Nicole Wallace, en el cartel de 'La casa de los espíritus'.

Nicole Wallace, en el cartel de 'La casa de los espíritus'.

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El legado feminista de 'La casa de los espíritus': las mujeres tras la novela de Allende que salta a la televisión

La adaptación en español de la emblemática novela de la escritora chilena llega a Prime Video con Nicole Wallace como una de las protagonistas.

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"Entonces supe que el coronel García y otros como él tienen sus días contados, porque no han podido destruir el espíritu de esas mujeres". Esta frase de uno de los personajes de La casa de los espíritus refleja el carácter feminista del título más emblemático de Isabel Allende, que contribuyó a transformar para siempre la narrativa de la literatura latinoamericana y redefinió el llamado 'realismo mágico'.

La novela, publicada en octubre de 1982, de la que se han vendido millones de ejemplares en todo el mundo, vuelve a ocupar el foco mediático de cara al estreno de la nueva serie de Prime Video, el miércoles 29 de abril.

Se trata de una producción de ocho capítulos, en la que la propia autora y Eva Longoria son productoras ejecutivas. Es la primera adaptación en español del libro, que ya en los 90 saltó al cine. Esta vez es Nicole Wallace, una de las actrices más demandadas del momento, quien se enfrenta al papel que tan magistralmente interpretó Mery Streep en la gran pantalla.

Junto a ella, Dolores Fonzi, Alfonso Herrera, Maribel Verdú, Fernanda Castillo y Francisca Alegría, en una historia donde el feminismo pasa de generación en generación en un país conservador de Latinoamérica, moldeado por la lucha de clases, la agitación política y la magia.

Isabel Allende revive el poder femenino en ‘La casa de los espíritus'

Han pasado 40 años desde que La casa de los espíritus llegó a las librerías. En la trama, lo novedoso es que son las mujeres quienes llevan el peso, no son simples personajes secundarios. Desde sus respectivas realidades simbolizan la fuerza espiritual, su resistencia al patriarcado y la evolución de sus roles en una sociedad profundamente marcada por el machismo, la violencia y una presencia en los asuntos políticos que les estaba vetada.

Analizar el libro de la autora chilena es comprobar cómo las bases de ese despertar femenino se sentaban en un contexto de normas sociales férreas, dolor silencioso frente a la injusticia e, incluso, amores prohibidos y sentenciados.

Carmen Alemany, catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Alicante, que ejerció de madrina en la investidura como doctora Honoris Causa de Isabel Allende en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en 2025, viaja con Magas a través de los personajes del libro.

De Nívea a Alba

Cita el paralelismo con la obra Cien años de soledad de García Márquez como inevitable, aunque aquí la narrativa corre a cargo de cuatro generaciones de mujeres y eso cambia el relato. Cada una refleja una problemática y también una postura definida para rebelarse contra lo establecido. Empezando por Nívea, casada con Severo del Valle, matriarca del clan y firme defensora del voto femenino.

"Es una mujer feminista a principios del siglo 20 cuando los roles estaban claramente diseñados, porque, además, estamos hablando de una familia de terratenientes con lo que esto implica. Sin embargo, ella ya tiene esas ideas avanzadas que luego va a seguir inculcando a su hija Clara", explica.

Nicole Wallace, que interpreta a Clara de joven, en una de las escenas de la serie.

Nicole Wallace, que interpreta a Clara de joven, en una de las escenas de la serie. Prime Video

Precisamente, es este personaje el central de la trama —en la serie de Prime Vídeo lo encarnan Nicole Wallace y Dolores Fonzi en sus diferentes edades—. La catedrática la define como una mujer "arrojada, valiente, que reivindica las causas populares y es casi como una representante del pueblo".

Su revolución es silenciosa por ese aura de ensoñación y espiritualidad marcada por sus dotes de clarividencia. Clara prefiere escribir a hablar y lo plasma en su Cuaderno de anotar la vida las vicisitudes de su familia y también el ambiente político de la época.

Su durísimo matrimonio con Esteban Trueba —el aciago destino hace que acabe casada con él tras la muerte de su hermana, Rosa la Bella, que ella misma presintió—- refleja la dureza de la violencia machista en la época. Y también su resiliencia.

Un escenario que sigue presente. "Los principios de su marido, que es un cacique machista y violador, son totalmente opuestos a los suyos. Ella está en contra del poder absoluto de Esteban y sus ideas feministas son mucho más notables incluso que las de su madre, Nívea", analiza la catedrática.

