Catch Me Lisboa ofrece una de las mejores vistas sobre el río Tajo.
El restaurante con una de las mejores vistas de Lisboa: cocina portuguesa, cócteles de autor y un espectacular atardecer
Catch Me Lisboa combina gastronomía portuguesa, un ambiente desenfadado, música en directo y unas vistas privilegiadas sobre el río Tajo desde uno de los rooftops más conocidos de la capital portuguesa.
En una ciudad como Lisboa, donde abundan los miradores y las terrazas con encanto, conseguir destacar no resulta sencillo. Sin embargo, Catch Me Lisboa ha logrado convertirse en uno de esos lugares a los que muchos viajeros acuden buscando algo más que una buena comida.
Ubicado junto al Museu Nacional de Arte Antiga, este restaurante-rooftop presume de una de las panorámicas más privilegiadas de la ciudad. Desde sus enormes ventanales se contemplan el río Tajo, el Puente 25 de Abril y la estatua del Cristo Rei, un escenario que cambia por completo cuando cae la noche y las luces comienzan a reflejarse sobre el agua.
Mucho más que un restaurante
Aunque la gastronomía es uno de sus grandes reclamos, la experiencia comienza incluso antes de sentarse a la mesa.
Nada más entrar llama la atención su cuidada decoración, donde predominan los grandes ventanales, las plantas, las luces de neón y una iluminación tenue que aporta calidez al espacio sin perder ese aire moderno que caracteriza al local.
El restaurante combina gastronomía, música y un ambiente muy cuidado.
La barra central se convierte en uno de los grandes protagonistas. Rodeada por una amplia selección de destilados y presidida por una elegante iluminación, funciona como punto de encuentro para quienes llegan únicamente a tomar un cóctel o deciden alargar la noche después de cenar.
Otro de los rincones más fotografiados es el espejo decorado con el neón "I am a Catch", un pequeño guiño que resume a la perfección el carácter informal del restaurante y que se ha convertido en una parada casi obligatoria para muchos visitantes.
Cuando cae la noche
Durante el día, Catch Me Lisboa funciona como un restaurante tranquilo donde disfrutar de una comida con vistas.
Sin embargo, conforme avanza la tarde el ambiente cambia por completo.
La iluminación adquiere tonos violetas, rosas y azulados, el DJ comienza su sesión y el espacio se transforma poco a poco en un elegante lounge donde la música acompaña la conversación sin resultar invasiva.
Durante nuestra visita encontramos un ambiente muy agradable. Había grupos de amigos, parejas e incluso una celebración de cumpleaños, aunque en ningún momento daba la sensación de estar masificado ni resultaba complicado mantener una conversación.
Precisamente ese equilibrio entre ambiente y tranquilidad es uno de los aspectos que más nos gustó de la experiencia.
Nuestra experiencia
Nos acomodaron junto a uno de los grandes ventanales del restaurante, desde donde disfrutamos de unas magníficas vistas sobre el río Tajo y el perfil iluminado de Lisboa.
La sensación es la de estar suspendido sobre la ciudad mientras el movimiento de los barcos y las luces del puente acompañan toda la cena.
Catch Me Lisboa ofrece una de las mejores vistas sobre el río Tajo.
Para comenzar, pedimos una botella de vino blanco portugués siguiendo la recomendación del equipo. Tras preguntar por nuestros gustos, nos aconsejaron una referencia local que maridó a la perfección con los platos que habíamos elegido.
Ese trato cercano estuvo presente durante toda la velada. El personal se mostró atento en todo momento y no dudó en comunicarse en distintos idiomas para facilitar la experiencia a los clientes internacionales.
Una carta pensada para compartir
La propuesta gastronómica de Catch Me Lisboa combina recetas portuguesas con influencias internacionales, apostando por elaboraciones sencillas, producto de calidad y una presentación muy cuidada.
Gran parte de la carta está pensada para compartir, algo que encaja perfectamente con el ambiente relajado del restaurante.
