Escena de uno de los capítulos de la serie 'Modern Love' (Amazon Prime Video, 2019).

Escena de uno de los capítulos de la serie 'Modern Love' (Amazon Prime Video, 2019). IMDb

Estilo de vida

'Blue Monday', el día más triste del año que sufren más ellas que ellos: "La clave está en las hormonas y la presión social"

Aunque el término nació de la mano del marketing y la psicología, merece la pena ir un paso más allá y repasar la cuestión de género en el mes de enero.

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Parece que todo el mundo aún está desperezándose. Y a pesar de ello, todavía no se sabe cómo, la vida ha logrado empujar a 7.000 millones de personas al 19 de enero. El tercer lunes del año va de la mano de un concepto: Blue Monday, el día más triste de los 365 que tarda La Tierra en darle una vuelta al Sol.

Sin embargo, este concepto no se encuentra en las conversaciones desde hace mucho tiempo. No obstante, dos décadas nació en 2005 de la mano del psicólogo Cliff Arnallle han bastado para copar informes, titulares en televisión, radio y en medios como este.

En su momento, el experto lo presentó como el resultado de una ecuación llamativa y discutible: variables como el clima, las deudas acumuladas, el salario, la falta de motivación o los propósitos incumplidos se mezclaban para señalar una jornada especialmente gris —en español, azul en inglés—.

Detrás, sin embargo, había una campaña publicitaria de una agencia de viajes interesada en vender escapadas como solución a esta escasez de ganas por afrontar la rutina y la realidad. Desde entonces, el término se ha instalado por doquier.

En cualquier caso, en cuestión de género, esta estrategia desenmascara —más que eficaz— tiene aún mucho que explorar y una de sus aristas es que este Blue Monday bien explicado y fundamentado le da sentido a la sensación de agotamiento que afecta especialmente a las mujeres durante esta época del año.

Base científica

Si se busca en la raíz del anglicismo —la que va más allá de lo que explica el diccionario— una se topa con la ciencia. La etimología del concepto traslada al mismo del calendario al sistema endocrino y a los ritmos circadianos. De repente, un par de palabras ya algo manidas adquieren un cariz más interesante.

"Las mujeres están sometidas a desórdenes hormonales por su naturaleza", arranca Rafael Labrea, enfermero y dietista. A lo que hace referencia el sanitario es al hecho de que el conjunto de glándulas que produce las hormonas de ellas tiene un funcionamiento más dinámico, cíclico y sensible a los cambios.

"En general es algo muy complejo y siempre está interrelacionado en muchos puntos. Es cierto que las mujeres sanas, de partida, una vez al mes —haciendo alusión al ciclo menstrual— sufren un reajuste grande en ese sistema. Y que esto suceda de forma periódica no significa que haya que restarle importancia al asunto", aclara.

Imagen de uno de los capítulos de 'Modern Love' (Amazon Prime Video, 2019).

Imagen de uno de los capítulos de 'Modern Love' (Amazon Prime Video, 2019). IMDb

De hecho, tras lanzar la pregunta de "¿Cómo te sientes?" a diferentes mujeres para elaborar este reportaje, son varias las que han respondido que se encuentran bien, que no notan el peso de la cuesta de enero y que asocian más su vaivén anímico a la menstruación que a cualquier otra cosa.

"El hecho de que me encuentre mejor o peor no depende de que sea lunes, jueves o domingo. Tiene que ver más con el momento del mes. Si me llegas a preguntar la semana pasada te habría dicho que estaba fatal, pero ahora me encuentro bien", comenta A.C.

¿Cómo entronca entonces esto con el Blue Monday?, ¿qué tiene de diferente el tercer lunes del año para desencadenar ese estado de tristeza?

"No señalaría un día, sobre todo porque este concepto, popularmente, se asocia al marketing, no es ningún diagnóstico psicológico. Hablaría más de un mes o de una época", destaca el enfermero, que aclara que aquí es donde entran en juego los ritmos circadianos y los ciclos de sueño.

"Ambos atienden a la cantidad de horas de sol o al tiempo de descanso de la persona. Pasamos de una época de ajetreo —las Navidades— que implica una gran cantidad de emociones además de una más que probable alteración de nuestros posibles buenos hábitos a la rutina más mundana", detalla.

A esto que indica Labrea se le añade el hecho de que la falta de luz influye en el estado anímico y en el sistema endocrino de forma demostrada, reiterando la idea de que el femenino es mucho más susceptible a estos cambios: "La clave está en las hormonas, pero no sólo en ellas, también en la presión social", comenta el profesional.

Explica además que menos horas de sol desembocan en menor producción de serotonina, la hormona de la felicidad —o de las buenas sensaciones, como le gusta llamarla a la psicóloga Ana Sánchez— y que esto favorece la apatía y la tristeza. "Igualmente, se desequilibra la relación entre esta hormona y la melatonina —encargada de regular el sueño—, lo que condiciona los horarios de descanso", aclara.

Estas razones las han señalado como fundamentales la mayoría de las 10 mujeres que han atendido las preguntas antes mencionadas para este reportaje. Sus comentarios hacen alusión al factor de la meteorología como determinante en su estado anímico.

