Castillo de Sajazarra.

Castillo de Sajazarra.

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El pueblo ideal para comer chuletas de lujo y recorrer a pie una muralla de 800 años: tiene solo 150 habitantes

En el año 2017, esta pequeña villa medieval se convirtió en el primer pueblo riojano admitido en la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España.

Más información: El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: premiado por la ONU, con un castillo del siglo XI y el mejor cordero a la pastora

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Hay viajes que se recuerdan por un monumento concreto y otros por una sensación difícil de explicar. España está llena de lugares donde el ruido desaparece de golpe, donde las comidas se alargan más de la cuenta y donde caminar acaba siendo mucho más apetecible que mirar el móvil.

Y es que, precisamente por esa búsqueda de apartar la pantalla de nuestra rutina, muchos viajeros han empezado a cambiar las grandes ciudades por escapadas mucho más pequeñas. Rincones donde todavía se puede comer sin prisas, caminar en silencio y descubrir siglos de historia en apenas unas pocas calles.

Es justamente ahí donde aparece Sajazarra, una pequeña villa medieval de La Rioja Alta que apenas supera los 150 habitantes. Rodeado de viñedos y conocido por su muralla de más de 800 años y sus famosas chuletillas al sarmiento, este pueblo se ha convertido en uno de los destinos rurales más interesantes para quienes buscan historia, buena gastronomía y tranquilidad.

Sajazarra, La Rioja

Ubicado en plena La Rioja Alta, muy cerca de Haro y rodeado de viñedos, Sajazarra apenas supera los 150 habitantes y forma parte de la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España desde 2017.

Todo en esta pequeña villa está pensado para recorrerlo andando: el casco histórico es compacto, las calles son prácticamente llanas y los coches quedan en un segundo plano para no romper la estética medieval que conserva el municipio.

Además de su patrimonio histórico, el pueblo también destaca por la mezcla entre tradición vinícola, gastronomía riojana y pequeñas muestras de arte contemporáneo repartidas por sus calles.

Sin embargo, la gran protagonista es su muralla medieval, levantada en la segunda mitad del siglo XIII durante el reinado de Alfonso X el Sabio.

Aunque parte de sus restos hoy se integran en las propias viviendas del casco antiguo, todavía conserva intacta su puerta principal, conocida como El Arco, una entrada gótica construida entre los siglos XIV y XV que sigue funcionando como acceso simbólico al corazón de la villa.

El trazado original de la muralla tenía forma trapezoidal y contaba con cuatro puertas de acceso. Ocho siglos después, Sajazarra sigue manteniendo esa esencia defensiva y medieval que la convierte en uno de los conjuntos históricos mejor conservados de La Rioja.

No es casualidad que en 2017 se convirtiera en el primer pueblo riojano admitido en la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España.

Muy cerca aparece otra de sus grandes imágenes de postal: el castillo-palacio de Sajazarra. La fortaleza actual fue levantada en el siglo XV por la familia Velasco y todavía domina el perfil del pueblo con una elegancia discreta.

Viñedos de Sajazarra.

Viñedos de Sajazarra.

Construido en piedra de sillería, con torreones octogonales y una gran Torre del Homenaje, está considerado uno de los castillos mejor conservados de La Rioja. Aunque hoy es privado y no puede visitarse por dentro, basta verlo desde el exterior para entender por qué se ha convertido en el gran símbolo de la localidad.

A pocos pasos se encuentra la iglesia de Santa María de la Asunción, un edificio que resume siglos de historia en una sola construcción.

Su origen es románico, aunque con el paso del tiempo fue incorporando elementos góticos y barrocos. De hecho, uno de sus muros está literalmente unido a la antigua muralla, algo que refuerza todavía más esa sensación de fortaleza medieval que envuelve todo el pueblo.

Lo más curioso es que Sajazarra no se ha quedado atrapada únicamente en el pasado. Entre calles históricas y edificios centenarios aparecen esculturas y piezas de arte contemporáneo que rompen la estética medieval sin destruirla.

El festival Sajazarra Arte de la Modernidad, conocido como SAMART, ha ido dejando obras repartidas por plazas y rincones, creando un contraste inesperado entre la piedra antigua y la vanguardia artística.

Chuletillas al sarmiento y vino riojano

En Sajazarra se pasea mucho, pero se come todavía mejor. La gastronomía aquí gira alrededor de un producto y de una forma de cocinar muy concreta: las chuletillas de cordero lechal al sarmiento.

Más que una receta, es una tradición profundamente ligada al paisaje de viñedos que rodea el pueblo.

El secreto está en los sarmientos, las ramas secas de la vid que se utilizan como combustible para la parrilla. Al arder generan una brasa intensa y un humo muy característico que impregna la carne con un sabor ahumado imposible de replicar de otra manera.

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🔥 Hay planes que saben a La Rioja… y uno de ellos es juntarse con familia y amigos alrededor del fuego para disfrutar de unas chuletillas al sarmiento. El humo, las brasas, las risas y ese sabor inconfundible que convierte cualquier momento en recuerdo. 🍷✨ Porque aquí, comer es compartir… y celebrar la vida. #LaRiojaTurismo #TradiciónRiojana #ProductoRiojano

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El resultado son chuletas sencillas, pero llenas de matices, servidas muchas veces junto a pimientos del piquillo o patatas a la riojana.

Restaurantes como Asador Ochavo o El Botero se han convertido en algunas de las paradas más conocidas para quienes llegan buscando cocina riojana tradicional. También destaca Bodega El Pimiento, donde la experiencia gastronómica se mezcla directamente con la cultura del vino y el producto local.

Y para quienes prefieren algo más informal, Casa Marga sigue siendo uno de esos sitios sencillos donde se come bien sin demasiadas complicaciones.

Viñedos, senderos y silencio

El encanto de Sajazarra no termina en sus murallas. Todo el entorno que rodea la villa forma parte de la Red Natura 2000, con paisajes marcados por viñedos, pequeños bosques y caminos rurales que invitan a caminar sin prisa.

Los senderos cercanos a los ríos Oja y Tirón son especialmente populares para hacer rutas sencillas a pie o en bicicleta mientras el paisaje cambia de color según la estación.

En los días claros, el entorno parece una postal continua de campos de cereal, cepas y montañas suaves al fondo. Además, la ubicación del pueblo permite seguir explorando otros rincones de La Rioja Alta, con Haro como gran referencia para quienes quieran profundizar en la cultura del vino y el enoturismo.

Aun así, muchos visitantes terminan descubriendo que lo mejor de Sajazarra es precisamente no hacer demasiado. Pasear por sus calles medievales, sentarse en una terraza con una copa de Rioja y dejar que el olor a sarmiento lo invada todo acaba siendo suficiente.