Una selección de platos para compartir.
Nuestra primera elección fue Olive You More, un sencillo entrante compuesto por aceitunas aliñadas con naranja y ajo.
Puede parecer una propuesta humilde, pero resulta ideal para abrir el apetito mientras llega el resto de la comida acompañado de una copa de vino.
El siguiente plato fue uno de los grandes protagonistas de la noche.
El mejor plato de la cena
El Tuna Matata fue, sin duda, el plato que más nos sorprendió.
Se trata de un tartar de atún preparado con cebolla roja, ralladura de lima y un crujiente de boniato que aporta un interesante contraste de texturas.
El Tuna Matata fue uno de nuestros platos favoritos.
El pescado destaca por su frescura y la combinación de sabores consigue un equilibrio muy acertado entre los matices cítricos, el punto dulce del boniato y la intensidad del atún.
Es una de esas elaboraciones que justifican por sí solas la visita.
Los tacos que repetiríamos
Otro de los grandes aciertos fueron los Shrimp Me Up, unos tacos de gamba acompañados de aguacate, cebolla roja y mayonesa Ponzu.
Los tacos Shrimp Me Up, una de las especialidades de la casa.
La tortilla llega perfectamente rellena y combina un marisco muy jugoso con una salsa fresca y ligeramente cítrica que hace que cada bocado resulte muy equilibrado.
Una propuesta desenfadada, perfecta para comer con las manos y disfrutar sin prisas mientras cae la noche sobre la ciudad.
Un final dulce
Para terminar optamos por el Chocolate Lava, un coulant de chocolate servido con helado.
El contraste entre el interior caliente del bizcocho y el helado pone el broche perfecto a una cena donde cada plato mantiene una línea sencilla, pero muy bien ejecutada.
Sin pretender reinventar la cocina portuguesa, Catch Me Lisboa apuesta por recetas reconocibles elaboradas con producto de calidad y presentadas con un punto actual.
Un servicio con personalidad
Más allá de la comida, hubo un detalle que llamó especialmente nuestra atención.
Los propios camareros.
Cada miembro del equipo viste camisetas negras con mensajes diferentes impresos en la espalda. Algunas frases hacen referencia a compartir una copa entre amigos y otras aportan un toque de humor que rompe con la formalidad habitual de este tipo de restaurantes.
Son pequeños detalles que ayudan a construir la personalidad del local y refuerzan ese ambiente desenfadado que se respira desde el primer momento.
A ello se suma la amabilidad del personal, siempre dispuesto a recomendar platos, explicar la carta o atender a clientes de distintas nacionalidades en el idioma que mejor dominaban.
Una copa con vistas
Aunque la cena ya había terminado, decidimos alargar la noche.
Catch Me Lisboa invita precisamente a eso.
La terraza invita a alargar la velada con una copa.
Con una copa en la mano salimos a la terraza exterior para contemplar el perfil iluminado de Lisboa. A esa hora, las luces reflejadas sobre el río y la silueta del gran puente colgante crean una imagen completamente distinta a la que se disfruta durante el día.
Mientras la música seguía acompañando la noche y las conversaciones llenaban el restaurante, comprendimos por qué muchos clientes permanecían allí bastante después de haber terminado de cenar.
Una experiencia para repetir
Más allá de la calidad de la comida, Catch Me Lisboa consigue que cada elemento sume dentro de la experiencia.
Las vistas, la música, la decoración, el ambiente, la atención del equipo y una carta pensada para compartir convierten este restaurante en uno de esos lugares donde resulta fácil perder la noción del tiempo.
No es solo un rooftop ni únicamente un restaurante. Es un espacio pensado para disfrutar de una buena cena, brindar con una copa de vino portugués y terminar la noche contemplando Lisboa desde una de sus panorámicas más privilegiadas. Creo que esa combinación es, precisamente, la que explica por qué se ha convertido en uno de los locales más populares de la ciudad.