consideran que la implantación total podría retrasarse o producirse de forma progresiva a lo largo de 2026.

El modelo, en cualquier caso, no es completamente nuevo. Durante décadas fue habitual devolver envases de vidrio para recuperar parte del dinero, una práctica que se fue perdiendo a partir de los años 80.

Ahora se recupera esa lógica, pero aplicada a nuevos materiales y con una estructura más amplia. La idea es convertir el residuo en un recurso y fomentar que el envase vuelva al circuito en lugar de acabar en la basura.

En una primera fase, quedarán fuera del sistema algunos productos. No estarán incluidos los envases de vidrio retornable ni aquellos que no correspondan a bebidas, como alimentos o productos de limpieza.

Aun así, el cambio marcará un antes y un después en la forma de entender el reciclaje en España, introduciendo un sistema más directo, visible y ligado al comportamiento del consumidor.