Nadia, dueña de una perfumería.
Alicia, dueña de una perfumería: "No hacemos ofertas ni rebajas, eso es despreciar nuestro producto"
Alicia e Isabel heredaron Nadia Perfumería de su madre, que fundó el negocio en 1953, convirtiéndolo en uno de los locales más antiguos de Madrid.
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El perfume ocupa un lugar central en la vida cotidiana, vinculado a la imagen personal, formando parte de una cultura del cuidado profundamente arraigada en la sociedad española, tal y como reflejan los datos de STANPA. Esta realidad se refleja en las cifras: En España, el sector de la perfumería es una potencia mundial, siendo el segundo mayor exportador de perfumes del mundo.
Este peso no se traduce, sin embargo, en un panorama homogéneo. El sector es extremadamente amplio, con más de 15.000 perfumerías repartidas por todo el país. Conviven grandes cadenas con una fuerte presencia comercial y estrategias clave, como Primor o Druni, junto a establecimientos locales que basan su supervivencia en la cercanía y el conocimiento del cliente.
En ese contexto de incertidumbre, algunas perfumerías resisten contra corriente. Son pocas, pero firmes, y lo hacen apostando por un modelo radicalmente distinto. Entre ellas se encuentra Nadia Perfumería, dirigida por Alicia e Isabel, que desde hace décadas defiende una manera de entender el perfume alejada de la urgencia comercial y del consumo impulsivo.
La estrategia de Nadia Perfumería
El sector del perfume vive además un cambio profundo en la percepción y en el uso por parte del consumidor. Durante años, la saturación del mercado y la omnipresencia de fragancias producidas en masa han generado una cierta fatiga olfativa.
La repetición de los mismos acordes, la estandarización de los lanzamientos y la presión constante de las novedades han diluido la capacidad del perfume para sorprender. A esto se suma una creciente preocupación por la sobreexposición a componentes sintéticos, cada vez más presentes no solo en perfumes, sino en cosmética y productos de uso diario.
El olfato, durante mucho tiempo relegado a un segundo plano frente a lo visual, vuelve a ocupar un lugar central como sentido ligado a la memoria y al estado de ánimo. Para muchas personas, el perfume ha dejado de ser un simple complemento estético para convertirse en una experiencia personal, casi íntima, que te diferencia de los demás.
Es en este escenario donde la perfumería de autor encuentra su espacio. Alicia e Isabel heredaron Nadia Perfumería de su madre, que fundó el negocio en 1953, convirtiéndolo en uno de los establecimientos más antiguos de Madrid.
Crecieron literalmente entre frascos, oliendo desde niñas marcas exclusivas y desarrollando una memoria olfativa que hoy es la base de su trabajo. A comienzos de los años 2000 decidieron romper con el modelo tradicional, convencidas de que la perfumería en España se había vuelto previsible y estaba dominada por multinacionales.
Ese giro las llevó a apostar por la perfumería nicho cuando apenas se hablaba de ella. Para ellas, el perfume es "un arte invisible" y una forma de identidad, sosteniendo que cuando decenas de miles de personas llevan la misma fragancia, esta pierde su valor como herramienta de expresión personal y se convierte en un uniforme más.
Alicia e Isabel, dueñas de Nadia Perfumería, hablan sobre su estrategia de venta.
Esta filosofía se refleja de manera clara en su política de ventas. En Nadia Perfumería no hay ofertas ni rebajas. "No tenemos ofertas ni descuentos, bajar el precio de este modelo de negocio equivaldría a despreciarlo", explican.
Las fragancias con las que trabajan utilizan materias primas de una calidad extrema, con concentraciones muy elevadas de aceites esenciales, lo que encarece la producción, pero garantiza durabilidad y profundidad. Rebajar precios supondría desvirtuar ese valor y someterse a una lógica comercial que no comparten.
Esa misma coherencia se traslada al trato con el cliente. No existe el concepto de "ticket medio" ni una jerarquía en función del precio. "Dedicamos el mismo tiempo y asesoramiento a los clientes, independientemente de si compran el producto más caro o el más barato", confiesan.
Sin embargo, si hablamos de perfumes, es importante para Alicia e Isabel hablar de su propia fragancia, Nadia 46, creada junto al perfumista Tony Cabal como un extracto de perfume con un 30% de aceites esenciales y un carácter mediterráneo y unisex, hasta piezas de auténtico coleccionismo, con precios elevados que se justifican por la pureza de las materias primas.
Junto a ella conviven marcas artísticas españolas, ediciones limitadas que apenas alcanzan unas decenas de unidades y propuestas que se inspiran en otras disciplinas creativas, capaces de oler a un taller de artista, a tinta o a un paisaje concreto.
Alicia e Isabel han incorporado la web y las redes sociales como una "tercera puerta" que les permite llegar a clientes internacionales, especialmente de Latinoamérica, sin renunciar a la presencia física y al trato directo en tienda.
Además, las perfumeras viajan constantemente para descubrir nuevos creadores y materias primas, manteniendo una independencia que consideran esencial frente a los oportunismos del sector.