El actor Fernando Guallar repasa con nosotros sus mujeres favoritas de la vida y de la ficción.

El actor Fernando Guallar repasa con nosotros sus mujeres favoritas de la vida y de la ficción. Rodrigo Mínguez.

Mujer Magos de Magas

Fernando Guallar: "A los mariquitas en los colegios nos han salvado las amigas que se encaraban contra la injusticia"

“Estuve con muchas mujeres. Acepté que era gay tarde, a los 25 años, en el primer año de Interpretación”. 

“Para mí mi perro era como un hijo: le puse el mismo amor y cuidado cuando estaba enfermo. Y la belleza era ir con él al mar”. 

“Siempre he querido ser padre, pero desde hace unos años no: tal y como está el mundo, no soy capaz de idear un proyecto vital para un niño”.    

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Fernando Guallar es un milagro al alcance: una mezcla extraordinaria de conversación, de belleza sin vanidad, de inteligencia y de encanto. Tiene la generosidad de esos interlocutores con altura que están al servicio del brillo de la vida, aupando siempre lo mejor. 

Es una criatura que surfea en la charla y en la existencia, analizándolo todo con compasión, con sensibilidad. También cuesta trabajo alcanzar esa alegría. 

Le vimos en Amar es para siempre, en Velvet Colección, en Luis Miguel: la serie o junto a Aitana en la película de Netflix Pared con pared.

Ahora estrena hace crujir las tablas de La Abadía en una obra-díptico del autor flamenco Paul Verrept. Rompientes abraza Pleamar y La huida. El amor frente a la tragedia social. La crisis ética. Asomarse al otro, asomarse al mundo. Ver caer los imperios de todo lo que uno había creído. 

Un estudio sobre la empatía y sobre cómo la realidad viene a agrietar nuestra falsa felicidad. 

Empecemos por la primera mujer de tu vida: tu madre.

Es la pregunta más fácil o la que va a encontrar una respuesta más democrática, ¿no? Es la mujer número uno de mi vida y quizás por eso es una de las pocas parcelas que guardo en mi intimidad. Si no fuera por ella, no habría nada. No habría nadie hablando ahora mismo. Pero me gustaría mencionarte a otra mujer, a una que quiero rescatar: Josefina Aldecoa.

Cuéntame.

Pues mira ella fue colega de Matute y de Martín Maite y ellas, durante la dictadura, deciden elaborar según qué ejercicios sobre la importancia de una educación laica, abierta, basada en las artes… y Josefina, con esa filosofía, abre un colegio, el colegio Estilo, que está aquí en Madrid. Yo fui a ese colegio.

Fernando Guallar habla de la importancia de su educación, regida por la filosofía de Josefina Aldecoa.

Fernando Guallar habla de la importancia de su educación, regida por la filosofía de Josefina Aldecoa. Rodrigo Mínguez.

No me digas, no conocía su existencia. Qué interesante.

Sí. Fui a ese colegio gracias a mi madre, claro, por eso esas dos mujeres de mi vida están muy relacionadas. Y fui de los tres años hasta los diez. Después Josefina falleció y me puse a investigar mucho sobre ella, ya en la treintena.

Era una mujer feminista que consideraba que la educación tenía que estar totalmente disociada de la religión, que tenía que dialogar con el arte, con el teatro, con el ajedrez… y la reivindico siempre. Tiene una obra maravillosa, Historia de una maestra. Y luego las diferentes mujeres que eran profesoras de mi colegio, algunas se habían exiliado a Francia… y habían vuelto con el objetivo de garantizar esa educación.

¿Crees que el colegio Estilo te convirtió en un revolucionario? Con toda esa vanguardia…

Sí, me lo he preguntado muchas veces. Muchas personas que nos hemos encontrado (escritores, actores, tal) lo hemos puesto en común, pero creo que esa construcción importa. Te encaminaba. Con seis años no había libros, estábamos haciendo dibujos o escribiendo poemas de Lorca, era algo muy diferente. Se instala un pequeño germen y ya lo desarrollas o no.

¿Cómo era Fernando Guallar de niño?

