Natalia, conductora de VTC, en una fotografía de sus redes sociales (@naty.perz10)

Natalia, conductora de VTC, en una fotografía de sus redes sociales (@naty.perz10)

Estilo de vida

Natalia, conductora de VTC: "Si aceptamos viajes en parada de taxis, Uber nos penaliza y los taxistas nos acorralan"

Debido a su implantación histórica como primer servicio regulado, el taxi conserva ventajas como el uso exclusivo de paradas.

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La historia del taxi se remonta a finales del siglo XIX, cuando comenzaron a circular en ciudades europeas los primeros vehículos de alquiler con taxímetro, un dispositivo que permitía calcular el precio del trayecto en función de la distancia recorrida.

Con el paso de los años y durante gran parte del siglo XX, el taxi fue el servicio de transporte privado por excelencia. En España, el modelo basado en licencias municipales reguladas, tarifas y paradas específicas garantizó durante décadas un mercado estable y muy rentable para sus titulares.

Tanta fue su importancia en prácticamente todas las capitales de Europa que hasta bien entrado el siglo XXI, el sector operó prácticamente sin competencia directa; sin embargo, el punto de inflexión llegó en 2009, cuando nació Uber en Estados Unidos. A España llegaría en 2014. 

Desde entonces, y especialmente a partir de 2016, comenzaron a expandirse las VTC (vehículos de transporte con conductor), que ofrecían un servicio similar al del taxi, gestionado íntegramente a través de aplicaciones móviles y, en muchos casos, con una estructura de precios percibida como más flexible.

No obstante, el taxi conserva ventajas históricas derivadas de su implantación temprana y su regulación específica, como el uso exclusivo de paradas oficiales, la posibilidad de captar clientes en la vía pública o determinados carriles prioritarios.

Otras diferencias, menos visibles para el usuario, afectan directamente a la operativa diaria de los conductores de VTC, como ha explicado Natalia, conductora vinculada a Uber, en sus redes sociales.

¿Existe una rivalidad entre VTC y taxi?

En el modelo español, el taxi funciona bajo un régimen administrativo basado en licencias limitadas y altamente reguladas. Cada municipio establece el número de autorizaciones, las tarifas máximas y las condiciones de prestación del servicio.

Los vehículos de transporte con conductor (VTC), como Uber o Cabify, tienen prohibido circular, estacionar o recoger clientes en los carriles reservados para taxis y autobuses en la mayoría de ciudades. Además, solo pueden ofrecer servicios a aquellas personas que lo hayan contratado por la aplicación.

Es en estas diferencias donde surgen situaciones como la que denuncia Natalia. Según relata, la aplicación permite al usuario fijar un punto de recogida que, en ocasiones, coincide con zonas reservadas exclusivamente al taxi.

@naty.perz10 Cosas del día a día, siendo VTC con la aplicación poniendo puntos donde no se puede, dejando toda la responsabilidad en el conductor y luego el empleador le presiona para que cumpla con todos los viajes, ustedes cómo gestionan esto? en primer lugar la multa que te pueden poner y luego el bulling que te hacen los taxistas 😑😑😑 #vtcmadrid #uber ♬ sonido original - Natalia Pérez 💠

Cuando eso ocurre, el conductor se enfrenta a una disyuntiva compleja. "Le estoy diciendo a esta chica que ahí no la puedo recoger porque está justamente en la zona de los taxis y ahí no podemos estacionar porque Uber nos penaliza", explica.

El problema, asegura, es doble: si se aproxima al punto indicado, puede estar incumpliendo la normativa al detenerse en una parada reservada; si no acude exactamente al lugar marcado en la aplicación, la empresa puede interpretar que el conductor no ha acudido al servicio asignado.

Según su testimonio, el sistema de la plataforma permite seleccionar ubicaciones donde la recogida no sería conforme a la normativa municipal, trasladando al conductor la responsabilidad de decidir en cuestión de segundos cómo actuar.

El conflicto no se limita a la relación entre conductor y aplicación. La presencia de un VTC en una parada de taxi puede generar tensiones inmediatas con los taxistas que se encuentran trabajando en esa zona.

Natalia asegura que, en determinadas situaciones, esas tensiones van más allá de una simple discrepancia profesional. Habla directamente de "bullying" por parte de algunos taxistas cuando coinciden en puntos conflictivos.

Según relata, cuando un VTC se aproxima a una parada o a una zona próxima, puede encontrarse con reproches, presión e incluso actitudes intimidatorias.

Explica que el conductor queda expuesto a una doble presión: por un lado, la posibilidad de recibir una multa si estaciona donde no debe; por otro, el trato hostil que, afirma, puede recibir en la calle. 

Desde el sector del taxi se defiende que estas restricciones son parte esencial del equilibrio del sistema. Las paradas, la captación en vía pública y la regulación tarifaria son elementos asociados al régimen de licencia que históricamente ha implicado una inversión económica significativa y obligaciones específicas.

Para las VTC, en cambio, estas limitaciones suponen una restricción directa en su forma de trabajar. Al no poder esperar en paradas ni recoger pasajeros que les hagan señal en la calle, dependen exclusivamente de los servicios asignados a través de la aplicación y de que el punto de recogida sea legalmente viable.