Eyeliner negro

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Belleza

Álvaro Sánchez, maquillador: "A partir de los 45, el delineado demasiado grueso envejece la mirada, sobre todo si es negro"

El secreto está en potenciar la belleza sin perder la esencia de cada uno a través de una piel bien bonita, productos ligeros y trazos suaves.

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El maquillaje puede realzar los rasgos y aportar luminosidad al rostro, pero también hay técnicas que endurecen la expresión cuando no se adaptan a las necesidades de la piel.

A partir de los 45 años, pequeños cambios en la forma de aplicar los productos pueden marcar la diferencia entre una mirada apagada y otra más abierta.

El maquillador y peluquero Álvaro Sánchez defiende que no hay una edad a partir de la cual debamos renunciar a determinados estilos, sino que es importante ajustar las técnicas a los cambios que experimenta la piel.

"Para mí, el maquillaje no tiene edad, pero sí es importante adaptar las técnicas a los cambios que va experimentando nuestra piel", explica.

Entre los errores que conviene evitar, señala las bases demasiado cubrientes, el exceso de polvos y los delineados muy gruesos. El objetivo no es ocultar las arrugas ni transformar el rostro, sino conseguir un acabado natural que respete la textura de la piel y favorezca los rasgos.

El delineado negro

Uno de los puntos en los que más insiste Sánchez es el maquillaje de ojos. "Uno de los errores más habituales es utilizar un delineado negro demasiado grueso, especialmente en la línea inferior del ojo", advierte.

Este tipo de trazo puede crear un contraste excesivo y hacer que los ojos parezcan visualmente más pequeños. Cuando se dibuja una línea oscura muy marcada bajo las pestañas inferiores, también puede acentuarse el aspecto de cansancio, especialmente si se combina con sombras intensas.

El experto recomienda apostar por trazos más finos y difuminados suaves. En lugar de rodear completamente el ojo con negro, se puede concentrar el delineado en la línea superior de las pestañas y suavizar el extremo exterior para crear una mirada más abierta.

También aconseja evitar las sombras muy oscuras aplicadas sin trabajar bien los bordes. "Cuando maquillamos un párpado más maduro, debemos prestar especial atención a la dirección de los trazos", explica.

Difuminar ligeramente hacia arriba y hacia fuera para elevar visualmente el extremo del ojo es clave para un maquillaje de ojos más limpio y favorecedor.

Otro gesto que ayuda a rejuvenecer la expresión es rizar las pestañas y aplicar máscara, insistiendo especialmente en las superiores. Y, por supuesto, las cejas también desempeñan un papel importante, ya que respetar su forma natural y rellenar únicamente las zonas necesarias permite enmarcar el rostro sin endurecerlo.

Aportar luminosidad

La elección de la base es otro de los aspectos que conviene revisar. Las fórmulas de cobertura muy alta y los polvos aplicados en exceso pueden marcar la textura de la piel, especialmente cuando existe deshidratación o se acumula producto en las líneas de expresión.

Los expertos recomiendan sustituir las texturas mate muy cubrientes por fórmulas líquidas, cremosas o de acabado ligero que aporten luminosidad. La clave está en aplicar poca cantidad y añadir producto solo donde sea necesario.

Antes de maquillarse, es importante preparar la piel con una crema hidratante adecuada. Dejar que se absorba antes de aplicar la base ayuda a conseguir un acabado más uniforme y evita que el maquillaje se distribuya de manera irregular.

El corrector también requiere atención. Elegir un tono excesivamente claro para cubrir las ojeras puede generar un contraste poco natural y destacar la zona en lugar de iluminarla. Lo recomendable es utilizar una cantidad moderada y trabajar el producto sin sobrecargar la piel.

Efecto rejuvenecedor

Más allá de los productos, la forma de aplicarlos influye en el resultado. Sánchez recomienda colocar el colorete con una ligera dirección ascendente para aportar frescura al rostro. Es preferible difuminarlo bien y evitar situarlo demasiado abajo si se busca un efecto visual de elevación.

El iluminador también puede ser un buen aliado, siempre que se utilice con moderación. Aplicar una pequeña cantidad en la parte alta de los pómulos permite reflejar la luz sin crear un brillo excesivo que destaque la textura cutánea.

En los labios, la hidratación es fundamental para mejorar su aspecto. Los tonos que aportan frescura pueden dar vida al rostro, mientras que un perfilado demasiado marcado o alejado del contorno natural puede endurecer el resultado.

Las cejas merecen la misma atención. Rellenarlas con trazos gruesos y muy oscuros puede crear un efecto artificial. Para evitarlo, conviene utilizar un lápiz fino y dibujar pequeñas líneas que imiten el pelo, escogiendo un tono próximo al natural.