Era un niño bastante bueno. Con los años me hice un poco travieso, llamaba un poco la atención… encontraba en lo lúdico un refugio, en los juegos en el teatro… eso ya me gustaba de pequeñito, me lo pasaba bien.

Era muy payaso, muy bufón, el pequeño de toda la familia, Fernandito. Era un poco naif. Yo que no soy padre ni lo voy a ser, cuando veo a los hijos de mis colegas, les digo eso: “dadles cancha, dejadles que sean niños…”.

"Estudié en el colegio Estilo, el de Josefina Aldecoa: educación sin religión, con arte, teatro y ajedrez, la reivindico siempre"

¿Por qué dices que no vas a ser padre?

Yo siempre he querido ser padre, siempre. Pero desde hace unos años, no. Tengo un sentimiento paternal y me parece interesante, creo que sería muy buen padre, pero en este momento de mi vida tal y como está el mundo no soy capaz de idear un proyecto vital para un niño.

¿Cómo te relacionabas con las niñas, cómo empezaste.a descubrir el mundo de lo femenino… y cómo descubriste que las reglas del juego estaban trucadas para cualquier persona que no fuese un hombre heterosexual, es decir, para niñas y niños gays?

Total, total. Yo fui a un colegio con mayoría de niñas, y mi segundo colegio también fue igual, curioso. Me costó mucho entender los roles de femenino y masculino, me costó mucho entender mi sexualidad.

Mucho tiempo después yo empecé a hacer alguna regresión en terapia y vi que de muy joven cada uno tiene ya sus gustos… pero entra la censura, el miedo, el bullying, el deseo de encajar… y vas construyendo una defensa social. Perciben mucho más de lo que pensamos, los niños.

De ahí te digo lo de dejarles ser ilusos todo el tiempo posible. Yo creo que sí entendí pronto que podía estar en peligro. Tenía muy buena relación con las niñas, con los niños también. No me gustaba el fútbol, pero sí los polis y cacos, sí esconderme en los sitios y hacer travesuras.

El actor habla del bullying que vivió en la infancia y de cómo ha aprendido a mirarlo con distancia y sin venganzas.

El actor habla del bullying que vivió en la infancia y de cómo ha aprendido a mirarlo con distancia y sin venganzas. Rodrigo Mínguez.

¿Qué te contaron a ti que tenía que ser un hombre? Creo que sufriste bullying durante un año. ¿Tuvo que ver con eso?

Tuvo que ver con eso, sí, pero también creo que tenía que ver con mi físico. Porque yo tenía los dientes muy grandes, las palas grandes, y se metían conmigo, no encajaba.

También había algo enérgico, ¿no? Que en esos años es imposible descifrar. Pero bueno: el bullying es jodido, pero si lo sabes gestionar y sobrevives, eso sí te convierte en el hombre o la mujer que eres hoy. Yo he hecho las paces con ese episodio de mi vida y había gente que me hacía bullying y que hoy son grandes amigos.

¿En serio? Yo no creo que pudiese. Con lo vengativa que soy…

(Ríe) En los niños se crea un fenómeno social en el patio de colegio. Hay distintos instintos de supervivencia, pero la mayoría de la gente que hace bullying no es porque sean cabrones o malos niños, es que le da miedo que se lo hagan a ellos.

"Con mis amigas solteras o lesbianas me imagino la vejez, acompañándonos, mecedora con mecedora"

Es un ejercicio interesante intentar entender eso, y también aplicarlo a los adultos, por qué nos pasa lo que nos pasa, por qué actuamos a veces con crueldad. Cuando la gente no tiene miedo… es sexy. Eso es erótico: la autenticidad. La alegría. La bondad. La valentía.

¿Cuándo aceptaste que te gustaban los chicos? ¿Tuviste novia o te enamoraste de alguna niña?

Sí, estuve con muchas mujeres. Lo acepté muy tarde, con 25 o 26 años. Creo que fue en el primer año de Interpretación, que es un espacio muy seguro y diverso, donde empiezas a jugar… descubres tu sexualidad y la expones… yo soy arquitecto, que es otra carrera preciosa, pero no he ejercido ni ejerceré. Pero fue al pasar por Interpretación donde encontré el valor o la conexión conmigo mismo.

