La estilista Anna Borisovna, en Munich.

La estilista Anna Borisovna, en Munich. Getty

Belleza

El moño bajo o 'low bun' es el peinado fácil que querrás llevar este otoño cada día: recoger, enrollar y sujetar

Olvídate de peinados elaborados que te roben tiempo a primera hora de la mañana. La tendencia del momento se consigue en cinco minutos.

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Quien no conoce a Dios, a cualquier santo le reza. O eso dicen. Y la jocosa expresión, sin duda, encaja en multitud de contextos. En belleza es sencillo aplicarlo, sobre todo cuando lo más fácil es lo que triunfa, al menos en el día a día. Y si a esa receta se le añade un toque de diversión, mejor que mejor.

Partiendo de esta base, se puede hablar de una de las tendencias del momento en cuanto a peinados: el low bun, es decir, el moño bajo con un twist.

Un clásico cuyo toque contemporáneo reside en el hecho de que es un básico y está libre de pretensiones: recoge el cabello, despeja el rostro y aporta una dosis inmediata de sofisticación. Y lo mejor de todo es que lo hace sin herramientas de calor y dejando de lado técnicas imposibles.

Sólo hay que hacer acopio de materiales que ya habitan en tocadores y baños: una goma, alguna que otra horquilla y, si se quiere un resultado más pulido, un producto de fijación. ¡No se necesita más!

La mecánica tampoco alberga misterio alguno. El primer paso sería recoger la melena a la altura de la nuca y, a partir de ahí, que fluya la magia.

El siguiente movimiento es ir enrollando los mechones sobre sí mismos para ir dándole forma al moño. Después se sujeta con otra gomilla o unas horquillas —si se tiene más cantidad de pelo, conviene emplear ambas cosas—.

Cuando parece que todo está acabado es cuando verdaderamente comienza la diversión. Es posible optar por hacer una versión más sujeta o una más suelta, los mechones del flequillo pueden enmarcar el rostro o despejarlo y, por supuesto, el peinado puede adornarse con pinzas —de colores y diferentes tamaños— y apliques.

El 'low bun' en la colección primavera-verano Ready to Wear de Chanel.

El 'low bun' en la colección primavera-verano Ready to Wear de Chanel. Launchmetrics Spotlight

El secreto

Sin duda, este low bun, el moño bajo que, por ejemplo, llevan muchas flamencas en las ferias propias del folclore andaluz, encaja a la perfección con una de las grandes ideas que atraviesan la belleza actual.

Aunque cada vez se apueste más por el juego —como sucede con la tendencia de los jewel eyes— y el maximalismo, lo cierto es que la idea de conseguir más con menos es una realidad que sigue muy presente, especialmente en la rutina, porque el tiempo del que se dispone nunca es suficiente.

Frente a propuestas que requieren de una preparación exhaustiva, surgen apuestas como esta, que no supone una transformación total, sino todo lo contrario: aquí el propósito es que no parezca a propósito.

Si se estableciera una comparación, sería como bajar el clásico recogido de Pamela Anderson en los 90 a la nuca y a la tercera década de los 2000.

En cualquier caso, que un peinado sea fácil no significa que su aspecto tenga que parecer improvisado. De hecho, el secreto de su éxito reside en los pequeños detalles, como sucede con prácticamente todo.

Aquí merece especial atención el nacimiento del cabello, los pelitos más cortos —conocidos como baby hairs—, el acabado de las puntas —que se pueden rizar o peinar hacia dentro o fuera— o la cantidad de volumen en la coronilla. Cada uno de estos elementos puede cambiar totalmente el aspecto final.

En pasarela se ha visto especialmente cómo se ha intentado potenciar el giro de los mechones al hacer el recogido. Teniendo todo esto en cuenta, hay que incidir precisamente en que este moño puede ser un gran aliado también en citas más especiales, como bodas o eventos que ocupan en rojo el calendario.

Una versión más refinada sería la italiana.

Para quienes prefieren un acabado más pulido, la mejor herramienta es, sin duda, el wax stick, esa barra de peinado que siempre conviene llevar en el bolso para retocar el look a lo largo del día y llevarlo a punto desde el primer momento. Se trata de una cera muy cómoda de aplicar que mantiene los pelitos que tienden a desubicarse en su sitio.

El 'low bun' en las calles de París.

El 'low bun' en las calles de París. Launchmetrics Spotlight

El combo ideal

Uno de los aspectos más interesantes de la tendencia es que, al ser algo tan práctico, cómodo y obvio, deja espacio a otros elementos más llamativos del estilismo, ya sea en el apartado de belleza o de moda.

Unos buenos pendientes, un maquillaje donde destaque el color en las mejillas, como sucede con las cherub cheeks, una bufanda o un pañuelo especiales son clave para potenciar el peinado y también estos accesorios.

Sienna Miller con un mono bajo en el estreno del 16 de septiembre de 'War'.

Sienna Miller con un mono bajo en el estreno del 16 de septiembre de 'War'. Reuters

El moño bajo, el mismo al que Sienna Miller ha sido adepta durante años y que lució el pasado día 16 de septiembre en el estreno de War World en Londres, es una representación de la belleza effortless, de ahí su toque francés y que desprenda ese aire chic parisino.

Y ahí estriba la razón por la que no tiene que reinventarse demasiado —ir adaptándose a los tiempos, en todo caso— para seguir funcionando. Lo mejor que aporta es, sin duda, que con un simple giro de muñeca, una gomilla y unas horquillas, se puede elevar un look sin necesidad de forzar la máquina. O, al menos, no demasiado.

Recoger, enrollar, sujetar y pulir. Para qué más.