De acuerdo a los expertos, la técnica y las herramientas que se usen son también fundamentales para mantener una buena salud de la uña y en la piel.

De acuerdo a los expertos, la técnica y las herramientas que se usen son también fundamentales para mantener una buena salud de la uña y en la piel. Pavlina Popovska iStock

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Un año sin TPO, la sustancia prohibida en los esmaltes por la UE: ¿son más seguras las manicuras semipermanentes?

El reglamento llegó debido a la inclusión del componente en la lista de elementos carcinógenos, mutagénicos o tóxicos para la reproducción.

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Se ha cumplido un año de la prohibición de los TPO en la Unión Europea. Esta normativa afectaba, y afecta de frente, a los productos para uñas, por lo que los salones de manicura se llenaron de preguntas.

¿Sus esmaltes cumplían con los nuevos criterios?, ¿tenían que tirar el stock que ya tenían en sus almacenes?, ¿era peligroso seguir haciéndose la codiciada manicura semipermanente?

Ahora, en octubre de 2026, la conversación está prácticamente agotada, pero aún hay muchas aristas que pulir, aunque no resulten tan superficiales.

“Cuando salió la noticia sí fue un boom y prácticamente todas mis clientas me preguntaron qué opinaba sobre la información que estaba saliendo en televisión, pero después de eso no ha vuelto a pasar”, cuenta Eli Mesa, manicurista profesional.

Desde la alarma puntual hasta la normalidad actual, que se ha ido regulando a lo largo de los meses, hay factores clave que han influido, como la retirada de determinados productos o la adaptación de los salones.

Y es que desde el 1 de septiembre de 2025, los cosméticos que contienen TPO —óxido de trimetilbenzoil difenilfosfina— no pueden comercializarse ni ponerse a disposición en el mercado de la Unión Europea.

Pero, ¿qué función cumplía exactamente la sustancia en este contexto? La de fotoiniciador, es decir, ese elemento que ayudaba a endurecer los esmaltes y geles cuando se exponían a la luz de las lámparas de curado o sellado.

Su veto llegó después de su clasificación como sustancia tóxica para la reproducción. Sin embargo, su emplazamiento en la lista no es sinónimo de haber demostrado que una manicura semipermanente provoque problemas de ese tipo en las personas.

Los esmaltes de uñas que se encuentran con el mercado tienen que ser 'TPO free'.

Los esmaltes de uñas que se encuentran con el mercado tienen que ser 'TPO free'. Foto de H&CO en Unsplash

“Su prohibición está respaldada por estudios experimentales. Esto se tradujo en que existen motivos suficientes para aplicar el principio de precaución”, explica la dermatóloga Almudena Nuño, del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) y directora del Instituto de Medicina y Dermatología Avanzada (IMDA).

Eso ya quedó claro, pero en 2026, lo que hay que cuestionarse es qué es lo que ha cambiado realmente durante estos 12 meses.

Todo pasa, todo llega

Aunque para la usuaria la noticia llegó de sopetón, como casi todas las historias que surgen a rebufo del verano, lo cierto es que el sector tuvo tiempo para prepararse. Así lo explica Sofya Khasanova, copropietaria de Siberia Salón.

Instalaciones de Siberia Salón, en Madrid.

Instalaciones de Siberia Salón, en Madrid. Cedida

De acuerdo con la empresaria, muchas marcas comenzaron a trabajar en nuevas formulaciones antes de que la prohibición entrase en vigor, pero no todos los productos pudieron adaptarse a la nueva realidad al mismo ritmo.

"En nuestro caso, gran parte ya estaban reformulados para la fecha límite. Aquellos que requerían de más tiempo para mantener las mismas prestaciones técnicas —especialmente cobertura, intensidad de color y comportamiento durante el curado— fueron retirados temporalmente de la venta para hacer las implementaciones pertinentes", explica.

No obstante, este proceso de adaptación no fue igual para todos los profesionales. Eli Mesa refuerza la idea de Sofya.

"Se sabía que iba a haber cambios en la normativa de forma previa, casi un año antes. Las marcas con las que trabajo llevaban todo ese tiempo enfocadas en ello, así que no tuve que deshacerme de apenas material. Me pasó sobre todo con aquellos que no se gastan tan a menudo, como los gel paints", detalla.

Sin embargo, se muestra generosa con algunas de sus compañeras, ya que, a pesar de que expresa que para ella no supuso un gran problema, sí que es conocedora de que hubo locales que perdieron mucho dinero "al tener que cambiar todo su catálogo".

En Siberia también retiraron los productos con formulación antigua, pero no supuso ningún obstáculo más allá del obvio, ya que tienen sus premisas muy claras: "Para nosotros era importante no solo cumplir con la normativa, sino también transmitir seguridad y tranquilidad tanto a los profesionales como a nuestras clientas".