"Había gente que me hacía bullying y que hoy son grandes amigos: no eran cabrones, les daba miedo que se lo hicieran a ellos"

¿Has llegado a tener algún mito erótico femenino?

Claro. Mira, una anécdota: hace no tanto nos reunimos un montón de gente de mi colegio, que era un colegio alemán, y encontramos un anuario del último curso, cuando nosotros hacíamos segundo de Bachiller. Cada uno, en una página, con una foto suya, contestaba a dos preguntas.

Nos reímos muchísimo. La mía ponía: “Yo en diez años: a mí me gustaría llegar a ser actor. Aunque no mucha gente crea en mí, yo tengo fe”.

¡Qué pasada!

Sí. Me doy mucha ternura. Y en la otra ponía: “Amor platónico: Summer”. Era Summer de la serie The OC. La actriz era Rachel Bilson. Estaba completamente enamorado de ella. Bueno, y de su pareja en la serie. Creo que en realidad estaba enamorado de los dos.

Guallar siempre tuvo claro que quería ser actor, hasta llegó a decirlo en el anuario del colegio.

Guallar siempre tuvo claro que quería ser actor, hasta llegó a decirlo en el anuario del colegio. Rodrigo Mínguez.

Leí una entrevista en la que decías que por ser guapo y no parecer gay, te trataban con privilegio en el mundo audiovisual. Qué fuerte, ¿no? ¿Qué significará “no parecer gay”? ¿También hay una forma correcta de ser gay, una forma canónica?

Ay, los cánones… Son anticuados pero por desgracia funcionan en esta construcción social, y no sólo en el mundo de la interpretación. En la sociedad tienes más puertas abiertas si cumples según qué cánones… más aceptación: siempre tu vida es más fácil si tiendes hacia lo mayoritario. Luego hay gente que se adapta muchísimo al ambiente en el que quiere ser aceptado.

Es más fácil todo si eres un hombre, si perteneces a la gran mayoría y si no supones una amenaza, te diría… porque a veces nos incomoda una persona de color, o un personaje que se salga de lo masculino o de lo femenino… todo eso te despierta una cosa que tú no quieres ver o vete tú a saber.

Cuando eres un producto blanco o sin muchas aristas, sin ideología o sin nada que aportar, es más fácil en según qué sitios… pero también es más aburrido.

"Soy muy escéptico: me carga San Valentín, para mí el amor es ‘vente a casa que te voy a hacer una lasaña’"

Tampoco tienes que parecer más canónicamente gay, entiéndeme: tendrás que parecer lo que tú quieras. Ni el hombre hetero ni el reverso, al final son constricciones por todos lados.

Sí, cada uno tiene su camino a la felicidad y a la tranquilidad y su encaje en el mundo. Odiar es un privilegio. Si en la vida pasas por según qué cosas… enfermedades, muertes, dramas, problemas… no tienes tiempo de odiar o criticar a los demás. Yo reivindico la ternura y la cursilería, el buenos días, qué tal, el hablar con la gente en los establecimientos y decir cosas bonitas a la gente cuando las piensas, no cuesta nada y hace mucho bien.

¿Qué personajes masculinos admiras? Mitos masculinos…

De más joven estaba enamorado de Heath Ledger. Me chocó mucho, tenía algo con esa persona. Bueno, con ese famoso, porque a la persona no la conocemos. Luego he ido cambiando.

"Cuando eres un producto blanco o sin muchas artistas, sin ideología y sin nada que aportar, es más fácil encajar”

Siempre estuve con mujeres de mi edad, pero con hombres más mayores que yo, porque buscaba algo de seguridad, de madurez. Eso también ha cambiado: y de repente me interesa gente de mi edad… pero no soy muy fan, no soy mitómano.

Me he desvinculado mucho de la proyección de la gente famosa. En la industria lo que vemos son carcasas. Luego hay gente que da gusto verla hablar y dices “uy, uy, yo quiero conocer a esa persona”. Pero como me he separado de eso, no te sabría decir.

¿Qué sabes del amor que no supieras con 18 años?