La tercera generación de la representa Blanca, la única descendiente mujer de Clara, que tiene otros dos hijos varones y gemelos. En su historia, la diferencia de clases y las renuncias por amor quedan claras. Se enamora de Pedro Tercero, hijo de un capataz de la hacienda con ideas socialistas, y se queda embarazada. Al enterarse, su padre la obliga a casarse con el conde Jean de Satigny.

Es la doble vara de medir que hay según el género: mientras Esteban Trueba ejerce su poder sin límite abusando sexualmente incluso de las campesinas, su hija es castigada por querer a alguien que no está a la altura de su estatus.

De esa unión 'pecaminosa' nace Alba, "que tiene el papel de concluir, de resumir, de cerrar todos aquellos principios feministas que han ido sedimentando en su madre, su abuela y su bisabuela".

Su presencia es de suma importancia y en ella se mezclan el dolor y también cierto punto de unión familiar. Así lo explica Carmen Alemany: "Ella también se enamora de un revolucionario, ayuda a los presos políticos y acaba siendo arrestada. En prisión, sufre una violación".

Y, pese a todo, es la encargada de escribir la historia familiar, precisamente por petición de su abuelo, Esteban Trueba, a raíz del cuaderno de Clara. "Hace una reivindicación feminista de toda la genealogía: su abuela, bisabuela, abuela y madre", dice Carmen.

Férula, la otra gran protagonista

En este grupo de mujeres que perfila Isabel Allende falta una muy importante, Férula. A través de ella, la autora habla de lesbianismo en el Chile de la época y plasma los duros prejuicios y las consecuencias crueles cuando alguien explora otras opciones.

La hermana de Esteban es la típica solterona, que vive al cuidado primero de su madre y luego al 'servicio' de su cuñada, Clara, de quien se enamora perdidamente.

Cuando el patriarca de la familia se entera, la expulsa de la casa sin miramientos. "La homosexualidad en general ha estado oculta durante siglos, pero entre mujeres aún más y de una manera brutal. Allende lo pone en evidencia y refleja cómo la homofobia prevalece al amor fraternal. Con este personaje, puso el dedo en la llaga", asegura la experta.

La importancia de la novela

La casa de los espíritus es un libro revolucionario en muchos sentidos. En los años 80 se produce el llamado boom hispánico femenino, capitaneado por la propia Isabel Allende.

"Es la primera escritora que se adentra en el 'realismo mágico' a través de una familia de mujeres empoderadas. Eso marcó un cambio bastante importante y también porque escribía la historia y la politica de Chile desde la perspectiva femenina", explica Carmen Alemany.

Todas las protagonistas "son unas adelantadas a su tiempo, con un feminismo adaptado a su contexto particular". Para la catedrática, la novela, además de ser muy cinematográfica, explica de una manera muy clara la evolución del movimiento.

"Muestra cómo las mujeres poco a poco han ido teniendo presencia en la historia y empoderándose. Creo que es un ejemplo muy válido hoy en día ver cómo ellas no han renunciado en ningún momento a lo que son, mujeres, y a defender sus derechos y sus principios. Tienen conciencia feminista, pese a ser muy conscientes de las limitaciones de su época", confiesa.

Otro de los aspectos relevantes es ver cómo cambia el ámbito doméstico al que parecían estar relegadas. Ya no se limitan a lavar, cocinar o cuidar al marido y los hijos, reivindican su papel en la sociedad y lo hacen desde el hogar.

"En algún momento se planteó que tuvieran que alejarse de ahí para ocuparse de asuntos exteriores, pero no es necesario. Lo que hace Allende es señalar esos micromachismos, que luego escalan ya a niveles superiores, resaltando que no es incompatible estar en casa y tener un pensamiento crítico", explica.

Isabel Allende, con parte del reparto en la presentación en Chile.

Isabel Allende, con parte del reparto en la presentación en Chile. Prime Vídeo

No es una novedad en la obra literaria de Allende que refleje historias de mujeres que reclaman su lugar, luchando contra los roles establecidos. "Sus ideas feministas están muy presentes en sus libros, con esas protagonistas aventureras, arriesgadas y fuertes que defienden sus derechos frente a otro tipo de perfiles que vemos en la historia de la literatura", confirma Alemany.

Cuatro décadas después de su publicación, La casa de los espíritus resiste el paso del tiempo y dialoga con el presente, en el que la situación de las mujeres, pese a los avances, sigue dominada por un relato patriarcal en muchas partes del planeta.

La vigencia de la historia está en ver cómo han encontrado la forma de resistir y avanzar, tanto en la sociedad como en las narrativas que viajan a través de las páginas de los libros. Un legado que inspira generación tras generación.