Más de un cambio

Reformular los esmaltes no fue solo una cuestión de modificar un ingrediente. La despedida de los TPO supuso buscar otros fotoiniciadores capaces de cumplir la misma función y, por supuesto, de forma similar en cuanto a eficacia y eficiencia. Fue entonces cuando aparecieron las consecuencias técnicas.

"La sustancia estaba relacionada con el proceso de curado, por lo que había que comprobar que el producto continuara ofreciendo la misma consistencia, cobertura y tiempos de secado", explica Sofya desde Siberia.

No obstante, para ellas la cuestión fue poner también el foco en las lámparas:

"Para el técnico de uñas, una de las primeras cosas que cambia es la necesidad de revisar este material. Con las nuevas formulaciones es fundamental trabajar con una adecuada, en buen estado y con una potencia bastante alta", dice.

Desde el salón, que se encuentra en Madrid, destacan que esta herramienta tiene una vida útil, al igual que cualquier otro aparato de este tipo, lo que puede hacer que se degraden sus prestaciones.

Su conclusión es clara: "Después de un cambio como el del TPO, hemos aprendido e interiorizado más, si cabe, que producto y lámpara tienen que funcionar como un sistema".

La lámpara de curado, indispensable cuando se hace la manicura semipermanente.

La lámpara de curado, indispensable cuando se hace la manicura semipermanente. Mauricio Toro iStock

¿Y ahora qué?

Tras el caos más o menos comedido que supuso el veto de esta sustancia, hay otra pregunta que, de forma inevitable, flota en el ambiente y se cuela en conversaciones: ¿son más seguras entonces las nuevas fórmulas que ya se han integrado en el mercado?

Lo cierto es que lo primero que hay que afirmar es que la desaparición de los TPO no quiere decir que las manicuras semipermanentes hayan quedado libres de riesgo.

"Actualmente se están utilizando alternativas que permiten endurecer el esmalte, pero que tienen propiedades y perfiles de seguridad diferentes y es cierto que algunas están menos estudiadas a largo plazo", declara la doctora Almudena Nuño.

La manicura semipermanente se ha convertido en un básico para muchas mujeres.

La manicura semipermanente se ha convertido en un básico para muchas mujeres. ljubaphoto iStock

En cualquier caso, en la tabla de preocupaciones de los especialistas en dermatología hay un componente que hace saltar las alarmas y que aún está dentro de este circuito: los acrilatos que pueden provocar alergias importantes.

Los datos permiten poner cifras a esta preocupación. Un estudio realizado en 24 centros españoles entre 2019 y 2022 analizó a 6.134 pacientes con eccema sometidos a pruebas epicutáneas para detectar sensibilización al 2-hidroxietil metacrilato (2-HEMA), uno de los acrilatos utilizados en productos para uñas.

265 pacientes, el 4,3%, dieron positivo y, de ellos, 184 —el 69%— presentaron una reacción considerada clínicamente relevante en ese momento.

El estudio, publicado en Contact Dermatitis en 2024, también encontró una asociación especialmente marcada con la exposición laboral: las personas con exposición profesional presentaban una probabilidad significativamente mayor de obtener una reacción positiva clínicamente relevante.

Otro informe que analizó 394 cosméticos para uñas disponibles en el mercado encontró HEMA en casi el 60% de ellos y di-HEMA trimethylhexyl dicarbamate en el 34%. Además, los investigadores identificaron otros 45 metacrilatos diferentes en las formulaciones analizadas.

El trabajo también detectó problemas relacionados con el etiquetado y las advertencias obligatorias en una parte de los productos estudiados.

Los síntomas, que suelen aparecer alrededor de las uñas, son picor, enrojecimiento, inflamación o descamación, pero a veces la situación va más allá de algo puntual.

"En algunas personas, estas reacciones pueden persistir durante años y tener implicaciones en futuros tratamientos médicos u odontológicos", informa Nuño.

De ahí que la doctora desplace la cuestión a algo que va más allá de la prohibición de los TPO: "Es importante que los fabricantes utilicen ingredientes seguros, que los productos estén correctamente formulados y que se apliquen de forma adecuada, evitando que el esmalte entre en contacto con la piel".

En definitiva, lo único que garantiza la prohibición es que esta sustancia no se encuentre de forma legal en el mercado, pero hay otros componentes que conviene tener en cuenta y que aquello que sustituye hoy en día su función no tiene por qué ser irrelevante para la salud humana.

