Andrea y Abril, dueñas de Balanzen, cafetería y centro de pilates en Andorra.
Andrea y Abril, dueñas de una cafetería en Andorra: "Abrimos hace solo dos meses y ya tenemos un beneficio del 54%"
Además de la comercialización de café y matcha, el negocio de Andrea y Abril integra un centro de pilates que duplica el margen de beneficio.
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España sigue siendo uno de los países más atractivos de Europa para vivir. Su clima, su gastronomía y su potencial turístico lo convierten en un lugar idílico para millones de personas. Sin embargo, esa imagen se resquebraja cuando se analiza el panorama desde el punto de vista empresarial.
Cada vez son más los emprendedores que, pese a querer desarrollar sus proyectos en su país de origen, acaban descartándolo ante un sistema que consideran poco favorable. La elevada presión fiscal, la complejidad administrativa y la escasa flexibilidad para reinvertir beneficios son factores que, según empresarios, dificultan emprender en España.
No se trata únicamente de cuánto se paga en impuestos, sino de cómo esos impuestos afectan directamente a la rentabilidad real de los negocios, especialmente en sus primeros años de vida, cuando las inversiones son altas y los márgenes todavía inestables.
En este contexto, países como Andorra se han convertido en una alternativa real para quienes buscan un entorno más previsible y sostenible desde el punto de vista económico.
Dos mujeres que conocen esta realidad de primera mano son Andrea Garte y Abril Cols, dos empresarias con proyectos activos vinculados a España, pero que han decidido desarrollar su último negocio desde Andorra, donde aseguran haber encontrado un marco que les permite crecer con mayor libertad.
Balanzen: el negocio de dos 'influencers'
Andorra ofrece a los emprendedores un ecosistema empresarial que facilita la viabilidad económica de los proyectos. La menor carga fiscal permite que una parte significativa de los beneficios no se vaya en impuestos, lo que resulta clave para reinvertir en personal, instalaciones o mejoras del servicio.
Para muchos empresarios españoles, esta condición —y otras muchas como la estabilidad normativa o una burocracia más ágil— suponen una forma de proteger la sostenibilidad de sus negocios.
Andrea Garte y Abril Cols pertenecen a este perfil. Ambas comenzaron su trayectoria profesional hace aproximadamente ocho años en Ask.fm, cuando todavía eran muy jóvenes, y desde entonces pertenecen al oficio de creadores de contenido. Más conocidos como influencers.
Aunque se conocieron en un evento, su relación se consolidó al descubrir que vivían en el mismo edificio en Andorra, dando lugar a una amistad que, con el paso de los años, se transformó en un negocio juntas.
Andrea Garte y Abril Cols en el pódcast de Ac2ality.
De esa unión nace Balanzen, un negocio que combina cafetería y centro de pilates en un mismo espacio. El concepto responde a una lógica de consumo muy clara: unir dos servicios complementarios que comparten público y horarios.
Este modelo de negocio permite generar ingresos desde dos actividades distintas sin duplicar costes estructurales. El cliente que acude a una clase de pilates se queda a desayunar, y quien llega a la cafetería descubre el centro deportivo, creando un flujo constante de consumo cruzado.
Sin embargo, no todo fue bonito desde el principio y la puesta en marcha de Balanzen requirió una inversión mucho mayor de la prevista. Lo que inicialmente estimaron en torno a 160.000 euros terminó superando los 300.000, ya que el local estaba completamente vacío y fue necesario reformarlo desde cero.
Esta inversión elevada incrementó el riesgo del proyecto, pero en apenas mes y medio de funcionamiento, Balanzen ya registraba colas de hasta una hora y media y un margen de beneficio del 54% en su primer mes, explican en el videopódcast de Ac2ality.
La rentabilidad de Balanzen
La rentabilidad de Balanzen se explica, en parte, por la diversificación de ingresos. Mientras la cafetería genera un flujo constante de caja diario, el centro de pilates aporta ingresos recurrentes mediante bonos y clases programadas, lo que estabiliza la facturación y reduce la dependencia de picos de consumo.
A ello se suma una estructura de costes bien ajustada y una alta rotación de clientes, especialmente los fines de semana, cuando hasta cinco personas trabajan de forma simultánea en la barra para atender la demanda.
Actualmente, la empresa cuenta con quince empleados en nómina y ya proyecta la apertura de un segundo local y una futura expansión a España, cuentan al medio citado.
Otro factor clave en el éxito del negocio ha sido la visibilidad de Andrea y Abril en redes sociales. Su cantidad de seguidores ha funcionado como una potente herramienta de marketing, capaz de generar expectación desde antes de la apertura.
A diferencia de otras campañas publicitarias, esta promoción directa ha reducido costes de captación y ha permitido que Balanzen se consolide rápidamente.
Pese a los buenos resultados, ambas empresarias insisten en la necesidad de prudencia. Reconocen que hasta que no transcurra al menos un año no podrán conocer los números reales del negocio.
Además, subrayan que, a nivel personal, no han cobrado todavía ni un euro de Balanzen ni de sus otros proyectos, ya que priorizan la reinversión y se consideran "las últimas en cobrar".
Paralelamente, ambas mantienen proyectos individuales, especialmente en el sector de la moda, donde la rentabilidad es mucho más ajustada.
Andrea reconoce que su marca personal atraviesa actualmente números rojos debido a la fuerte inversión en stock, un problema habitual en un sector condicionado por aduanas, devoluciones y costes logísticos.
Aun así, insiste en que esta dinámica forma parte del proceso empresarial y que los beneficios, cuando llegan, son el resultado de años de reinversión y riesgo.