Montaje.

Montaje.

Estilo de vida

Conchita, cocinera, 84 años: "El truco para unas albóndigas perfectas no es la carne, es 1/2 taza de puré de patata"

La cocinera usa ingredientes sencillos, muy habituales en los hogares españoles, pero que al unirse crean una masa jugosa y llena de sabor.

Más información: Eva Arguiñano, chef: "Si quieres una tarta de queso cremosa y deliciosa, olvida la harina y añade 3 huevos y un poco de nata"

Publicada
Actualizada

0 votos

Las albóndigas ocupan un lugar destacado en la gastronomía española. Estas pequeñas bolas de carne picada son un plato tradicional profundamente arraigado que se consume de norte a sur, tanto en los hogares más humildes como en los bares más populares de la ciudad.

Su atractivo es evidente: admiten mil preparaciones, resultan irresistibles al paladar y aportan un buen equilibrio nutricional. Además, a simple vista parecen fáciles, pero la realidad es que alcanzar la textura y el punto exactos requiere más oficio del que podría pensarse.

Y si alguien entiende de trucos de cocina, esas son las abuelas españolas, como Conchita. En sus redes sociales comparte algunos de sus mejores consejos y uno de los más comentados consiste en añadir puré de patata a la mezcla para potenciar el sabor y la textura de las albóndigas.

Las albóndigas de Conchita: una receta original

Las albóndigas de Conchita siguen esa línea de cocina casera donde cada detalle cuenta. Su mezcla combina carne de ternera y magro, cebolla pochada, huevo, pan rallado, leche con caldo y un toque de perejil que realza el aroma.

Son ingredientes sencillos, muy habituales en los hogares españoles, pero que al unirse crean una masa jugosa y llena de sabor. La cebolla pochada aporta suavidad y dulzor natural, mientras que la pastilla de caldo disuelta en leche intensifica el gusto sin necesidad de añadir sal.

Una vez conocidos los ingredientes y sus beneficios, estos son los pasos a seguir.

Ingredientes

Receta para las albóndigas de Conchita

  • 1/2 kg de carne molida (picada) - mitad ternera y mitad magro de cerdo
  • 1 cebolla
  • 2 ajos
  • 1 huevo
  • Pimienta negra y blanca al gusto
  • 1 pastilla de carne
  • Perejil fresco
  • 125 ml de leche
  • 1/2 taza de puré de patata de caja en polvo (o en su lugar, una patata pequeña natural rallada)
  • 2 cucharadas de pan rallado
  • Tomate frito o casero
  • Pimiento rojo asado (o en su lugar, pimientos del piquillo)

Paso 1

Incorpora medio kilo de carne picada (mitad ternera y mitad magro) en un bol y añade un huevo, un ajo prensado, pimienta molida y pimienta blanca.

Paso 2

Disuelve una pastilla de caldo en un chorrito de leche caliente y agrégala.

Paso 3

Añade una cebolla pochada, perejil picado y una tacita de puré de patata de sobre.

Paso 4

Mezcla todo y añade dos cucharadas de pan rallado para ajustar la textura.

Paso 5

Amasa bien y deja reposar.

Paso 6

Forma bolitas con la masa (unas 20–22 para 6 personas), rebózalas en harina y fríelas en aceite de oliva hasta dorarlas.

Paso 7

Pica cebolla y un par de ajos y sofríelos en aceite de oliva.

Paso 8

Incorpora tomate (natural, frito o de bote) y deja hervir la mezcla.

Paso 9

Mete las albóndigas en la salsa y, si queda espesa, añade agua o un buen caldo (de judía verde o de cocido).

Todo ello hace que estas albóndigas resulten tiernas, equilibradas y con ese punto tradicional que recuerda a la cocina de siempre. En medio de esa combinación aparece el ingrediente más llamativo: el puré de patata.

La función de este ingrediente no es solo aumentar el volumen o abaratar la mezcla, sino mejorar la textura. El puré aporta humedad, hace la masa más esponjosa y ayuda a que las albóndigas queden especialmente tiernas por dentro.

¿Qué aporta el puré de patata?

El puré de patata en las albóndigas actúa como un suavizante natural. Su textura fina y su capacidad para retener humedad hacen que la carne no se compacte en exceso durante la cocción, evitando esas albóndigas duras o secas que a veces aparecen cuando solo se usa pan rallado o huevo como unión.

Este ingrediente logra crear una masa más aireada, ligera y moldeable, lo que facilita dar forma a las bolitas y ayuda a que mantengan su estructura sin agrietarse.

La receta de albóndigas de Conchita

Además, la patata tiene un sabor neutro pero fácilmente reconocible, que integra y equilibra el resto de ingredientes. No compite con la carne ni con el tomate, sino que aporta una base suave. Su capacidad para absorber también contribuye a que las albóndigas queden tiernas, incluso después de freírlas y guisarlas en la salsa.