La lámpara, fundamental

Hace un año, más para los profesionales, el debate se centró en los TPO, pero lo cierto es que hay un elemento central que no se tiene demasiado en cuenta: la lámpara de curado o secado, piedra angular para la manicura semipermanente y propuestas similares en los salones profesionales.

"Aunque las llamamos lámparas LED, muchas emiten radiación UVA, que es la misma franja de radiación ultravioleta que está presente en la luz solar y que contribuye al envejecimiento de la piel", explica Nuño.

Y sí, al igual que se habla de exposición acumulada cuando se trata del astro rey, también se da en este caso y puede tener efectos sobre el órgano.

"Puede favorecer la aparición de manchas, arrugas y pérdida de elasticidad, ya que genera estrés oxidativo y daña el colágeno de la piel", cuenta la doctora especializada en dermatología.

No obstante, la conversación parece no quedar ahí, tal y como afirma Almudena Nuño, que apunta a otro detalle que merece la pena tratar con cautela:

"También sabemos, por estudios de laboratorio, que pueden producir daños en el ADN de las células cutáneas. Sin embargo, todavía no hay pruebas concluyentes de que su uso habitual aumente el riesgo de desarrollar cáncer de piel en las personas".

La técnica de la manicurista es esencial para mantener un buen cuidado de la uña, pero también la higiene en casa.

La técnica de la manicurista es esencial para mantener un buen cuidado de la uña, pero también la higiene en casa. Pavlina Popovska iStock

Sin embargo, emplear la palabra alarma al respecto quizás sería elevar la cuestión demasiado, al menos teniendo en cuenta el respaldo científico de la misma: "El riesgo parece bajo, especialmente porque las exposiciones suelen ser cortas, pero no podemos decir que sea inexistente".

Su recomendación es tan clara como lógica: reducir el número de veces que las manos se plantan bajo la lámpara. Además, hace otra anotación: "Si una persona se hace la manicura semipermanente con frecuencia, recomiendo adoptar algunas medidas sencillas".

Entre ellas, por supuesto, usar protector solar SPF 50+ en el dorso antes de exponerse, evitando siempre la zona de la uña, para no entorpecer la labor de esas dos patas del sistema que mencionaba Sofya Khasanova, copropietaria de Siberia Salón.

Otra alternativa sería llevar guantes con protección UV que dejen la zona de la uña al descubierto.

De acuerdo con su criterio, otra propuesta de carácter preventivo podría ser espaciar los tratamientos o combinarlos con esmaltados convencionales, en el salón o en casa.

Otra mirada

Sustancias, elementos, herramientas y componentes al margen, los profesionales también se preocupan de algo fundamental en su día a día: la técnica, algo clave y muchas veces opacado, por ejemplo, por las tendencias.

"Siempre que los productos sean de calidad y se haga de una manera respetuosa no hay problemas para la uña, y eso se nota de manera muy clara. Cuando se retira el esmalte tiene buen color, no hay surcos, no duele y se ven fuertes", afirma Eli Mesa.

La manicurista comenta que, de acuerdo con lo que oye cuando llegan nuevas clientas, se ha normalizado algo que no debería tomarse como tal: que cuando se quite la pintura se aprecie un deterioro y "eso no debe pasar".

Además, destaca algo que es fácil detectar: el tiempo que pasa entre una manicura y otra: "Alargar demasiado el retoque puede ser peligroso, ya que, si hay levantamiento y no le das importancia, es un foco de bacterias y puede pasar a hongo debido a la humedad que se queda atrapada".

Su consejo es hacer el cambio cada tres semanas, pero reconoce que hay "mucha gente que lo alarga más".

Desde Siberia retoman el tema de las lámparas desde una nueva perspectiva que ya han integrado en su salón: dispositivos que detectan la uña y que dirigen la iluminación hacia esa zona.

"La idea es que la luz se concentre principalmente donde necesitamos realizar el curado, evitando una exposición innecesaria a la piel", comenta Sofya Khasanova.

La tecnología, explica, permite además adaptar la potencia de curado según características como la pigmentación o el grosor del producto.

Un año después de su prohibición, los TPO parecen haber desaparecido de la ecuación de las manicuras y, en general, de las fórmulas cosméticas en la UE. Las conversaciones al respecto se disiparon pronto, pero ahora las preocupaciones son otras.

Quizá por el momento permanezcan en un segundo plano para las usuarias, sobre lo que Nuño comenta que "no se trata de dejar de pasar por los salones, sino conocer los posibles riesgos y adoptar las medidas pertinentes".

Ahora, la conversación se desplaza de la sustancia que se ganó el veto hacia los acrilatos, la radiación de las lámparas y, sobre todo, a la técnica por parte de las profesionales y a las rutinas de higiene y cuidados en casa.