Ana Milán en una foto de sus redes sociales

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Estilo de vida

Ana Milán, actriz, 52 años: "Me levanto a las 7 de la mañana y desayuno pan de calabaza tostado con dos huevos fritos"

Lejos de la imagen de celebridad inalcanzable, la rutina de Milán intenta equilibrar trabajo, vida personal y momentos de autocuidado.

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Bailando lo quitao salió hace menos de un mes al mercado. La cuarta novela de Ana Milán, con la portada de un color rojo que tanto le representa, cuenta la historia de Josefa, una mujer que vivió fuera de tiempo, con demasiada lucidez y ningún margen para rendirse.

En ella se tratan temas como la memoria, la libertad, el deseo y, sobre todo, una interesante interrogante sobre la vejez, "una de las grandes tragedias" para Ana Milán, según contó en la presentación de la novela.

Precisamente por este motivo es por el que la actriz presta tanta atención a su estilo de vida, para envejecer de la mejor manera posible. En varias ocasiones, Milán ha confesado cuidar tanto su alimentación como su mente y su cuerpo, con rutinas cuidadosamente pensadas.

La rutina de cuidado de Ana Milán

Si hay algo que define a Ana Milán es su carisma. Cercana, natural y transparente, la actriz atraviesa uno de los momentos más reflexivos de su vida mientras compagina su faceta literaria con la interpretación.

Lejos de la imagen de celebridad inalcanzable, la rutina de Milán se parece a la de muchas mujeres que intentan equilibrar trabajo, vida personal y momentos de autocuidado. No vende fórmulas milagrosas, sino que comparte hábitos que, sostenidos en el tiempo, construyen bienestar.

Su manera de entender el paso de los años parte de la conciencia. Le gustaría volver a vivir la juventud sin complejos, ha confesado, pero al mismo tiempo ha aprendido a observar su presente con atención.

Uno de los pilares de su estilo de vida comienza a primera hora de la mañana. "Me levanto a las siete de la mañana. Primero, me tomo un zumo de naranja y, antes de desayunar, me voy directa a la ducha", contaba en una entrevista con El País.

Levantarse a las siete no es solo una cuestión de disciplina, sino de sincronización con los ritmos biológicos. Despertar temprano suele alinearse mejor con los ciclos circadianos naturales, lo que favorece una mayor calidad del sueño, una regulación hormonal estable y una sensación de claridad mental durante el día.

Empezar la jornada sin prisas reduce la activación temprana del cortisol asociada al estrés y permite que el organismo arranque de forma progresiva.

En cuanto a la alimentación, el zumo de naranja natural es lo primero que toma la escritora. La naranja es rica en vitamina C, flavonoides y otros antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento celular.

Consumido al inicio del día, el zumo contribuye a la hidratación tras las horas de ayuno nocturno y estimula suavemente el sistema digestivo. Además, su aporte de micronutrientes favorece la función inmunológica y la síntesis de colágeno, clave para la salud de la piel, articulaciones y tejidos.

Antes de desayunar, Milán pasa por la ducha. Según algunos expertos, ducharse por la mañana activa la circulación, estimula el sistema nervioso y aumenta el estado de alerta. Si la temperatura es templada o ligeramente fresca, puede mejorar la sensación de energía y concentración.

El desayuno de Ana Milán

Después de la ducha, llega la primera comida sólida del día, —la más importante para muchos expertos—. En su caso, desayuna "todos los días pan de calabaza tostado, con dos huevos fritos y fruta fresca", cuenta.

La calabaza aporta betacarotenos que el cuerpo transforma en vitamina A, fundamental para la visión, la piel y el sistema inmunitario. Además, su contenido en fibra favorece la saciedad y la salud digestiva, lo que ayuda a mantener niveles de energía estables durante la mañana.

Los huevos, por su parte, son una fuente de proteína de alto valor biológico. Contienen aminoácidos esenciales, colina —importante para la función cerebral— y grasas saludables que contribuyen a la saciedad y al mantenimiento de la masa muscular.

Incluir proteínas en el desayuno se asocia con un mejor control del apetito a lo largo del día y con una respuesta glucémica más estable.

La fruta fresca completa el conjunto con fibra, agua y fitonutrientes. Esta combinación de hidratos de carbono complejos, proteínas y grasas crea un perfil nutricional que sostiene la energía sin picos bruscos de glucosa.

Mientras desayuna, Milán alimenta otro aspecto de su bienestar: la mente. "Desayuno viendo un video sobre algo de lo que no conozco nada y me engancha", dice.

Aprender cosas nuevas favorece la neuroplasticidad, fortalece redes neuronales y se asocia a una mayor reserva cognitiva. A partir de los 50 años, mantener la curiosidad intelectual puede contribuir a preservar memoria, atención y agilidad mental, además de relacionarse con menor riesgo de deterioro cognitivo.

En el plano físico, su relación con el ejercicio es básica, pero suficiente para cuidarse. Milán combina electroestimulación dos veces por semana con caminatas diarias.

"Camino mucho todos los días, voy andando como una loca y con mis cascos puestos. Siempre a un paso bien ligero porque me fascina caminar, me da igual que haga frío o calor…", explica la actriz.

Caminar de forma enérgica es una de las actividades físicas más accesibles y con mayor respaldo científico. Mejora la salud cardiovascular, ayuda a regular la presión arterial, contribuye al control del peso y tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas.