Leticia Poole, economista, en el videopódcast de TruthTime Project.
Leticia Poole, economista: "Un 70% de las ofertas en España no busca universitarios, sino titulados de FP"
El mercado laboral demanda cada vez más titulados de FP mientras persiste el desajuste entre la formación universitaria y las necesidades reales de las empresas.
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España afronta un cambio silencioso en su mercado laboral que no siempre se refleja en el sistema educativo. Según datos del SEPE, más del 40% de las ofertas de empleo en los últimos años se dirigen a perfiles con Formación Profesional, especialmente en sectores técnicos, industriales y de mantenimiento.
Esta creciente demanda de perfiles técnicos convive con un problema estructural: España mantiene una de las tasas de paro juvenil más elevadas de la Unión Europea, en torno al 27%, según Eurostat. Un contraste que refleja un desajuste cada vez más evidente entre la formación de los jóvenes y las necesidades reales de las empresas.
En paralelo, la inserción laboral de la Formación Profesional no ha dejado de mejorar y, en algunos ciclos superiores, supera el 70% de empleo pocos años después de titularse, según el Ministerio de Educación. Según la economista Leticia Poole, esta situación advierte de un cambio: el mercado ya no prioriza la universidad, sino perfiles técnicos especializados.
El auge de la FP en el mercado laboral
El crecimiento de la Formación Profesional no es una tendencia puntual, sino estructural. En la última década, el número de estudiantes de FP ha aumentado más de un 40% en España, superando ya el millón de matriculados, según datos del Ministerio de Educación.
Este incremento responde, en gran parte, a la alta empleabilidad de estos estudios. Mientras algunas titulaciones universitarias presentan dificultades de inserción, muchas ramas de FP, especialmente las industriales o tecnológicas, registran tasas de empleo superiores al 70%.
Sin embargo, la demanda empresarial sigue superando a la oferta de profesionales. Sectores como la construcción, la instalación eléctrica o el mantenimiento industrial llevan años alertando de la falta de relevo generacional, una carencia que, según Leticia Poole, ya está tensionando el funcionamiento normal de muchas empresas.
Para la economista, el problema no es la formación en sí, sino su orientación. España, explica, ha dirigido durante décadas a los jóvenes hacia la universidad sin tener en cuenta qué perfiles necesita realmente el mercado, lo que ha generado un desajuste cada vez más evidente.
"No es que la gente esté demasiado formada, es que está formada para lo que no se demanda", sostiene Poole. En su análisis, el sistema educativo produce titulados en áreas con menor salida mientras las empresas no encuentran perfiles técnicos básicos.
Esta desconexión tiene consecuencias directas. Según Eurostat, alrededor del 35% de los trabajadores con estudios superiores desempeñan empleos por debajo de su nivel, un fenómeno que Poole considera más cercano a una mala asignación del talento que a un exceso de cualificación.
El problema actual en la sociedad, según Leticia Poole.
En esa misma línea, advierte que muchos jóvenes terminan aceptando empleos en sectores como la hostelería o el comercio, donde el INE sitúa cerca del 30% del empleo en niveles de baja cualificación, muy alejados de su formación inicial.
Frente a este escenario, Poole subraya que los oficios técnicos han ganado valor precisamente por su escasez. "Cuando no hay profesionales, el mercado responde subiendo los salarios", explica, lo que está elevando la competitividad de estos trabajos frente a muchos perfiles universitarios.
La economista sitúa el origen del problema en una cuestión cultural. Durante años, señala, se ha transmitido la idea de que la universidad era la única vía de progreso, mientras la Formación Profesional quedaba asociada a una opción secundaria.
Sin embargo, Poole advierte de que ese paradigma ya ha cambiado. Las empresas, afirma, priorizan cada vez más habilidades prácticas y especialización técnica, especialmente en sectores ligados a la industria, la energía o el mantenimiento.
En paralelo, la Formación Profesional sigue ganando peso, tanto en matrícula como en inserción laboral, impulsada también por el modelo de FP dual.
Cada vez más empresas participan en la formación de los alumnos, adaptando los perfiles a sus propias necesidades y reduciendo la distancia entre educación y empleo.