Samantha Vallejo-Nágera y su receta de los calabacines más ricos.

Samantha Vallejo-Nágera y su receta de los calabacines más ricos.

Estilo de vida

Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Los calabacines están deliciosos al horno con 4 huevos, jamón york y yogur"

La mediática cocinera vuelve a poner el foco en una cocina realista y con ingredientes "de toda la vida" para conseguir un plato exquisito. 

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El calabacín es un clásico de la cocina de siempre por una razón muy simple: funciona casi con todo. Se puede rellenar, saltear, empanar, convertir en crema o incorporar a arroces y pastas sin perder ese sabor tan característico y, teniendo muy en cuenta, que es una verdura muy sana y económica.

No sorprende que vuelva a colarse en una receta pensada para resolver una comida entre semana sin complicaciones. Esta vez, de la mano de la chef Samantha Vallejo-Nágera, que ha compartido una receta sencilla en la que esta hortaliza se transforma en una frittata al horno.

La propuesta es aprovechar ingredientes que casi todos tenemos en casa, montar un plato por capas y dejar que el horno haga el resto. No hay técnicas complejas ni productos difíciles de encontrar, solo una combinación reconocible que busca sabor y comodidad.

La receta se apoya en una base de calabacín, huevo, cebolla y yogur. A partir de ahí, suma jamón cocido y queso para dar cuerpo a un plato que puede servirse como comida principal, cena o incluso como opción para dejar hecha con antelación.

Aunque recuerda al famoso plato italiano de la frittata, aquí el resultado es más similar a una pequeña lasaña sin pasta. Las capas ordenan la mezcla, reparten el relleno y permiten que cada ración salga compacta, jugosa y fácil de servir.

Una receta para el día a día

Una de las claves de esta receta es su flexibilidad. El calabacín aporta suavidad, la cebolla suma un punto dulce cuando empieza a caramelizarse y el huevo actúa como elemento aglutinante para que todo quede bien trabado tras el horneado.

El yogur, por su parte, introduce una cremosidad discreta que aligera el conjunto y evita que la mezcla resulte seca. No se trata de un ingrediente protagonista, pero sí de uno de esos pequeños gestos que cambian la textura final del plato.

También juega a favor de esta receta que puede prepararse con lo que haya en la nevera, ajustar cantidades según el número de comensales o servir como punto de partida para incorporar otras verduras, algún resto de fiambre o un queso distinto.

Además, el primer golpe de horno sobre el calabacín ayuda a concentrar su sabor y a retirar parte del agua que suele soltar al cocinarse. Ese paso previo, aunque sencillo, es importante para que la frittata mantenga una consistencia firme y agradable.

Del horno a la mesa

La preparación se monta intuitivamente. Primero se asan las rodajas de calabacín, mientras la cebolla se cocina lentamente en la sartén hasta ablandarse y adquirir un tono dorado. Después, ambas elaboraciones se mezclan con el huevo batido y el yogur.

A continuación, en un molde apto para horno se coloca una primera capa de la mezcla, luego se añaden las lonchas de jamón y queso, y finalmente se cubre con el resto antes de rematar con más queso por encima.

Otra de sus ventajas es que no exige vigilancia constante. Una vez montado el plato, basta con devolverlo al horno para que termine de cuajarse. 

Ingredientes

Calabacines al horno

  • 2 calabacines
  • 2 cebollas
  • 4 huevos
  • 2 lonchas de jamón de York
  • 4 lonchas de queso mozzarella
  • 1 cucharada de yogur natural
  • 1/2 cucharadita de queso parmesano
  • Aceite de oliva
  • Un poquito de sal

Paso 1

Limpia y corta en rodajas el calabacín, si se tiene una mandolina, mucho mejor para facilitar el trabajo y que sea mucho más fácil y cómodo.

Paso 2

Coloca las laminas de calabacín en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y añade el aceite con las especias antes de hornear durante 20 minutos a 200 ºC.

Paso 3

Mientras se cocinan, ve cortando la cebolla en juliana y cocínala en una sartén hasta que se empiece a caramelizar.

Paso 4

En un cuenco aparte, añade los huevos y bate antes de incorporar el yogur, la propia cebolla y los calabacines.

Paso 5

Cuando todo esté bien integrado, es el momento de hacer capas como si fuera una "lasaña de frittata".

Paso 6

En un molde apto para horno pon la mitad de la mezcla, sigue con otra capa de lonchas de jamón y queso para terminar con el resto de la mezcla y coronar finalmente con queso.

Paso 7

Por último, hornea otros 15 minutos y ya estaría listo.

Servida recién hecha conserva toda su jugosidad, pero también admite reposo. De hecho, templada puede resultar incluso más cómoda para cortar y emplatar, algo útil si se quiere llevar a la mesa en porciones limpias o guardar para otra comida.