Camino Guallar, médico estético

Camino Guallar, médico estético CEDIDA

Belleza

Camino Guallar, médico estético: "Es un error intentar tapar imperfecciones con maquillaje, hay que tratar la piel"

Tener una piel sana y bonita ya no depende de cuántos más productos cubrientes nos apliquemos, sino de cuidar la piel con tratamientos preventivos.

Más información: Lucile Bonnin, 'Product Manager' de Yepoda: "La belleza coreana no busca ocultar imperfecciones, sino potenciar la piel"

Publicada
Actualizada

Durante años, la conversación sobre belleza ha girado en torno a cómo cubrir imperfecciones. Bases de maquillaje de alta cobertura, correctores y filtros marcaron una época en la que el objetivo parecía ser esconder cualquier rastro de textura o expresión.

Pero algo está cambiando. La "tendencia Skin-First Beauty" ha dado un giro a la forma de cuidar el rostro y propone justo lo contrario: invertir en la salud de la piel para que el maquillaje deje de ser una obligación y se convierta, simplemente, en una opción.

El fenómeno, impulsado por referentes como Hailey Bieber y su icónico efecto glazed skin, también ha transformado la medicina estética. La prioridad ya no es modificar el rostro, sino potenciar su aspecto más saludable, respetando la identidad de cada persona.

Para la doctora Camino Guallar, médica estética, este cambio responde a una evolución mucho más profunda de lo que parece.

"Durante años, la medicina estética y el cuidado facial se centraron en corregir, rellenar o tapar. Hoy, el foco absoluto está en prevenir, mantener y estimular los procesos naturales de la propia piel. Los pacientes ya no demandan transformaciones evidentes, sino una piel que refleje salud, hidratación y luz propia de manera natural", explica.

El mayor error en el cuidado de la piel

Las rutinas de diez pasos, los activos combinados sin criterio y la búsqueda constante del último producto viral han hecho que muchas personas terminen consiguiendo justo el efecto contrario al que buscan.

Según la especialista, una de las consultas más frecuentes tiene que ver con pieles sensibilizadas por un exceso de cosméticos y tratamientos. "Una piel irritada pierde de inmediato su luminosidad natural, se vuelve reactiva y responde mucho peor a cualquier cuidado", advierte.

El problema no está únicamente en utilizar demasiados productos, sino en olvidar que la piel necesita tiempo para recuperarse. La barrera cutánea, encargada de proteger el rostro frente a las agresiones externas, puede deteriorarse cuando se mezclan demasiados activos exfoliantes o regeneradores sin supervisión.

A ello se suma otra asignatura muy pendiente: la protección solar. Aunque sigue siendo el gesto más eficaz para prevenir el envejecimiento prematuro y preservar la calidad de la piel, todavía muchas personas la reservan únicamente para el verano.

La doctora insiste además en desmontar una de las imágenes más extendidas en redes sociales. "La piel completamente lisa y sin un solo poro que vemos en los filtros de las redes sociales no existe; la piel real tiene relieve, cambia con el tiempo y la verdadera estética es siempre una consecuencia directa de la salud cutánea", afirma.

Menos maquillaje y más salud cutánea

La nueva filosofía de belleza no persigue una piel perfecta, sino una piel fuerte, hidratada y capaz de reflejar la luz de forma natural.

De hecho, para la especialista, el verdadero estado del rostro no se aprecia cuando el maquillaje acaba de aplicarse, sino muchas horas después. "Cuando la piel está realmente sana, presenta un buen nivel de hidratación y refleja la luz de forma natural", explica la doctora.

"Esto se aprecia especialmente al final del día, cuando el maquillaje ya no luce igual que recién aplicado. Es entonces cuando resulta más fácil distinguir una piel cuidada de una piel que simplemente aparenta estarlo", señala.

Bajo esta visión, las rutinas diarias también se simplifican. La recomendación pasa por abandonar los rituales interminables y centrarse en unos pocos productos eficaces.

"Por la mañana, basta con una buena limpieza, un antioxidante y un protector solar. Por la noche, se opta por un activo transformador o cremas recuperadoras para cuidar la barrera cutánea", explica, consciente de que las largas rutinas de belleza consiguen el efecto contrario, en ocasiones debido a una sobreinformación que se tiene sobre este tema.

La doctora Guallar añade que "este cuidado en casa se complementa de forma inteligente en la consulta médica, donde ya no se tratan zonas aisladas, sino que se interpreta el rostro como un todo a través de la estimulación celular", explica.

Estimular, no transformar

Esta nueva manera de entender la belleza también está redefiniendo los tratamientos médicos. Frente a los cambios evidentes que dominaron años atrás, ahora gana terreno una medicina estética mucho más preventiva y respetuosa con la expresión facial.

El objetivo se apoya en tres pilares: prevenir el envejecimiento antes de que aparezcan cambios muy marcados, mantener la salud de la piel a largo plazo y preservar siempre la naturalidad del rostro.

Para conseguirlo, las consultas combinan tratamientos como skinboosters, bioestimuladores y tecnologías no invasivas capaces de estimular la producción de colágeno y elastina sin alterar las facciones.

Entre ellas destaca Liftera, un sistema de ultrasonidos microfocalizados de alta intensidad (HIFU) que trabaja en las capas profundas de la piel para mejorar la firmeza y la densidad cutánea sin agujas ni tiempos de recuperación. Una auténtica revolución en el universo de la belleza, pero sobretodo, para la salud y longevidad de la piel.