Mi forma de entender el amor ha cambiado drásticamente. Y afortunadamente. Para mí el amor ahora es tranquilidad: ya no sólo sentirte tranquilo, sino hacer que la otra persona se sienta tranquila y en paz. Siempre he sido muy escéptico… me carga mucho todo lo que tiene que ver con la convención de lo romántico… lo de los detalles y regalitos de San Valentín, lo de las frases hechas…

Te da urticaria.

Me da rechazo, sí, porque el amor es un mensaje que te llega en el momento adecuado diciéndote “estoy aquí” o que cuando esa persona está jodida le digas “vente a casa que te voy a hacer una lasaña”. En la cocina hay mucho amor. Creo más en los momentos.

Me he desvinculado de la convención del matrimonio, nunca he sentido arraigo con esa idea, y mira que el 90 y pico por cierto de mis amigos son heterosexuales casados por lo civil o por la Iglesia. Pero yo he estado tantísimo tiempo sin pareja y puede que siga así… que tengo otra idea.

Para Fernando, la belleza era la mirada de su perro, que falleció hace ocho meses.

Para Fernando, la belleza era la mirada de su perro, que falleció hace ocho meses. Rodrigo Mínguez.

¿Qué es la belleza y para qué sirve, dónde la encuentras?

Yo este año experimenté un dolor muy grande: perdí a mi perro. Sé que esto hay mucha gente que no lo entiende, pero yo no he visto nada más bello que la bondad de mi perro.

La mirada de ese animal… había mucha gente que se metía conmigo por decir que no hay nadie a quien quiera más que a mi perro. Cómo vas a decir eso, y tal.

Pues yo estuve diez años con él, uña y carne, juntos, y eso se transformó en una estructura de vida que fue lo más parecido al amor. Para mí era como un hijo, porque le puse el mismo amor y cuidado cuando estaba enfermo… y la belleza era ir con él al mar, al parque a leer un libro tranquilamente al sol. El pobrecito se quedó tuerto, sólo con un ojito…

Y esa vulnerabilidad te hacía quererle más todavía, ¿no?

Totalmente. Es una ausencia demoledora. Han pasado ocho meses.

"Me desvinculo de la convención del matrimonio, aunque el 90% de mis amigos son heterosexuales casados" 

¿Qué es lo que los hombres aún no han entendido de las mujeres?

No entiendo que haya chavales que no se declaren feministas. Quizás no hemos sabido transmitir el concepto. Pienso que las mujeres que se separan y cogen las riendas de su vida son muy atractivas… sobre todo cuando son mayores.

Amigas de mis padres tienen 70 y 80 años y dicen: a tomar por culo, no quiero esta vida, me dedico a mí, voy a viajar, voy a aprender otra lengua. Da gusto escucharlas. Son tan inteligentes. Me gustan mucho los versos libres y las mujeres disidentes.

¿Por qué los chicos gays tienen tan buena amistad con las mujeres? ¿Qué encontramos los unos en los otros?

Qué será, qué será. A los hombres gays como yo se les ha relacionado con lo femenino como si eso fuera algo despectivo: para mí lo femenino es poderoso, es algo que da envidia.

¡La empatía, entender el mundo desde otro lugar! Hay algo primitivo de protección en las mujeres… de esa hembra cuidando del cachorro… a los maricones, a los mariquitas en los colegios, nos ha salvado siempre una amiga o un grupo de chicas que se encaraban con la injusticia.

Eso es muy bonito. Yo tengo un montón de amigos hombres heterosexuales… tengo pocos amigos homosexuales. Por la infancia que he tenido, por la universidad… y porque salí del armario más mayor y porque no he sido mucho de salir. Tengo buenísimas amigas. Amigas solteras o lesbianas con las que me imagino el futuro y la vejez, acompañándonos, mecedora con mecedora.

A Guallar le hace sonreír Olivia Colman.

A Guallar le hace sonreír Olivia Colman. Rodrigo Mínguez.

Escritora favorita.

Camila Sosa. Me encantó Las malas y Soy una tonta por quererte. Qué nivel, por dios, qué altura.

Actriz favorita.

Cuando veo a Olivia Colman, siempre sonrío.

Política favorita.

Manuela Carmena por la templanza y la tranquilidad.

Cantante.

Amy Winehouse. Me atrapa.

Personaje histórico femenino favorito.

Clara Campoamor.