"No creo que sea algo que ayude" o "el frío me deja por los suelos" y "hago muchos menos planes" son algunas de las confesiones que han hecho cuando desde el medio se les ha pedido su opinión.

De hecho, en relación con esto, Lara Ferreiro, psicóloga y autora del libro ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta (Grijalbo, 2025), hace empleo del término meteosensible. Esto se trata del desarrollo de una mayor susceptibilidad a que afecten los cambios relacionados con el clima y la experta indica que las mujeres lo sufren más que los hombres.

No obstante, Labrea también apunta a otras motivaciones tras esta tristeza que se convierte en norma durante estos días.

"No se puede aislar de esta problemática el factor biologicista del resto de condicionantes externos, como el hecho de que cada vez se nos exige vivir más rápido. En esta vorágine aparece de nuevo el marketing, que aprovecha cualquier excusa para vender. Llores de alegría o de pena, van a ofrecerte el pañuelo a medida para que te seques las lágrimas como nunca", dice.

El caldo de cultivo

Sin embargo, no sólo la ciencia se esconde tras este Blue Monday que pesa más sobre los hombros de las mujeres que de los hombres.

Las psicólogas Ana Sánchez y Lara Ferreiro se encuentran alineadas en su percepción de la situación y hablan también de presión social y de un agotamiento previo debido a las Navidades que acaba siendo devastador.

Julianne Moore con gesto de desesperación en 'Siempre Alice' (Sony Pictures Classics, 2014).

Julianne Moore con gesto de desesperación en 'Siempre Alice' (Sony Pictures Classics, 2014). IMDb

"El anglicismo no es un diagnóstico clínico, al igual que no lo es el Trastorno Afectivo Estacional —que según el National Institute of Mental Health estadounidense también se da más en ellas que en ellos—, pero sí son conceptos que se pueden fundamentar según el contexto", aclara Sánchez, fundadora y CEO de la clínica Pinsapo Salud.

Añade que lo que sí sucede, como comentaba Labrea, es que hay síntomas depresivos en relación con el clima.

"La falta de luz durante estos días y el frío persistente afectan en el plano emocional y suelen derivar en un bajo estado de ánimo. Esto, a su vez, muchas veces desemboca en la aparición de pensamientos intrusivos y rumiación. También aparecen la ansiedad y la apatía", detalla la terapeuta, que comenta que todo esto es normal, pero que en cualquier caso se trata de una sensación que no hay que descuidar.

Tanto ella como Ferreiro destacan además que la cuesta de enero de la que tanto se habla no sólo se da en el aspecto financiero, sino también en el psicológico.

"En este mes se abre la veda de esa lista de objetivos y buenos propósitos interminables que queremos conseguir y lograrlos ya. Cuando pasan un par de semanas tras el inicio del año y vemos que ya hemos dejado de lado alguno o que no va como esperábamos, comienzan los disparadores a hacer de las suyas. La presión social, y más para nosotras, está muy presente", explica Sánchez.

Asimismo, añade que es un momento de balance y cuando esto se da, solemos terminar un poco más sensibles.

Para Ferreiro, en esta subida al Tourmalet que supone el primer mes del año se le añaden otros aspectos como la autoexigencia, la búsqueda de la perfección, el desgaste emocional que las mujeres sufren en Navidades al encargarse de prácticamente todas las gestiones o el efecto placebo asociado al Blue Monday. "La gente también está más triste por saber que tiene lugar este día", dice.

Igualmente, comenta que la vuelta a la rutina hace de nuevo notable la mayor carga de responsabilidades de la mujer ante el hombre, que tras las vacaciones —o supuestas vacaciones— regresa al trabajo fuera de casa y continúa además con la carga del hogar y la crianza.

"Se podría decir que una jornada como esta es el perfecto homenaje al agotamiento femenino. Es el símbolo de todo lo que cargamos", destaca Ferreiro, que además habla de que ellas tienden a mostrar más sus emociones que ellos. "Lloramos entre 50 y 60 veces al año. Ellos en torno a unas 10".

Por otro lado, aclara que el mes de enero es cuando más solicitudes, y de mujeres, recibe en su consulta. "Es una auténtica locura. No se repiten cifras similares hasta septiembre, aunque en menor medida", detalla.

Más allá de ecuaciones dudosas y campañas con descuento, quizá el Blue Monday no sea un día, sino un espejo. Uno que devuelve cansancio acumulado, expectativas infladas y una tristeza que no siempre sabe pronunciar su nombre.

No es que el tercer lunes de enero tenga algo especial; es que llega cuando ya no queda inercia festiva, cuando el frío aprieta y la lista de tareas vuelve a imponerse sobre el deseo.

Para muchas mujeres, además, coincide con ese agotamiento silencioso que no se ve, pero pesa: el de sostener, organizar, cuidar y llegar a todo. Porque no siempre se trata de tristeza clínica ni todo se cura con un viaje exprés. A veces hay que aceptar que enero duele un poco más… y darse permiso para ir más despacio y que los cuidados también sean para con una misma.