Anna Raventós, empresaria,

Anna Raventós, empresaria, Fragmento de Youtube

Estilo de vida

Anna (25), empresaria: "Pasé de alquilar una habitación por 14 € para sobrevivir a facturar más de 100.000 al mes"

En la actualidad, esta joven factura más de 100.000 euros al mes impartiendo clases y mentorías de superación y visión de negocio.

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La precariedad laboral se ha convertido en el punto de partida de toda una generación. En España, más del 48% de los menores de 35 años no tiene un contrato indefinido, según datos del Ministerio de Trabajo.

Para muchos jóvenes formados, el horizonte es una sucesión de empleos temporales, salarios ajustados y alquileres que devoran buena parte de los ingresos.

Con sueldos que apenas superan los 1.200 euros mensuales, la sensación de estancamiento es común. La imposibilidad de ahorrar, independizarse o planificar a medio plazo empuja a miles de personas a buscar alternativas fuera del mercado laboral tradicional.

En ese contexto se enmarca la historia de Anna Raventós, una joven empresaria de 25 años que ha pasado de cobrar 600 euros al mes como recepcionista a dirigir un negocio que factura más de 100.000 euros mensuales.

Un salto que no fue inmediato ni sencillo, pero que hoy la sitúa como referente para miles de jóvenes que buscan cambiar su rumbo profesional.

De cero a todo

"Hubo un momento en el que me di cuenta de que había sido realmente muy pobre", relata Anna en su canal de YouTube. Vivía entonces en un piso antiguo junto a su pareja, en condiciones que hoy le resultan difíciles de imaginar. Para ir al baño o ducharse, tenían que salir al balcón porque allí estaban las instalaciones.

Con un sueldo de 600 euros, cada gasto contaba. Para llegar a fin de mes, alquilaba una habitación de su casa en Airbnb por 14 euros la noche. "Si alguien se quedaba cuatro noches y yo ganaba 60 euros, sentía que el mes estaba salvado", recuerda.

A esa situación se sumaban escenas cotidianas que comparten muchos jóvenes en España: entrar al supermercado, llenar el carrito y tener que dejarlo todo en la caja porque la tarjeta no tenía saldo suficiente. "Eso te marca. Te hace sentir que trabajas mucho, pero no avanzas", explica.

'Estudié la mentalidad de los millonarios'

El punto de inflexión llegó cuando decidió apostar por sí misma. Mientras seguía trabajando como recepcionista, comenzó a formarse de manera autodidacta. Leía, escuchaba pódcast y analizaba entrevistas de personas que habían logrado independencia financiera.

"Empecé a estudiar cómo pensaban los millonarios. No para copiarlos la vida, sino para entender su forma de ver el dinero y el trabajo", cuenta. Estaba convencida de que el cambio debía empezar por la mentalidad antes que por el negocio.

Anna (25), empresaria: "Pasé de alquilar una habitación por 14 euros para sobrevivir a facturar más de 100.000"

Su primer proyecto fue un blog de cocina saludable. Con él llegó a ganar hasta 2.000 euros mensuales impartiendo talleres y formaciones. No era una cifra desorbitada, pero supuso su primer ingreso estable fuera de un salario tradicional. "Ahí entendí que era posible", afirma.

Después vinieron años de aprendizaje como freelance. Trabajó para otros, cometió errores y afinó su propuesta. Ese proceso le permitió detectar una oportunidad en el ámbito de la formación y el desarrollo personal aplicado a los negocios digitales.

Hoy, Anna dirige su propia empresa y ofrece mentorías y asesorías personalizadas a emprendedores de distintos países. Su mensaje se apoya en una idea que repite con frecuencia: "Cuanto más me quiero, más vendo". Una frase que resume su enfoque, basado en la autoestima, la estrategia y el conocimiento del mercado.

El crecimiento de su negocio ha sido progresivo, pero sostenido. Actualmente, factura más de 100.000 euros al mes, lo que supone alrededor de 1,2 millones de euros al año, con alumnos en más de 20 países.