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Belleza

María Sánchez, maquilladora: "A partir de los 50, mezclar la base con crema hidratante evita que se marquen las arrugas"

Según la experta, este pequeño cambio en la rutina puede marcar la diferencia entre un maquillaje que envejece y otro mucho más natural.

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Aunque el maquillaje puede ayudarnos a potenciar nuestros rasgos, no todos los productos se comportan igual sobre la piel. Lo que funciona a los 20 años no siempre ofrece el mismo resultado con el paso del tiempo, cuando las líneas de expresión empiezan a hacerse más visibles y la piel demanda un extra de hidratación.

Por eso, cada vez son más los maquilladores que insisten en adaptar la forma de aplicar los cosméticos, y no solo en cambiar de productos. En ocasiones, un gesto tan sencillo como mezclar dos fórmulas antes de maquillarse puede marcar la diferencia entre un acabado pesado y otro mucho más natural.

Esa es precisamente la recomendación de la maquilladora María Sánchez, que aconseja que combinar la base de maquillaje con una crema hidratante puede conseguir una textura más ligera y evitar que el producto se acumule en las arrugas. Además, explica que añadir unas gotas de iluminador líquido puede aportar un extra de luminosidad.

Mezclar base y crema hidratante

Las bases de alta cobertura suelen ser una apuesta segura cuando buscamos unificar el tono, disimular manchas o cubrir pequeñas imperfecciones con muy poco producto.

Sin embargo, esa misma concentración de pigmento puede convertirse en un inconveniente cuando la piel empieza a mostrar líneas de expresión o arrugas más marcadas.

Con el paso de los años, la piel pierde parte de su hidratación y elasticidad natural, por lo que los maquillajes muy densos o de acabado mate tienden a asentarse en los pliegues del rostro.

El resultado es un efecto poco favorecedor que, lejos de rejuvenecer, hace que las arrugas parezcan más profundas.

Para evitarlo, María Sánchez recomienda modificar ligeramente la textura de la base antes de aplicarla, mezclando una pequeña cantidad de maquillaje con nuestra crema hidratante de confianza.

Al incorporar la crema hidratante, la base adquiere una consistencia más fluida y se desliza con mayor facilidad sobre la piel. El maquillaje se funde mejor con el rostro, se distribuye de forma uniforme y reduce la acumulación en las arrugas.

Además, al tratarse de una mezcla más ligera, el acabado resulta mucho más natural. La piel conserva un aspecto fresco y jugoso, refleja mejor la luz y evita ese efecto acartonado que suelen dejar las bases muy cubrientes cuando se utilizan solas.

Para hacerlo correctamente, la maquilladora explica el proceso de forma muy sencilla. "En el dorso de la mano, pon tu base de maquillaje y añade una crema hidratante que no sea muy densa". Después, mezcla ambos productos antes de aplicarlos sobre el rostro.

Como alguien que ha probado una infinidad de cremas hidratantes, puedo decir que elegir la adecuada marca una diferencia enorme.

Durante mucho tiempo pensaba que todas hacían más o menos lo mismo, pero con el tiempo he comprobado que una buena hidratante no solo mejora el aspecto de la piel, sino que también hace que la base de maquillaje se aplique mucho mejor, no se cuartee y deje un acabado mucho más natural.

Si tengo que quedarme con algunas de las que mejor me han funcionado, elegiría la Magic Cream de Charlotte Tilbury, porque deja la piel muy jugosa y crea una base perfecta antes del maquillaje; la Atobarrier 365 Cream de Aestura, que me gusta especialmente cuando noto la piel más seca o sensibilizada gracias a su capacidad para reforzar la barrera cutánea; y la Iso-Repair de Biretix, una opción muy cómoda para pieles que necesitan hidratación sin renunciar a una textura ligera y de rápida absorción.

Eso sí, si hay algo que he aprendido después de probar tantas cremas es que no existe una hidratante perfecta para todo el mundo.

Antes de dejarse llevar por una recomendación o por un producto viral, es fundamental conocer qué tipo de piel tienes —seca, mixta, grasa o sensible— y cuáles son sus necesidades.

Solo así podrás elegir una fórmula que realmente funcione y que, además, haga que el maquillaje se vea mucho más bonito y natural.

En cuanto a las bases de maquillaje, hay tres que siempre recomiendo porque dejan un acabado favorecedor y funcionan especialmente bien cuando se mezclan con una crema hidratante.

Una de mis favoritas es Easy Blur Foundation de Huda Beauty, ya que consigue un efecto de piel lisa y unificada sin resultar pesada. También me gusta Lifter Plump & Glow Base de Maybelline New York, una base muy ligera con ácido hialurónico que aporta hidratación y luminosidad, ayudando a que el maquillaje se funda mejor con la piel.

Y, si buscas un acabado muy natural y de aspecto jugoso, otra opción que me convence es la Skin Tint Blurring Elixir de Kylie Cosmetics, que unifica el tono con una cobertura ligera y deja ese efecto de "buena cara" que tanto favorece en el día a día.

Aun así, igual que ocurre con las cremas hidratantes, la mejor base será siempre la que se adapte a tu tipo de piel y al acabado que buscas.

Una piel grasa agradecerá fórmulas ligeras y de larga duración, mientras que una piel seca suele verse más favorecida con bases hidratantes o de acabado luminoso que aporten confort durante todo el día.