Patricia, conductora de autobús, en un reportaje visual del canal de YouTube de El Periódico.

Patricia, conductora de autobús, en un reportaje visual del canal de YouTube de El Periódico.

Estilo de vida

Patricia, conductora de autobús: "Es un trabajo para toda la vida, con calefacción si hace frío y aire si hace calor"

La conductora define su puesto como un "trabajo para toda la vida" y destaca la estabilidad de la empresa, incluso para personas sin experiencia previa.

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La situación del paro a nivel nacional continúa siendo una de las principales preocupaciones económicas y sociales. A pesar de cierta mejora en los últimos años, con la tasa de desempleo general situada alrededor del 10,5 % y más de 2,4 millones de personas sin empleo, España sigue siendo el país con la tasa de paro más elevada dentro de la Unión Europea y la eurozona.

El problema se agudiza entre la población joven, donde la tasa de paro supera el 25 %, más del doble de la media comunitaria. Según los expertos, detrás de esta cifra hay también un cambio de paradigma: las nuevas generaciones priorizan salidas profesionales alineadas con sus valores, su formación y su estilo de vida.

Sin embargo, y ante la creciente automatización, la inteligencia artificial y la transformación de los mercados laborales, son los trabajos "tradicionales" los que están recuperando atractivo por su estabilidad, sus condiciones y la demanda real de empleo.

Profesionales que ejercen estos oficios, con salarios y condiciones que no se alejan —o incluso superan— los de los trabajos cualificados, recomiendan ahora estas alternativas a los jóvenes. Es el caso de Patricia, conductora de autobús, que ha compartido su experiencia con El Periódico como ejemplo de vocación y oportunidad en un sector esencial.

La historia de Patricia

Patricia ejerce como conductora de autobús en Barcelona. Su trayectoria responde a una decisión práctica y personal: siempre le ha gustado conducir y "estar en la calle", en contacto directo con la realidad urbana, más que estar "encerrada en una oficina o en una casa".

Para ella, la conducción no es simplemente una ocupación, sino una forma de vida. Cada jornada se traduce en interacciones constantes con pasajeros, colegas y peatones, lo que, en sus palabras, le permite experimentar el trabajo "piel con piel" con la sociedad que sirve.

La conductora, tal y como cuenta al medio citado, valora especialmente el trato directo con las personas que utilizan el transporte público: desde estudiantes que se dirigen a sus clases hasta mayores que dependen del autobús para sus desplazamientos cotidianos.

Patricia, en el vídeo de YouTube del canal de El Periódico.

Patricia, en el vídeo de YouTube del canal de El Periódico.

Esta interacción constante alimenta su satisfacción laboral. Asimismo, destaca el compañerismo existente entre las y los conductores, una red de apoyo que convierte jornadas exigentes en experiencias humanas y colaborativas, en las que cualquier incidencia se comparte y se afronta colectivamente.

Para Patricia, la valoración del empleo va de la mano de la estabilidad y las condiciones de trabajo. Describe su puesto como un "trabajo para toda la vida", subrayando que la empresa para la que trabaja ofrece contratos estables, incluso a quienes no cuentan con experiencia previa en el sector.

Este aspecto, unido a unas condiciones físicas cómodas, —el autobús cuenta con calefacción en invierno y aire acondicionado en verano, además de que si llueve no se moja—, le lleva a recomendar la profesión con entusiasmo a quienes buscan empleo.

No obstante, Patricia también aporta una mirada crítica, especialmente en relación con la presencia femenina en un sector que todavía es predominantemente masculino.

Aunque la participación de mujeres en la plantilla ha crecido hasta representar aproximadamente el 10 %, la seguridad sigue siendo una preocupación. Para fortalecer la protección de las conductoras, se ha constituido una red de apoyo.

"Tenemos un grupo de WhatsApp en el que estamos unas 70-80 conductoras y ahí entre nosotros nos ayudamos, tanto las del diurno como las del nocturno, y si necesitamos ayuda, ahí estamos entre nosotras", explica.

A pesar de este respaldo colectivo, Patricia insiste en la necesidad de instalar mamparas protectoras en las cabinas de conducción.

Según relata, hay ocasiones en las que ciertas actitudes de algunos pasajeros ponen en evidencia la vulnerabilidad que aún pueden experimentar las mujeres conductoras ante comportamientos intimidatorios o inapropiados.